Kevin Anderson y el arduo camino hacia la élite

Tras varios años donde encontró la regularidad, las dudas rodean la carrera de un Kevin que hoy cumple 34 años y quiere volver arriba.

Kevin Anderson en el Us Open. Fuente: Getty
Kevin Anderson en el Us Open. Fuente: Getty

Estoy seguro que muchos de los aficionados al tenis durante la última década se quedaron gratamente sorprendidos con la evolución de Kevin Anderson en una pista de tenis. ¿Cuántos habríamos podido pronosticar que el sudafricano llegaría a no una, sino dos finales de Grand Slam? En lo que podría ser el inicio de su declive, Anderson encontró su cénit, pero también y no mucho tiempo después, su caída a los infiernos. Hoy cumple 34 años y quiere salir de ellos.

Hasta 2015, Anderson era uno de esos jugadores que merodeaban la planta noble del circuito, pero al que siempre le faltaba un paso adelante para llegar a presentar una verdadera amenaza. En este caso, cómo no, era su debilidad mental, su forma de arrugarse en los momentos importantes de un duelo, lo que le alejaba de la élite. Aquel año, sin embargo, todo parecía cambiar. A su potente tenis, apoyado en un saque tremendo y golpes sólidos desde el fondo, se unió una consistencia pocas veces vista. Y lo más importante: sacó las garras después de otro resultado decepcionante. Tras desperdiciar una ventaja de dos sets a cero ante Novak Djokovic en Wimbledon, Kevin se resarció por todo lo alto, avasallando a Andy Murray en la Louis Armstrong y ganándose su billete al top-10.

Tras un 2016 marcado por las lesiones, 2017 fue la rampa de lanzamiento para el mejor año de su carrera. Aprovechando un cuadro en horas bajas se coló en la final del Us Open, pero por si había que demostrar que aquello no fue flor de un día, pocos meses después volvió a alcanzar las instancias definitivas de un Major... y esta vez dejando a Roger Federer (salvando bolas de partido, símbolo de una renovada fortaleza mental) y John Isner en el camino. No solo eso; se ganó su lugar en el top-5 ATP y su billete a las ATP Finals, donde alcanzó las semifinales. Por fin Kevin era empezado a ser valorado, a ser temido.

Y en 2019 llegó el infierno que nadie quiere conocer: el de las lesiones. Las constantes molestias en las rodillas, donde los meniscos estaban severamente afectados, dejaron a Kevin convalenciente, sin apenas poder jugar torneos y partidos. Su ranking se fue más allá del top-100, y en 2020 tampoco pudo volver con garantías, jugando con mucha precaución para no dañarse la zona afectada aún más. Solo había una salida: pasar por quirófano. Este parón indefinido ha supuesto un golpe de buena suerte en cuestión de timing, con rankings congelados y tiempo de sobra para volver a ponerse en marcha.

Kevin afronta con madurez esta nueva etapa, y también con un cambio en los banquillos. Diego Moyano, extenista que radica en Miami, se encarga de supervisar la carrera del sudafricano, tras haber estado trabajando con los mejores juniors estadounidenses y haber entrenado a Reilly Opelka. Diego explicó en ESPN Tenis el duro proceso de recuperación de un Anderson que, a pesar de todo, no pierde la esperanza.

"Después del torneo de Nueva York descubrimos que había que limpiar el menisco por una inflamación. Llegamos a la ATP Cup en un óptimo estado tras una pretemporada en la que tratamos de que llegase al 100%, pero en Melbourne jugó cuatro horas y no lo hizo muy bien. Después de aquel partido, la rodilla tenía líquido. El doctor le dijo que había que limpiar el menisco y quedó perfecto, aunque tuvimos un poco de miedo al principio porque no sabíamos muy bien qué era exactamente".

Kevin se encuentra ya trabajando en pistas privadas, volviendo a empuñar la raqueta tras haber pasado por momentos muy duros. "La verdad que la rodilla está perfecta, aunque estamos trabajando en cuidar el volumen. Apuntamos a cosas específicas que queremos mejorar. Kevin es muy profesional; hacemos cuatro días de tenis y el resto físico, con el objetivo de llegar al cien por cien a julio o agosto y hacer ahí una buena pretemporada a la espera de ver cuándo vuelve el circuito".

Moyano está convencido de que veremos al mejor Kevin Anderson cuando la actividad vuelta. Tras más de una década en el circuito, una lesión más podría suponer volver la casilla de salida, pero a sus 34 años ya hemos visto ejemplos de jugadores que aún tienen tras de sí uno o dos años a su mejor nivel. Si el saque vuelve a poner bombas y la rodilla responde, ¿volveremos a ver a Kevin llegando a conquistar un título?

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