La insólita historia de Hugo Dellien durante la cuarentena

El tenista boliviano tuvo que esperar más de dos meses para poder conocer a su hija recién nacida en una de las historias más increíbles del confinamiento.

Hugo Dellien, durante el Open de Australia. Fuente: Getty
Hugo Dellien, durante el Open de Australia. Fuente: Getty

El coronavirus ha cambiado muchísimos aspectos de la sociedad. El tenis, por supuesto, no se escapa al mismo. Tratamos de volver a la normalidad, de hacer lo que hemos hecho siempre, pero la realidad es que el mundo no para. Las empresas, las economías, los deportes... todos siguen su curso, con una única diferencia: hay un virus ahí fuera. La vida humana, por ejemplo, también sigue su curso. Si no me creen, pregúntenle a Hugo Dellien.

La historia del boliviano es una locura, casi un cuento infantil que tendrá el placer de contar en el futuro a su hija Mila. Mila nació el 25 de abril. Sí, en pleno pico del virus, durante un periodo de cuarentena y tras la cancelación de gran parte de la temporada tenística. Las circunstancias de su nacimiento impidieron al mejor tenista del país sudamericano poder acercarse a ella hasta casi dos meses después. Un acontecimiento único que Hugo trata de expresar en palabras para la página oficial de la ATP.

Para poder entender esta historia, es necesario que nos remontemos a los orígenes de la misma. Dellien se encuentra en el desierto californiano, listo para disputar Indian Wells, cuando tras un brote de coronavirus cerca de las instalaciones el torneo se cancela. Inmediatamente Hugo y su equipo empiezan a barajar alternativas para el desastre, pero pronto se dan cuenta de que no hay posibilidad de que diversos torneos cercanos en el tiempo se puedan disputar. Ahí, Dellien toma una decisión sin ser consciente de su importancia: decide volar a Argentina para seguir entrenando allí.

Con su familia en Bolivia y su esposa Camila, que daría a luz muy pronto, en Paraguay (es natal de dicho país), Dellien se vio imposibilitado de ver a su mujer porque cuatro días después de llegar al país albiceleste se cerraron las fronteras con Paraguay. "El único lugar al que aún podía ir era Bolivia, así que decidí viajar allí para estar con mi familia. Mis emociones fueron una montaña rusa: había días en los que estaba bien y otros en los que no. La situación me generó más ansiedad y muchas ganas de salir de casa, pero he aceptado que no puedo hacer nada para cambiar lo que está sucediendo".

Mientras su esposa esperaba a dar a luz en Paraguay, Hugo encontró un pilar fundamental para hacer más amena la cuarentena: su familia. Con ellos compartió momentos de calidad en su ciudad de origen: "Mi familia me ha mantenido de muy buen humor. Compartir tiempo con ellos fue algo único: no he estado en casa con mi familia, todos juntos, durante más de una semana, desde hace casi 10 años. Incluso mi hermano, que vive en Estados Unidos, pudo volver a casa. Estar con ellos fue como viajar atrás en el tiempo".

Mientras Dellien contaba los días para ver a su esposa, viajar desde su Bolivia natal, Camila daba a luz a su hija Mila, de la que tuvo que encargarse durante el primer mes y medio prácticamente sola. Según Hugo, ella también tuvo sus días buenos y sus días malos, pero se adaptó rápido y bien a su nueva situación y a su nueva vida, en compañía de una Mila que se desarrollaba fuerte, sin enfermar.

Así, tras muchos intentos y tras hablar con el Ministerio de Exteriores de Bolivia y con la Gobernación de Paraguay, Dellien pudo viajar y conocer a su hija tras pasar un periodo de cuarentena de dos semanas. Nada importaba: lo que esperaba tras llegar a Paraguay iba más allá del tenis, del éxito. Era la vida misma. Aunque eso sí, la analogía que utiliza Hugo para hablar de su llegada es bastante gráfica de la importancia del tenis en su vida: "Me preparé mentalmente para cambiar pañales y no dormir mucho al llegar a casa, pero ya había pasado las etapas más difíciles de un nuevo bebé. ¡Fue como llegar en el quinto set!".

Acostumbrado a poder ver a su hija solo por videollamada (hacían tres o cuatro al día), la vuelta a esa nueva normalidad fue gloriosa para Dellien. Un simple beso o abrazo lo hicieron el papá más feliz del mundo. "La llegada de Mila pone todo lo demás en segundo plano. Es el trofeo más grande que pude ganar. Mi familia es un verdadero éxito y no necesito nada más si tengo una familia estable, salud y vivimos en armonía. Lo hemos logrado, y Mila es la guinda de todo ello". A buen seguro que Hugo Dellien no echa de menos al tenis. Al fin y al cabo, es el protagonista de una de las historias más increíbles de esta cuarentena.

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