Safina cuenta y comparte un infierno: ser número 1 del mundo

La tenista rusa confiesa el calvario que supuso llegar a la cima y sentirse completamente decepcionada: demasiada presión y mucho sufrimiento.

El sufrimiento de ser la mejor. El testimonio de Safina. Foto: Getty
El sufrimiento de ser la mejor. El testimonio de Safina. Foto: Getty

Tocar la cima y derrumbarte. Ese es el crudo resumen de la carrera de una número 1 que no pudo ganar un Grand Slam ni soportar la presión de estar en el punto cumbre de un deporte mundial. Dinara Safina llegó a ser la mejor jugadora del mundo, y esa fue su prisión personal, su habitáculo oscuro, nunca refugio ni premio. Así lo cuenta la rusa, de 33 años, en las páginas del Guardian. Dinara no se guarda nada en una charla en la que repasa la parte más descorazonadora de llegar a lo más alto y no poder disfrutar ni un solo segundo.

- Dinara cuenta cómo fue la realidad de lo soñado previamente. Una muy diferente.

"Si pudiera comenzar desde el principio mi carrera, tal vez volvería a jugar al tenis, pero no tengo ganas de volver al circuito. Es algo muy profundo. Creo que el tenis me decepcionó de alguna manera, porque soñé que una vez fuera famoso y fueses número 1 del mundo, tendrías una vida diferente. Pero una vez que alcanzas esto, y te das cuenta de que no es lo que has estado soñando, entonces todos tus sueños se desmoronan".

- La rusa se dio cuenta que no podía controlar lo que sentía para poder disfrutar.

"No podía manejar mis emociones, y para mí por eso fue difícil. Siempre tuve el sueño de ser famosa, ser número 1 y todo esto, pero de repente sentí demasiada presión al estar allí. No esperaba tener esta presión. Pensé que iba a ser divertido: eres famosa, te conviertes en número 1. Y eres feliz. ¡En realidad es lo contrario! Todo el mundo quiere vencerte".

- La prensa comenzó a poner presión sobre los objetivos no logrados.

“Escuchas todos los días las mismas preguntas en cada entrevista: '¿Cuándo vas a ganar tu primer Grand Slam?' Y yo decía: '¿Crees que no quiero ganar un Grand Slam?'. Fue ahí cuando empecé a luchar con esto; es algo que realmente me molestó y fue muy doloroso porque es algo que realmente quería ganar".

- Y la presión se transformo en fracturas de estrés.

"Aquellos dolores de espalda era como si alguien te hubiera clavado un cuchillo en la espalda. Estaba el dolor tan metido en mi mente, que simplemente no quería volver a sentir este dolor. Ya tuve suficiente de ese dolor y creo que así podría alejarme de toda la presión que tenía”.

- Ya retirada, quiere usar su experiencia para que sus jugadores no pasen por lo mismo.

"Por las experiencias que pasé no quiero que los jugadores que entreno sientan eso. Quiero que entiendan que el tenis te puede ofrecer una vida hermosa. Es un deporte hermoso. El tenis no es una pelea. Quiero enseñar a los jugadores a no cometer los mismos errores que he cometido".

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