Los top-10 más sorprendentes de la historia de la ATP

Damos un repaso a los jugadores cuya presencia entre los diez mejores ha causado más sorpresa a través de sus títulos y estadísticas.

Jack Sock en la última Copa Laver. Fuente: Getty
Jack Sock en la última Copa Laver. Fuente: Getty

A la hora de señalar el nivel competitivo de diferentes generaciones, uno de los principales argumentos utilizados por el público es el de echar un vistazo a la profundidad de filas del circuito. Los diez mejores del mundo, en teoría, deben ser excelsos jugadores, cuyo billete en dicha posición fue ganado a base de sudor, esfuerzo, constancia y grandes resultados. Solemos asociar a los mejores jugadores con este lugar... pero hay alguno que otro cuyo lugar entre los mejores puede sorprender al gran público. Así pues, dando un vistazo por el baúl de los recuerdos, en Puntodebreak hemos decidido sacar de la tumba a los jugadores más sorprendentes que han pisado alguna vez el top-10.

Esto, claro está, tiene una base sustentada. Un baremo que trata de ser lo más objetivo posible, un sistema de puntos agenciados según qué éxitos se han conseguido a lo largo de su carrera. Cabe destacar que contamos a los top-10 a partir del año 1990, puesto que hay una mayor jerarquización de los torneos para establecer un sistema más claro. Estas son las puntuaciones que nos sirven para agrupar a todos los top-10:

  • Final de Grand Slam - 50 puntos
  • Título en los Juegos Olímpicos - 40 puntos
  • Título de Masters 1000, final de ATP Finals - 30 puntos
  • Final de Masters 1000, semifinal de Grand Slam - 20 puntos
  • Cuartos de final de Grand Slam, título de ATP 500 - 10 puntos
  • Título de ATP 250 - 5 puntos
  • Semanas en el top-10

Cabe destacar, por supuesto, que las categorías encuentran su equivalencia en los torneos disputados en años anteriores (Masters Series, International Gold Championships...). Esta clasificación no es la verdad absoluta y cada uno puede optar por utilizar diferentes baremos o escalas, pero sí que resulta un acercamiento bastante objetivo, en mi opinión, para cuantificar los logros de cada jugador. Con estos datos y con el respeto absoluto a cada uno de estos jugadores, vamos allá con los resultados. ¿Quiénes son los 10 top-10 más sorprendentes en la ATP?

  • La tabla con los resultados completos se encuentra al final del artículo.
  • No se incluyen a jugadores que se encuentran actualmente en el top-50, por las posibilidades de ampliar sus registros próximamente.

1. Paradorn Srichaphan (40 puntos): La figura de Paradorn Srichaphan es ampliamente venerada en Asia al ser el primer tenista de dicho continente en alcanzar el top-10. Con un estilo de juego ultra agresivo, Srichaphan se desenvolvía a las mil maravillas en las superficies rápidas y fue relativamente consistente en eventos de categoría intermedia, obteniendo su premio con una plaza en el top-10 en 2003, cuando alcanzó su mejor ranking histórico (#9). Aquel año ganó dos títulos, alcanzó la cuarta ronda en Wimbledon y Us Open e irrumpió en mitad de una transición generacional en el circuito ATP.

Sin embargo, que sea el primero en esta lista no es casualidad. El jugador tailandés es el único top-10 en estos últimos 30 años, junto al argentino Juan Mónaco, en no haber llegado nunca a unos cuartos de final de Grand Slam ni a una final de Masters. Ese bajo rendimiento en los mejores torneos, donde sin embargo derrotó a Agassi y fue el primer verdugo de un joven Nadal, le empujan a ser el top-10 más sorprendente de la historia. Eso sí, su carisma y el haber marcado el camino para todo un continente son hechos que hacen que todo lo demás, prácticamente, palidezca.

2. Joachim Johansson (45 puntos): el gran "Pim-Pim" es otro de esos jugadores de culto para los apasionados de este deporte, en especial para aquellos que jugaron alguna vez al Virtua Tennis. Poseedor de un servicio demoledor, el sueco alcanzó su mejor ranking en 2005, y su caso quizás presente bastantes matices. Después de un 2004 donde eclosionó en el circuito, alcanzando las semifinales del Us Open, y una demostración de fuerza en su derrota frente a Agassi en Australia a inicios del siguiente año, el sueco pasó por el quirófano en julio para tratar una lesión en el hombro.

Como parte del cuerpo indispensable, la fuerza motora de su descomunal servicio, Joachim nunca volvió a ser el mismo. Trató de volver al circuito en varias ocasiones, pero nunca encontró la forma y el tenis de antaño. Aquel saque había dejado de brillar, y con él la piedra filosofal de su juego. Eso y sus bajas prestaciones en tierra (nunca ganó en Roland Garros) acabaron por sellar su tumba. Eso sí, en 2006 consiguió un triunfo que recordará toda su vida, en casa, ante Nadal en Estocolmo, en lo que con orgullo recuerda como "su mejor victoria".

3. Jack Sock (62 puntos): al americano ni está ni se le espera. Tras un final de 2017 de ensueño, coronándose en el Masters 1000 de París-Bercy y alcanzando las semifinales de las ATP Finals, el bueno de Jack desapareció de la faz de la tierra. El tema es que cuando volvió tampoco destacó: hubo un momento en que fue incapaz de ganar algún partido de Challenger. Eso provocó que, apenas meses después de aquel mágico final de año, el estadounidense acabase... sin ranking ATP. Otro debe en su mochila son, sin duda, los Grand Slams, donde nunca pasó de los octavos de final.

4. Juan Mónaco (63 puntos): el argentino obtuvo el reconocido premio a su consistencia y enormes prestaciones en tierra batida cuando en el verano de 2012 pasó la barrera del top-10. Se había proclamado campeón en Hamburgo, en un torneo donde, bajo mi punto de vista, exhibió su mejor nivel y derrotó a Haas en una de las mejores finales del año. El Pico se ganó todo lo que consiguió en su carrera, y fue el ejemplo perfecto de esa estirpe de jugadores que maximizan y sacan el mayor jugo posible de todas sus cualidades.

Sin embargo, le penaliza lo mismo que a Srichaphan: su bajo rendimiento a cinco sets. Ni tan siquiera en Roland Garros pudo alcanzar la ronda de cuartos de final; su duelo de octavos contra Nadal, en 2012, es un buen ejemplo de ello. Tan cerca, y a la vez, tan lejos (recibió dos roscos y solo pudo ganar dos juegos). Como decimos antes, poco de lo que arrepentirse, aún así: estiró su tenis y llegó a cotas inimaginables para algunos.

5. Ernests Gulbis (63 puntos): si Mónaco es el paradigma de la consistencia y de sacar el máximo partido a tu tenis, Ernests es la perfecta antítesis de ello. El letón trata en la actualidad de levantar el vuelo tras estar en las catacumbas del ranking, y su carrera está llena de grandes altos... pero poco sostenidos en el tiempo. Lo suficiente, eso sí, para llegar al top-10 en 2014, donde tuvo su mejor torneo de Grand Slam (llegó a semifinales en Roland Garros tras vencer a Federer). Sus mayores picos de juego acreditan su entrada entre los mejores de forma sobrada, pero mirar al global de su carrera hace que haberlo visto en algún momento en el top-10 siga resultando una sorpresa.

6. Jürgen Melzer (64 puntos): el austriaco puede permitirse el lujo de contarle a sus nietos que él ganó a todos los miembros del Big-3. Todo el mundo recuerda, sobre todo, la derrota que le inflingió a Djokovic en Roland Garros 2010, un partido que le hizo pensar en la retirada y que se ha convertido en la única ocasión donde Novak perdió tras estar dos sets arriba. Aquella actuación en París fue el highlight de una carrera que, quizás, se quede un pelín corta para estar entre los mejores. Con especial éxito en casa (hizo de Viena su coto de caza particular), al austriaco le queda el consuelo extra de haber estado en la élite más absoluta del dobles, una disciplina en la que a día de hoy sigue dando guerra.

7. Carlos Costa (67 puntos): en 1992, un joven chavalín barcelonés irrumpía en el circuito haciendo mucho ruido. Había ganado Estoril, el Godó y a punto estuvo de conquistar su primer Masters en el Foro Itálico. Solo Jim Courier pudo arrebatárselo, pero en aquel momento Carlos Costa ya era de facto la mayor promesa del tenis español. Casi sin darse tiempo para reflexionar, el barcelonés ya había llegado al top-10. Solo quedaba, pues, consolidar su tenis en otras superficies.

Ese fue el mayor hándicap de Costa: no pudo trasladar su gran rendimiento en tierra más allá de ella, en una época donde el tenis variaba diametralmente en función de la superficie. Nunca alcanzó una final fuera de la tierra batida y en ella, la exigencia física de los cinco sets también hicieron mella en Carlos; siempre se encontró con la barrera de los octavos de final de Roland Garros. Eso sí, era uno de esos jugadores por los que valía la pena pagar la entrada, con un revés a una mano delicioso de cara al espectador.

8. Jonas Svensson (80 puntos): el final de los 80 y el principio de la década de los 90 fue una etapa especialmente prolífica para el tenis sueco. Todos pensamos inmediatamente en Mats Wilander o en Stefan Edberg, pero también en algún que otro finalista de Grand Slam como Pernfors. Entre todos estos lugartenientes se encontraba un tal Jonas Svensson, un tipo impredecible, rocoso en apariencia, que se las ingenió para llegar a las semifinales de Roland Garros en dos ocasiones.

Aquellos triunfos fueron su principal argumento para optar al top-10, pero también debemos fijarnos en a quién derrotó: en el 88 dejó a Lendl por el camino, en el 90 a Brugera, y en el 89 también se cargó a Boris Becker en Australia. Valor añadido tenía la victoria ante Ivan, puesto que significó el final de la increíble racha del checoslovaco, que llevaba 10 Grand Slam consecutivos llegando a semifinales... hasta que se topó con Jonas.

9. Mariano Puerta (80 puntos): ni tan siquiera llegar a una final de Grand Slam hace que el argentino se encuentre fuera de la lista de estas sorpresas. Su llegada al estrellato fue tan intensa como fugaz para un tipo que brilló en París, superando a Davydenko y solo cediendo ante Nadal. Las acusaciones y sanciones por doping ensombrecieron algo su carrera e hicieron que, rápidamente, la gente se olvidase de él, pero Mariano sigue siendo al fin y al cabo parte indispensable de la temible Legión Argentina. Eso sí... más allá de aquel Roland Garros, nunca pudo, ni tan siquiera, pasar de la tercera ronda (!) de un Major.

10. Jay Berger (81 puntos): cierra esa lista el americano Jay Berger, uno de los damnificados de la potentísima generación americana que surgió a finales de los 80. Era difícil hacer ruido cuando tienes por delante a monstruos como Sampras, Agassi, Chang, e incluso Aaron Krickstein, pero Jay luchó y se hizo su sitio, siendo además un perfil atípico dentro de su país: 2 de sus 3 títulos vinieron sobre tierra batida. Su carrera fue sin embargo corta debido a un problema crónico en sus rodillas, pero tuvo tiempo de ganar a gente como Becker, Sampras o Edberg. Como curiosidad, además, posee uno de los servicios más extraños de la historia del circuito:

Ahora os toca a vosotros. Después de este análisis, ¿quién es el top-10 más sorprendente?

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