El día que Manuel Orantes sufrió la mayor injusticia en Roland Garros

Se cumplen 40 años de uno de los episodios más negros en la historia de Roland Garros. Manuel Orantes sufrió una injusticia en la edición de 1980.

Manuel Orantes. Foto: Getty Images
Manuel Orantes. Foto: Getty Images

Hoy 2 de junio se cumplen 40 años de uno de los episodios más negros en la historia de Roland Garros y que tiene al español Manuel Orantes como principal protagonista. El granadino no se presentó a jugar su partido de octavos de final ante el argentino Guillermo Vilas como protesta por el aplazamiento que acordó el juez árbitro por solicitud del jugador sudamericano. ¿Tuvo motivos Orantes para hacer lo que hizo? Repasemos todo lo ocurrido.

Manuel Orantes recibió la noticia del supervisor del torneo Dick Robertson de que había conseguido el acceso a cuartos de final por incomparecencia de Vilas que había sufrido unos problemas estomacales que hacía imposible que pudiera saltar a la pista a jugar al tenis. Después de horas de muchos rumores, el español acababa siendo descalificado por no presentarse a disputar un partido que ya había ganado. Philippe Chatrier que en esos momentos era el presidente de la Federación Francesa Tenis trabajó a destiempo para poder descalificar al español por la imagen que estaba mostrando al torneo y a todo el mundo entero que miraban atónitos ante lo que estaba ocurriendo en el segundo Grand Slam de la temporada.

Aquel 2 de junio de 1980, Orantes llegó como cualquier día normal a las instalaciones de Roland Garros. Su partido de octavos de final ante Guillermo Vilas estaba programado para el segundo turno de la pista número uno, justo después del partido que medía al italiano Corrado Barazzutti y el australiano Peter McNamara. Cuando el partido llegaba a la recta final, Tiriac que en esos momentos era el entrenador de Vilas acudía a las oficinas de los mandamases del torneo pidiendo un aplazamiento, solicitud que fue rechazada y que obligaban al argentino a saltar a la pista no antes de las 15.00 horas de la tarde.

Ion Tiriac no quería darle pistas a su oponente y no comentaba absolutamente nada a Orantes de lo que estaba ocurriendo. El granadino mientras tanto se encontraba en el vestuario concentrado ante el duro partido que se le venía. A escasos minutos de que arrancase su partido, Dorfmann (juez árbitro de torneo) le indicó al español que quizás haya un retraso en su partido y que le mantendrá informado de las novedades que fueran aconteciendo. Pasaron unos minutos y Orantes saltó a la pista y con cara atónita presenció que su rival no se presentaba al partido y por tanto, Dick Robertson confirmaba que el granadino era el vencedor del partido y por tanto avanzaba sin esfuerzos a los cuartos de final. Pero era el comienzo de la mayor de las injusticias.

Tras no poder jugar su partido, Orantes se marchó al gimnasio para ejercitarse y no perder el ritmo competitivo. Cuando estaba exprimiéndose al máximo, apareció Philippe Chatrier que con el rostro muy serio confesó al español que no avanzaba a cuartos, sino que su partido se aplazaba para el dia siguiente: "Cuando me ejercitaba en el gimnasio vino Philippe Chatrier. Me dijo que tenía que hacerle un favor y que tenía que aceptar sí o sí que el partido ante Vilas se tenía que jugar el martes. Yo le contesté que las reglas estaban para cumplirse y que yo era el justo ganador del partido por la no comparecencia de mi rival, que hasta los supervisores me habían dado la razón. Chatrier muy serio y mosqueado por lo que le estaba contando me dijo que aquí los supervisores no pintan nada y que aquí en el torneo las decisiones las tomaba él", confesaba en declaraciones recogidas por MD.

Manuel Orantes incrédulo por lo que estaba ocurriendo peleó de todas las maneras posibles para que se hiciera justicia y confirmó que si no le daban el partido por ganado no iba a comparecer al día siguiente. Y así fue. El martes 3 de junio, Guillermo Vilas ya recuperado de esas molestias gastrointestinales saltó a la pista número uno y bajo la sorpresa de todos, Orantes no apareció. Pasado 15 minutos, Dorfmann confirmaba que el español era descalificado por incomparecencia y era Vilas quien avanzaba a cuartos. Toda la pista número uno abucheaba sin parar por la decisión tomada por la organización del torneo. La ATP y numerosos jugadores del circuito se posicionaron a favor de Orantes que aunque cayó eliminado del torneo, decidió llevar el asunto más lejos. Presentó una querella contra la Federación Francesa de Tenis por lo ocurrido y tras unos meses de juicios, Manolo ganó y se hizo justicia, aunque ya el daño estaba hecho.

¿Se cumplió una injusticia con Manuel Orantes? El español era uno de los grandes favoritos para ganar el torneo parisino.

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