En Roland Garros todo es posible

En la Era Open, solamente cuatro veces se pudo remontar una final de Grand Slam tras haber perdido los dos primeros sets. Las cuatro se dieron en París.

Ivan Lendl y John McEnroe en Roland Garros 1984. Fuente: Getty
Ivan Lendl y John McEnroe en Roland Garros 1984. Fuente: Getty

Dicen que en un partido de tenis, hasta la última bola, puede suceder cualquier cosa, aunque no todas con la misma probabilidad. Hoy nos centraremos en las finales de Grand Slam, siempre dentro de la Era Open, donde el campeón fue capaz de remontar dos sets a cero a su rival. Como ven, el desafío no puede ser más complicado, por eso solamente ocurrió cuatro veces en los últimos 52 años. Lo curioso es que todas ellas se dieron en el mismo torneo, Roland Garros, confirmando así que bajo el solo de París cualquier gesta es posible.

1974 · Björn Borg a Manuel Orantes (2-6, 6-7, 6-0, 6-1, 6-1)

Uno de los grandes olvidados de nuestro tenis, el gran Manolo Orantes, fue el primer tenista de la Era Open en sufrir la crueldad de perder una final de Grand Slam que seguramente llegó a ver como ganada. Lo que no sabía el granadino era que, pese a su buen arranque de partido, en aquel 1974 no podría levantar la copa, ya que sería la temporada donde empezaría el reinado de Borg en París, campeón allí en seis de ocho siguientes ediciones. Sin embargo, por mucho que el sueco fuera un prodigio, aquel día tuvo que sudar sangre para obtener la recompensa. Orantes arrastraba problemas de espalda desde el curso anterior, así que verse inmerso en una batalla tan exigente le fue mermando, hasta terminar despidiéndose de lo que hubiera sido el título más importante de su carrera. Ese título tan buscado llegaría en 1975, conquistando el US Open ante otro grande como Jimmy Connors. Eso sí, la espinita de aquella derrota con Borg jamás podría quitársela.

1984 · Ivan Lendl a John McEnroe (3-6, 2-6, 6-4, 7-5, 7-5)

Posiblemente, uno de los duelos con más historia a las espaldas. No hace falta ni mencionar la rivalidad que existía entre estos dos, rivales hasta la muerte y grandes dominadores del circuito desde la retirada de Borg. Con permiso de Connors, ellos eran los que parían el bacalao en el circuito masculino, pero en aquel 1984 era McEnroe quien se mostró superior al mundo. Llegó a París invicto, habiendo ganado todos sus partidos esa temporada, pero sabía que Roland Garros era su oscuro objeto de deseo, ese logro que se le había resistido durante tantos años. En la final esperaba Lendl, que jamás había levantado un Grand Slam. Por si faltaba algo, John se anotó los dos primeros parciales sin demasiado esfuerzo, por lo que todos dieron por hecho que aquel iba a ser el día, la tarde donde Big Mac diera el paso definitivo en su carrera. No contaban con la frialdad del terrible Ivan, capacitado para firmar una gesta al alcance de unos pocos elegidos. La cabeza del americano explosionó ante aquella reacción y, tras aquel duro golpe, su carrera ya nunca volvió a ser la misma. Por el otro lado, el checo inició su época de mayor dominio.

1999 · Andre Agassi a Andrei Medvedev (1-6, 2-6, 6-4, 6-3, 6-4)

Nunca pensamos que Andre Agassi tardaría tanto tiempo en conquistar Roland Garros, sobre todo después de verle ganar en Australia, Londres y Nueva York. Solo le faltaba París para cerrar el círculo, allí donde había dejado escapar ya dos finales (1990 y 1991), dos finales en las que le habían situado como claro favorito. Casi diez años habían pasado desde que Andrés Gómez le dejara con la miel en los labios, doce meses después Jim Courier haría lo mismo, incluso esta vez Andrei Medvedev se quedaría cerca de tumbarle. Tres juegos ganados en los dos primeros sets encendían las alarmas en la mente del estadounidense, tan dañada en ocasiones especiales como aquella. Pero ya no era un niño, sabía a lo que se enfrentaba y de lo que era capaz, así que respiró, conectó con su entrenador en aquel famoso parón por lluvia, saltó a la pista convencido y trabajó como nunca para conseguir su sueño. Agassi reinaba en Francia y se convertía así en el quinto hombre en la historia en abarcar el Grand Slam al completo. Historia del tenis.

2004 · Gastón Gaudio a Guillermo Coria (0-6, 3-6, 6-4, 6-1, 8-6)

Hasta el momento, este ha sido la última ocasión en la que vimos un desenlace tan dramático en una final de Grand Slam. Por si fuera poco, el plan era un pulso entre argentinos con un título de Roland Garros en juego. Demasiado fuego como para tener un partido tranquilo. Gaudio y Coria, Coria y Gaudio, toda Sudamérica pendiente de ese partido, todo el mundo en vilo por ver quién sería el nuevo campeón en París. Se habían enfrentado en cuatro ocasiones y Guillermo había ganado en tres de ellas, pero ningún reto estaba a la altura de aquel domingo en la Philippe Chatrier. El Mago arrancó sin titubear, conectando tiros ganadores que le empujaban directo hacia el título, pero los nervios, la presión y los calambres terminaron por hundirle irremediablemente. Ahí fue donde El Gato saltó de la cesta para transformarse en león y arañar el triunfo, dándole la vuelta al marcador y poniendo la guinda a una quincena inolvidable. Años después, ni él mismo termina de comprender cómo fue capaz de salir vivo de aquella situación.

¿Cuál de las cuatro remontadas os pareció más espectacular? ¿Cuánto tardaremos en ver de nuevo un partido así?

Comentarios recientes