Althea Gibson, la luz al inicio del túnel

La primera de todas, la verdadera rompedora de cadenas y barreras. Hace 70 años, Althea Gibson fue la primera tenista negra, hombre o mujer, en competir con blancos.

Althea Gibson.
Althea Gibson.

Si alguna vez tiene la oportunidad de viajar a Nueva York y acercarse a Flushing Meadows, sabiendo que la pista central lleva el nombre de Arthur Ashe y el complejo se llama Billie Jean King National Tennis Centre, podrá ver que en una de las zonas centrales y comunes del complejo se ubica un busto en honor y recuerdo de Althea Gibson, una referencia tenística que impulsó con su ejemplo ese tipo de acontecimientos que tienen un efecto y relevancia en el tiempo imposible de apagar.

Althea Gibson fue la primera tenista negra, de cualquier sexo, que pudo disputar un torneo de tenis abierto, y aquí se entiende el significado de su figura. Fue en 1950, hace ahora 70 años, en una época en la que la segregación racial era, no sólo parte de la sociedad, sino de su ordenamiento jurídico. Bien es cierto que la intensidad de dicha segregación no era igual en todos los estados, pero la diferencia por raza era parte indivisible del decorado cultural, social y económico de los Estados Unidos.

Para entender bien el contexto espacio-temporal y el correspondiente valor de comenzar a competir en un deporte siendo negro, deben apuntarse varias fechas y hechos que nos ayuden a conectar las cosas. Como su nombre evidencia, la segregación racial impedía a blancos y negros mezclarse en multitud de ámbitos de la sociedad -educación, vivienda, empleo, transporte, ocio-, sobre todo, como decimos, en todos los estados del sur, donde la situación continuaría siendo latente años después, herencia de un sistema de esclavitud abolido paulatinamente a finales del siglo XIX.

En el ámbito del deporte, y en concreto del tenis, ser negro y querer competir en el mundo del tenis antes de 1950 no era posible. La comunidad negra se organizó con su propia asociación, la ATA (American Tennis Asociation), pues los afroamericanos no podían ingresar y mezclarse con blancos. Gibson, que entrenaba en pistas privadas por la imposibilidad de tener acceso a pistas públicas, ganó el torneo de Nueva York de la ATA en seis ocasiones consecutivas.

Sin embargo, el acceso a determinadas puertas, y más en aquellos años, no era posible sin el 'apadrinamiento' y tutela deportiva de gente con poder o contactos. El éxito de Gibson en los torneos de la ATA llamó la atención de Walter Johnson, un médico de Lynchburg, Virginia, miembro activo en la comunidad de tenis afroamericana. Así, bajo el patrocinio de Johnson, que luego sería el mentor de Arthur Ashe, Gibson obtuvo acceso a una instrucción más avanzada y competiciones más importantes, entre ellas un US Open que prohibía expresamente a los negros poder competir.

Si bien las reglas de la USTA prohibían oficialmente la discriminación racial o étnica, en 1950 los jugadores negros no recibían invitaciones, pero en respuesta al trabajo de los mandatarios de la ATA y de la exjugadora Alice Marble, quien publicó una carta abierta en la revista American Lawn Tennis, Gibson se convirtió en la primera jugadora negra en recibir una invitación para el US Open, en aquellos años conocido como US Nationals.

Unos años después de debutar en el US Open por primera vez, junto a tenistas blancas, el racismo continuaba siendo un problema real en la vida de la población estadounidense. No en vano, no es hasta 1956 cuando el Estado declara ilegal la segregación racial en restaurantes, transportes y colegios, después de una serie de movilizaciones provocadas por la absolución de los asesinos de Emmett Hill, un chico de 15 años.

Tuvieron que pasar 14 años después del debut de Gibson en el US Open para que el Presidente Lyndon Johnson proclamara la 'Ley de derechos civiles' en contra de la segregación racial. Y es justo en 1956, antes de la declaración de ilegalidad cuando Althea Gibson cierra el círculo, en mitad de un año muy intenso en la lucha por la igualdad racial. Meses antes de dicha declaración anticonstitucional, Althea Gibson entra en la historia alzando su primer US Open, el primero de los diez torneos de Grand Slam que levantaría.

Aunque no abanderó una lucha especialmente activa, el caso de Althea Gibson es uno de los que alumbra el camino posterior. Abrir caminos y dejarlos allanados, asfaltados y alumbrados implica un valor incalculable cuando se está rodeado de negación y sometimiento. Echar la vista atrás y ver a una chica negra en mitad de las calles de Nueva York con una raqueta en la mano crea un impacto indudable en quienes como Arthur Ashe, Zina Garrison, Serena Williams o Cori Gauff comparten color de piel y pasión por este deporte.

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