La relación tenística imposible entre Francia y Reino Unido

Las dos grandes potencias históricas del tenis europeo no han encontrado la manera de reinar en territorio ajeno durante toda la Era Open.

Franceses en Wimbledon y británicos en Roland Garros. Foto: gettyimages
Franceses en Wimbledon y británicos en Roland Garros. Foto: gettyimages

La historia del tenis no se entiende sin el esfuerzo de dos de las naciones más poderosas e influyentes en la Humanidad, como son Francia y Reino Unido. El deporte rey de raqueta tuvo su génesis en las islas británicas, pero pronto se expandió y caló hondo en una Francia apasionada por el tenis y que ha hecho, hace y hará esfuerzo ímprobos por perpetuarse en la cima y disfrutar de campeones de Grand Slam. Organizadores de dos de los torneos más importantes del mundo y con sendas federaciones con un músculo económico importante para abordar la formación de jóvenes tenistas, han tenido grandes dificultades para encontrar profetas en su tierra, pero aún más para conseguir ganar en territorio ajeno, es decir, Roland Garros y Wimbledon.

Y es que si bien la tragedia del tenis galo se resume en que Yannick Noah y Mary Pierce sigan siendo sus últimos triunfadores en Roland Garros, la situación es más grave cuando atendemos a qué hombres franceses han conseguido reinar al otro lado del Canal de la Mancha. El último en conseguirlo fue Yvon Petra, allá por 1946. En la Era Open, la nada es el concepto que mejor resume las opciones de los galos de vencer en Wimbledon. Noah no pasó nunca de tercera ronda, Henri Leconte llegó a semifinales en 1986, donde fue derrotado por Becker, Arnaud Clement firmó unos meritorios cuartos de final, Sebastian Grosjean fue un paso más con sus semifinales en 2001, y Jo-Wilfried Tsonga hizo soñar a la parroquia francesa con sus semifinales en 2011 y 2012.

Sin embargo, nunca ningún francés llegó pudo lograr el título en el torneo disputado en el All England Lawn Tennis Club, mereciendo especial atención lo conseguido por Cédric Pioline en 1997, que solo pudo ser derrotado por un inspirado Sampras en la gran final. Sí se consiguió entre las féminas, con los éxitos de Amelie Mauresmo, en 2006, y de Marion Bartoli, en 2013. Ambos supusieron una notable sorpresa y rompieron una sequía de títulos que se prolongaba desde el 1925, cuando Suzanne Lenglen ganó en la hierba londinense. Mucho más acusado es el caso de los británicos en Francia. Huelga señalar que la tierra batida no es una superficie que encandile a los habitantes de las islas, y esto se confirma al ver el palmarés de Roland Garros.

Curiosamente, la primera edición del torneo, en 1891, fue ganada por un británico: Briggs. Dejando de lado ese dato casi anecdótico, solo Fred Perry en 1935 pudo hacer que el God Save the Queen sonara en las instalaciones del Bosque de Bolonia. Las opciones, además, han sido escasas. Mención especial merece lo hecho por Tim Henman, un consumado especialista en hierba y pistas rápidas que se filtró en la fiesta de la legión argentina en la edición del 2004, llegando a semifinales.

Por su parte, Andy Murray lo ha intentado con admirable tenacidad y demostró ser capaz de jugar muy bien en esta superficie, otorgando el triunfo en la Copa Davis 2015 sobre esta superficie y llegando a la final de Roland Garros 2016. Entre las mujeres, el panorama es algo más halagüeño, pero hace demasiado tiempo que una británica no es capaz de conseguir la gloria en París. Estuvo cerca Johanna Konta en 2019, con unas meritorias semifinales, pero no pudo suceder a Sue Barker como la última británica en ganar allí, en 1976. También lo logró años antes, en 1966, Ann Haydon-Jones.

Andy, la tierra y una historia inacabada

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El tenista escocés tuvo hasta 2015 una historia muy complicada con la tierra batida. La final de Roland Garros 2016, la gran espina de su carrera.

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En definitiva, queda claro que existe una complicada relación recíproca entre el tenis británico y el francés, que si tienen dificultades para ser profetas en sus torneos fetiche, lo son aún más para conseguir éxitos en el terreno del otro país. Dos potencias europeas que se han visto sobrepasadas por el poderío español en los último decenios y que buscan soluciones urgentes para seguir produciendo campeones que les brinden la oportunidad de volver a reinar, sea cual sea el lugar para ello.

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