Del éxito en las pistas a pelear contra el coronavirus

Reka Zsilinszka fue campeona universitaria hace una década. Ahora, alejada de las pistas, su misión es otra: frenar la pandemia.

Reka Zsilinszka, trabajando en la Unidad de Emergencia en Penn. Fuente: Instagram / @rz7
Reka Zsilinszka, trabajando en la Unidad de Emergencia en Penn. Fuente: Instagram / @rz7

Los caminos de los jugadores y jugadoras más prometedoras toman, en ocasiones, rumbos diferentes. No todos los mejores jóvenes acaban llenando los mayores estadios, o ni tan siquiera llegando al top-50, por ejemplo. Hay miles de casos, pero esas personas acaban reinventándose, en ocasiones tomando trabajos que les hacen estar conectados de alguna forma al deporte del que un día fueron profesionales.

La historia que nos atañe hoy es diferente. Su protagonista, en este caso, lo es. Hablamos de Reka Zsilinszka, campeona universitaria con la facultad de Duke allá por el año 2009. No solo eso: tenía ante sí un futuro prometedor por delante, nombrada como la mejor jugadora de aquel torneo, elegida dos veces en el equipo ideal del año y la segunda tenista en la historia de dicha universidad en alcanzar los cuarenta triunfos por temporada.

Lo que nadie podía haber previsto, dado el esplendoroso futuro que tenía por delante, es que esta mujer aprendería más fuera de las pistas que dentro de ellas. Reka aprendió en Duke no solo a conectar grandes reveses paralelos, sino también a prepararse para ser una doctora de éxito. Ahora, con la urgencia de esta situación por la pandemia del coronavirus, la extenista cuenta su historia como enfermera en una Unidad de Emergencia de la universidad de Pennsylvania para Tennis.com:

"Cuando empecé a jugar al tenis y tenía pequeñas lesiones, iba a ver a doctores ortopédicos y pensaba que aquello era bastante guay. Quise ser una cirujana ortopédica desde el principio, desde que tenía 12 o 13 años. Entonces cambié a la medicina de emergencia". Ahora, Reka se ha convertido en una de esas héroes anónimas del sistema sanitario que trata de salvar vidas cada día. No hay mayor situación de emergencia, desde luego, que el panorama actual; nada te prepara para eso... o sí.

"La sala de emergencia es un caos generalizado casi siempre, así que eso no ha cambiado. Nos hemos adaptado bien. Ahora es todo muy lineal, siempre el mismo problema: fallo respiratorio a causa del coronavirus". Esos fallos respiratorios le han impedido celebrar su luna de miel, programada para julio. "Lo más difícil ha sido la interacción con el paciente. Como pueden imaginar, no se permiten las visitas y muchas de estas personas entran bastante enfermas, están completamente solas. Vamos tapadas con nuestros uniformes de los pies a la cabeza, damos una imagen terrorífica a los pacientes. Todos estos factores convierten este trabajo en aún más complicado y lo hacen cien veces más duro".

Pero la antigua crack de Duke sabe que puede poner en juego todos los valores que hace años aprendió sobre las pistas. En especial aquellos referentes a la ética y la fuerza de voluntad a la hora de dedicarse a cualquier trabajo. "Creo que cada deportista dice lo mismo: no importa qué hagas, haber sido un deportista de élite te hace mejor en todo lo que te propongas, ya sean los negocios, la abogacía o la medicina. En el caso de la medicina, hay turnos muy temprano, turnos que duran muchísimo y en general se basa mucho en el compañerismo. Muchas veces tienes que mentalizarte y sacarlo adelante, no importa lo que cueste, hacer el trabajo y no quejarte".

Ese trabajo de mentalización es capital para estar al 100%. Igual que ocurría en las canchas, ahora Zsilinszka solo contempla un objetivo: salvar vidas. "Cuando pienso que me va a tocar un turno muy ajetreado, iré al trabajo escuchando una lista de reproducción que me motive, para afrontar todo de forma correcta. Tienes que poner el "on" desde el primer momento, estar con los cinco sentidos bien puestos. Es un poco como un partido de tenis: si sales a la pista lenta, no lo vas a hacer muy bien, porque empiezas 0-3 abajo".

Comentarios recientes