Federer, el indiscutible rey de la hierba entre los jugadores activos

Echamos un vistazo a las estadísticas de los jugadores del circuito en hierba. Federer se desmarca de sus rivales con bastante solvencia.

Roger Federer, en Wimbledon 2019. Fuente: Getty
Roger Federer, en Wimbledon 2019. Fuente: Getty

La hierba, como una de las dos superficies naturales del circuito, antaño fue una de las grandes protagonistas del tenis. Tres de los cuatro Grand Slams llegaron a disputarse en pasto, esa superficie sagrada para muchos, cargada de misticismo y que cubre el manto de lo que para muchos es la Catedral del Tenis. Pero no solo de Wimbledon se compone la gira de hierba: tres semanas intensas a nivel ATP la preceden, con dos ATP 500 como Queen's y Halle (que, al menos, subieron de categoría hace poco) y otros torneos bonitos e históricos como Den Bosch o Eastbourne.

La ATP ha decidido rebuscar en el baúl de las estadísticas y mostrar la suerte de los tenistas activos sobre hierba. A través de diferentes parámetros estadísticos, es fácil delimitar quién, a nivel global y por palmarés y récords, es el mejor jugador de la hierba de los que aún continúan jugando. El dominio ejercido por parte de Roger Federer desde el año 2003 hasta el 2008 le ponen un escalón por encima de la gran mayoría, a pesar de que el grandísimo desempeño de Novak Djokovic en Wimbledon durante los últimos años ha reducido un poco las distancias.

Y es que el suizo estuvo hasta cinco años (!) sin perder ni un solo partido en hierba. Un dominio absolutamente incontestable en el que profundizaremos pronto, una racha tiránica desde Halle en 2003 hasta Wimbledon 2008, con 10 títulos seguidos entre medio. Solo Rafael Nadal, en aquella final para la historia, relegó a Federer a llevarse a casa el título de finalista y no el de campeón. Esa racha de 65 victorias consecutivas es la mejor entre los jugadores actuales, con la segunda a años luz: precisamente otros 20 triunfos seguidos por parte del suizo, desde Halle 2017 hasta Halle 2018 (conquistó el torneo alemán y Wimbledon durante el año 2017).

No es el único registro estadístico que demuestra el dominio del suizo. Le saca 80 victorias a su segundo perseguidor (Murray), con 187 triunfos en su casillero, una estadística prolongada por su gran longevidad entre los jugadores en activo y donde se cuela en el cuarto puesto Feliciano López, con 81 victorias. Entre ambos están Murray, con 107, y Djokovic con 95. Prácticamente idéntico es el podio en cuanto a efectividad sobre la superficie, con Roger colocándose en un astronómico 41,6% (19 títulos en 46 torneos disputados), por delante del británico (26,6%) y del serbio (26,1%).

De nuevo se repite este orden si echamos un ojo a los títulos conseguidos en la superficie. Federer lidera la clasificación con 19 coronas, un registro que, viendo lo residual de esta superficie para muchos tenistas jóvenes, parece difícil que se supere en el futuro. Por su parte, Murray acumula 8 y Djokovic 6, si bien es de destacar que cinco de esas coronas fueron en Wimbledon; casi el 100% de sus títulos sobre césped se han producido en Grand Slams (solo Eastbourne en 2017 es la excepción; por parte de Federer, 8 de sus 19 triunfos se dieron en el All England Club).

Donde Djokovic, quizás, tenga margen de mejora para superar a Federer es en una estadística para la que tendría que arrasar en 2021 y esperar algún traspié del de Basilea: el porcentaje de victorias sobre pasto. Federer lidera, cómo no, con un 87,4%, pero Djokovic trepa hacia la segunda posición por delante de Murray con un nada desdeñable 84,1%. Es la única estadística en la que quizás Djokovic, si eligiese jugar algún que otro evento preparatorio al torneo londinense, podría acercarse, aunque la realidad es una y es bastante clara: no hay nadie mejor que el suizo.

Queda claro que esta muestra ensalza al suizo como el mejor en hierba en el circuito actual. Con Djokovic en una milagrosa misión de alcanzarle en alguno de los registros estadísticos (¿títulos de Wimbledon? ¿porcentaje de victorias/derrotas?), Roger es el dominador según los datos. En 2021 veremos cómo cambian estos baremos; mientras, solo podemos echar de menos el verde de la superficie más icónica del circuito.

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