Así será el US Open 2020… si se celebra

Sin público, controles diarios de temperatura o partidos al mejor de tres sets son algunas de las medidas que se tomarían para que se desarrollara el evento.  

Bianca Andreescu, vigente campeona. Fuente. Getty
Bianca Andreescu, vigente campeona. Fuente. Getty

Mientras seguimos esperando el anuncio oficial que nos confirme si este año tendremos o no US Open, cientos de personas estudian desde hace semanas las opciones que permitan llevar a cabo esta quincena de competición con la mayor seguridad posible ante la pandemia del coronavirus. Hace unas horas, la agencia de noticias AP News compartía una interesante charla con algunos directivos de la USTA donde se empiezan a vislumbrar cuáles podrían ser esos parches que permitan a la ciudad de Nueva York disfrutar del cuarto Grand Slam de la temporada. No se asusten, de momento no hay nada oficial.

· Vuelos chárter para transportar a los jugadores del US Open y sus sedes limitadas desde Europa, Sudamérica y Medio Oriente hasta Nueva York.

· Pruebas COVID-19 a cada jugador antes de viajar, obligatorio dar negativo.

· Vivienda centralizada para evitar desplazamientos innecesarios.

· Controles diarios de temperatura a cada jugador.

· No habrá público. Después de estudiar la situación, la organización ha decidido que lo mejor es que los aficionados no acudan al evento.

· Habrá menos funcionares en pista para la cobertura del torneo.

· Prohibido el acceso a vestuarios en los días de entrenamiento.

· Posibilidad de hacer los partidos al mejor de tres sets siempre y cuando los jugadores lo propongan y estén de acuerdo.

· Equipos reducidos por parte de los jugadores, no es viable que cada tenista viaje con su séquito de 7-8 personas. El torneo proporcionará masajistas, fisioterapeutas y demás perfiles.

· Partidos con menos jueces de línea, más responsabilidad para la tecnología.

· Se mantienen los recogepelotas, pero solo adultos, nada de niños.

Como han podido comprobar, las medidas intentan proteger la salud de todos los involucrados, aunque algunas correcciones no sean de recibo. Stacey Allaster, directora ejecutiva de la USTA, subrayó la dificultad que tienen ahora mismo para salvar el torneo, aunque lo que sí tienen muy claro son los objetivos. “Estamos 150% enfocados en organizar un ambiente seguro para llevar a cabo este US Open en el Centro Nacional de Tenis Billie Jean King de Nueva York en nuestras fechas. También tenemos la obligación de explorar otras opciones, como una sede alternativa o unas fechas diferentes, pero de momento esto no ha cogido mucho impulso. El anuncio definitivo debería llegar entre mediados y finales de junio”, confiesa la estadounidense.

Ya lo han oído, de momento son todo suposiciones, ideas avanzadas de lo que podría llegar a ser la hoja de ruta del US Open 2020, si es que finalmente reciben la luz verde para celebrarlo. Por si acaso, es conveniente ir planteando un índice de pasos a seguir. “No hemos tomado ninguna decisión todavía, en absoluto. Sí que estamos barajando numerosas opciones, como las fechas. De seguir esto adelante y finalmente celebrar el torneo, la idea es que todo diera comienza el 31 de agosto”, señala Allaster.

Dentro de todas las medidas, es evidente que la más dolorosa y, seguramente una de las variables más fijas, sea la de no contar con público. Lew Sherr, director de ingresos de la USTA, valora esta decisión con los números en la mano. “Es cada vez menos probable que los espectadores puedan acompañarnos en esta edición del US Open. Esto significa renunciar a los ingresos por venta de entradas, renunciar a los ingresos por hospitalidad y renunciar a una parte de los ingresos por patrocinios. Sin embargo, los contratos de televisión y derechos digitales, más los dólares de patrocinio restantes, son lo suficientemente significativos como para que valga la pena seguir adelante”, declara.

Habrá que esperar algunas semanas más para ver qué pasa con el US Open. Se hablan de fechas, de público, de la salud de los jugadores, de los vuelos, de la reducción del personal, incluso del formato de los partidos. Un programa diseñado al milímetro que luchará hasta el final para que el evento se haga realidad. ¿Qué os parece? ¿Os convence un Grand Slam con tantas limitaciones?

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