Kasatkina y su punto de inflexión

La rusa recuerda las dudas sufridas el año pasado, donde pagó la presión de verse dentro del top10 e incluso llegó a pensar en dejar el tenis una temporada.

Daria Kasatkina. Fuente: Getty
Daria Kasatkina. Fuente: Getty

Dentro de las idas y venidas que conlleva una carrera profesional en el circuito de tenis, ningún jugador se libra de tocar fondo en algún momento. La mayoría de aficionados pensarán que ese descenso llega cuando faltan las victorias, cuando no sumas puntos, cuando te vas en el ranking. Error. Muchas veces, el agujero se abre justo en el momento más dulce. Para Daria Kasatkina, los fantasmas llegaron precisamente meses después de pisar el top10 con tan solo 21 años. En un texto personal elaborado en el blog Behind the racquet, la rusa abre su caja de recuerdos para subrayar lo que significó aquella etapa y cómo logró recomponerse.

- El peaje de llegar a la élite

“Terminé la temporada 2018 dentro del top10. El principio de 2019 fue muy duro porque todo el mundo tenía muchas expectativas sobre mí. Mientras tanto, rompí con mi entrenador y con la mayoría de mi equipo. No tenía nadie con quien entrenar, así que no podía prepararme bien para los partidos. Estaba sola, viajando a los torneos únicamente con mi hermano. Me encontraba muy perdida. Quería tomarme un descanso, pero estaba obligada a jugar los Premier Mandatory debido a mi ranking. Si no los juegas, te hacen pagar multas muy caras, así que seguí jugando pero nada mejoró”.

- Empiezan los problemas

“El tenis es uno de los deportes más complicados porque estás sola. Nuestra temporada es más larga que la de cualquier otro deporte, aparte de que no estamos asegurados económicamente. Si no juegas los torneos, no ganas dinero. Si no juegas bien en los torneos grandes, te ves obligada a disputar muchos más torneos menores. En algún momento, llega la recaída. La mayoría de los profesionales alcanzan ese punto en el que ya no son capaces de dar más”.

- Dejar el tenis llegó a ser una opción

“Me preguntaba si realmente quería dejarlo. Entonces pensé: ‘Si lo dejo ahora, ¿qué voy a hacer?’. Todas esas dudas en tu cabeza te hacen volverte loca, sigues amando lo que haces pero estás continuamente sobrepasada. Sabía que si lo dejaba, mi mente también cambiaría y luego sería muy difícil retomar mi juego. Ese pensamiento me rompía por dentro. Decidí trabajar con un psicólogo y fue una gran experiencia. Al principio cuesta aceptar que necesitas ayuda, pero luego descubres lo importante que es tener a alguien cerca que te escuche, que te aconseje cada día. En el tenis es clave encontrar ese tipo de soporte”.

- Un nuevo comienzo

“Desde aquel momento he reconstruido mi equipo. Actualmente trabajo con Carlos Martínez, que es como mi hermano además de mi entrenador. Sigo viendo al psicólogo, esta gente es el muro que lo ha levantado todo, lo que me sostiene ahora. Significa mucho tener algo así en un mundo como el tenis, donde siempre estás sola y requieres de un equipo completo detrás para sobrevivir. Eso es lo más importante”.

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