“Prefiero jugar fuera a jugar en mi país”

Evan King relata su historia en Behind the racquet, advirtiendo el peligro que todavía existe a día de hoy en Estados Unidos si eres un ciudadano de raza negra.

Evan KIng. Fuente: Behind the racquet
Evan KIng. Fuente: Behind the racquet

Behind the racquet lo ha vuelto a hacer. El blog donde tenistas profesionales cuentan sus experiencias más íntimas dentro del circuito nos ha regalado estos últimos días una nueva historia de alcance que nos ayudará a conocer un poquito más a su protagonista, Evan King. El estadounidense de 28 años, quien llegara a ser 185 del ranking hace un par de temporadas, revela de qué manera cambió su vida en 2015 tras la tormenta racista que sufrió su país en aquel momento. Desgraciadamente, un lustro después el ser humano todavía sigue sin resolver sus conflictos de convivencia, aunque Evan hoy es una persona nueva. Esta es su historia, explicada con sus propias palabras.

“El inicio de 2015 fueron tiempo oscuros para mí. Había decidido retirarme del tenis, escapar de esta burbuja y regresar al mundo real. Con este cambio de vida tendría más tiempo para vivir, reflexionar y consumir todo lo que se encuentra más allá del mundo del tenis. Durante esos meses sucedieron algunos asesinatos racistas en Estados Unidos, siendo el de Travyon Martin el episodio que más repercusión tuvo, pero hubo muchos otros que no captaron la atención de los principales medios de comunicación, ya que estas historias se repetían día tras día.

Los asesinatos seguían ocurriendo, pero yo ya no estaba centrado únicamente en la pelotita amarilla, así que pensé que cualquiera de estos asesinados podría haber sido yo. Podría haber sido ese niño que camina por la 7/11 con su capucha y comiendo Skittles, un caso muy reciente, o podría haber sido Ahmaud Arbery corriendo en un vecindario de blancos antes de recibir un disparo. Todas estas suposiciones me llevaron a un terreno oscuro. Tenía 22 años y ya estaba pensando en todo lo que dejaría atrás si mi vida se terminara inesperadamente. Pensé que quería tener un hijo, para dejar algo en caso de morir, para asegurarme de que mi linaje familiar no terminara conmigo.

De repente, me sentí afortunado de seguir vivo. Recorría los cementerios cada semana, miraba las lápidas y me emocionaba cada que vez que el fallecido era más joven que yo. No todas las muertes tenían una causa racial detrás, pero seguí haciendo este ritual para ganaren perspectiva y apreciar que yo había llegado a los 23 años sabiendo que otros no. Sentí un golpe de madurez en mi vida mucho antes de lo normal. Mi objetivo era llegar a los 25, todo lo que viniera después sería un regalo.

Estos sentimientos duraron pocos meses. Con el tiempo, encontré la manera de lidiar con ese pensamiento y adormecer ligeramente aquella perspectiva que tenía de la vida. A mi alrededor había un gran grupo de personas que me impedía caminar por aquellos cementerios, así que regresé al circuito. Desde entonces, he hecho un montón de viajes por el mundo, pero soy uno de los pocos jugadores estadounidenses que prefiere jugar lejos de Estados Unidos. Yo me siento más seguro caminando por una calle de Kazajistán o de Bosnia que en muchos lugares de mi propio país.

Estoy compartiendo todo esto ahora con la esperanza de que las personas se comuniquen con sus respectivos equipos para decirles que están bien. Estamos ante un momento salvaje donde no sabes quién se puede ver afectado o de qué manera se pueden ver perjudicados. En 2015 me hubiera parecido normal, aquel fue un momento oscuro, pero ahora estamos en 2020 y ya tengo 28 años. Soy capaz de sonreír y aceptar aquella etapa de mi vida, algunas historias y conversaciones se mantienen, pero hay un indignación más generalizada por parte del público, lo cual es un buen cambio. Esa indignación es necesaria, así que por favor, no te olvides de contactar con tu gente y decirles que estás bien”.

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