Safin: "Santoro siempre fue mi rival más duro"

Marat habló sobre sus vivencias más importantes en Roland Garros, rememorando sus victorias ante Agassi y Kuerten en 1998.

Marat Safin, durante la ATP Cup. Fuente: Getty
Marat Safin, durante la ATP Cup. Fuente: Getty

Marat Safin nunca ganó Roland Garros, pero tiene unos recuerdos muy bonitos del Grand Slam parisino. Fue allí donde consiguió su primera gran victoria en el circuito, allá por 1998, y donde ha dejado momentos para la historia, grandes partidos en una ciudad que de una forma u otra se amolda a la perfección con el carácter 'gamberro' del ruso. Marat charló con Daniela Hantuchova para el canal oficial de Youtube de Roland Garros y resumió los mejores momentos de sus experiencias por Francia, dejando algunas anécdotas muy graciosas.

Y es que todo comienza en 1998, la primera experiencia del ruso en el segundo Grand Slam del año. Tras pasar la fase previa, Marat se encontró con un rival en primera ronda con el cartel de muy favorito colgado a su espalda: nada más y nada menos que Andre Agassi, que ya estaba de vuelta al top-10 tras su caída a los mayores infiernos y que quería dar un golpe de efecto en Grand Slams. Nada de eso importó y tras cinco dramáticos sets, en un duelo en el que el Kid de Las Vegas cometió 82 errores no forzados y acusó a su maltrecho hombro, Safin consiguió su primera gran victoria.

“Para mí Roland Garros es un torneo muy especial, donde realmente comenzó mi carrera. Allí es donde entré al top-100, donde gané a Agassi en primera ronda en 1998 y luego a Gustavo Kuerten en la segunda. Es donde realmente comenzó mi carrera. Mi primer punto de inflexión fue vencer a Agassi. Jugué contra él unos meses antes, en la Copa Davis, en Atlanta. Me destrozó muy fácilmente, por un triple 6-3, y eso para mí fue como que le pegasen a mi ego. Ganarle en primera ronda me dio mucha confianza".

No contento con ello, aquel joven larguirucho nacido en Moscú se medía al defensor del título, uno de los mejores jugadores sobre tierra batida de la historia del tenis: Gustavo Kuerten, ni más ni menos. Otra vez cinco sets, y otra vez otra victoria de enorme calado para Safin. "Contra Guga sabía que iba a pelear, sabía que no iba a ser nada fácil, pero haber ganado a Agassi en la ronda anterior me dio confianza y me abrió los ojos: hizo que me diese cuenta de todo lo que podía hacer en la pista".

Esa victoria fue la guinda de un torneo que le hizo presentarse en sociedad. Fue Cédric Pioline el encargado de acabar con sus sueños, pero su primera participación en París se había saldado con una meritoria cuarta ronda, una de las mejores experiencias de su carrera: "París es un lugar especial, y creo que esto es algo que se da en el corazón de los jugadores… y no solo en el de los jugadores. En París hay magia. Eso sí, en aquel año 1998 Marat estuvo muy, muy lejos de disfrutar de todos los lujos que ofrece la capital francesa.

"La primera vez que fui a París, en 1998, me quedé en Boulogne y mi única comida eran kebabs. Estuve dos semanas comiendo solo kebabs, no tenía mucho dinero así que no podía permitirme otra cosa. Conforme pasaron los años pude ganar más dinero, disfrutar más de lo que me ofrece París, empecé a quedarme en el centro de la ciudad". Su mejor actuación acabarían siendo las semifinales en 2002, donde un Juan Carlos Ferrero absolutamente enrachado le apeó en sets corridos.No es el español, sin embargo, quien Marat considera que fue su rival más duro a lo largo de su carrera:

"Fabrice Santoro fue el rival más duro al que me he enfrentado, y no solo en tierra. Siempre perdía contra él. Perdí 9 veces y solo gané 2 (risas). Es un jugador increíble, cómo lee el juego, es brutal. Si no lo conoces, si no tienes un plan de juego contra él y no estás en forma físicamente, te pone de los nervios. Sabe siempre qué vas a hacer, juega con tu mente". Precisamente contra Fabrice vino otra de sus derrotas más sonadas, en la tercera ronda del año 2001, en una auténtica guerra, casi entre dos ajedrecistas, desde el fondo de la pista.

Por último, Safin se refirió a lo que más echa de menos del torneo: "Me gustaría volver y ver a mi ‘banda’, a los chicos con los que solía jugar. Lo viejos que están (risas), es muy bonito verlos, ir a comer y estar con ellos. Roland Garros es un lugar muy cómodo para estar con ellos".

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