Nadal y un rango de golpes clave para la victoria

El manacorí es el rey del circuito a la hora de aplicar un patrón determinado. Un rango de golpes que es sinónimo de victoria

Rafael Nadal se siente especialmente cómodo en un rango de puntos. Fuente: Getty
Rafael Nadal se siente especialmente cómodo en un rango de puntos. Fuente: Getty

Rafael Nadal es uno de los mayores y mejores competidores de la historia del tenis. Es un ganador nato que, además, ha sabido adaptarse y mantenerse vigente conforme los años pasan factura y la edad aumenta. El Nadal de ahora está muy lejos de ser el Rafa de 2005: ya no va a todas las bolas como un poseso, tiene un saque mucho más preciso que le permite ponerse en situaciones de ataque mucho antes y, en general, optimiza mejor su tenis. Una estadística de la ATP nos permite ver, de todas todas, dónde se siente más cómodo Nadal: cuando juega entre 5 y 8 golpes por intercambio.

Atrás quedó la época dominio físico salvaje de Nadal, varios años que permitían ver al manacorí en todo su esplendor, haciendo gala de una movilidad imponente y de una capacidad casi inhumana de devolver lo imposible. El Nadal de ahora es mucho más ofensivo y, sobre todo, mucho más consecuente con su cuerpo y el castigo que sus maltrechas rodillas le dan. Cuando el rally se alarga entre los 5 y 8 golpes, Rafa gana un 59,7% de puntos, el que más con bastante diferencia en el circuito. Diego Schwartzman, su más inmediato perseguidor, obtiene un 55,9%.

Esto quiere decir que el manacorí utiliza entre tres y cuatro golpes como mucho para fulminar el punto. Todo empieza gracias a un saque mucho más profundo, con un margen bastante menor que años atrás y una renovada capacidad de buscar las esquinas. Lo normal es que Rafa busque el revés del contrario y, desde ahí, se perfile con la derecha para tomar ya el control del rally. Esto es algo que hace invirtiéndose y, como si fuese un boxeador, soltase un jab a la zona de la derecha del adversario. El objetivo es claro: atacar después una bola corta y cerrar ahí el punto.

Nadal, si se topa con un resto potente a sus pies, no tiene problemas en "reiniciar" el punto y golpear uno o dos golpes de control más. Cuando el punto se alarga, sin embargo, el español pierde efectividad. Este es uno de los motivos por los que Novak Djokovic, desde que modeló su juego y subió varias marchas su rendimiento, siempre le ha supuesto su mayor desafío: neutraliza este patrón incluso cuando el saque de Nadal es muy bueno. La capacidad de inhabilitar el segundo o tercer golpe de Nadal gracias a reveses profundos desde situaciones casi imposibles, volver a la "casilla de salida" desde el inicio, es una de las cosas más molestas para Rafa.

En la actualidad, los parámetros que excedan o se sitúan por debajo de ese rango de golpes hacen que la efectividad de Nadal baje. Cuando el punto se queda entre ninguno y cuatro golpes, Rafa apenas supera el 50% de puntos ganados (52,9%), mientras que cuando el rally se alarga más allá de los nueve golpes, al contrario de lo que muchos podrían pensar y de lo que probablemente pasaba al inicio de su carrera, Nadal se queda en un 55,3% de puntos ganados, algo más de cuatro puntos por debajo del rango anterior. Los líderes en esos baremos son Daniil Medvedev (55% de puntos ganados entre cero y cuatro golpes) y Yoshihito Nishioka (56,6% de puntos ganados de más de nueve golpes).

Este es solo uno de esos casos en los que los números nos permiten refrendar nuestras sensaciones, hacernos ver que el tenis y la fisionomía de los tenistas cambian y que adaptarse a ello es crucial. La búsqueda de los patrones como último objetivo y un Nadal que, en concreto uno de ellos, lo ejecuta a la perfección.

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