Henin, Halep y la vida tras el primer Grand Slam

Belga y rumana debatieron acerca de qué significó la conquista de su primer Major y las consecuencias que este tuvo en sus respectivas carreras.

Halep con el título de Roland Garros. Fuente: Getty
Halep con el título de Roland Garros. Fuente: Getty

No hay mejor momento que un parón indefinido del circuito para reflexionar, tratar de dar pasos hacia delante para convertirte en una mejor jugadora. Además, esta cuarentena nos está dando la posibilidad de ver grandes conversaciones entre leyendas de este deporte. La última de ellas se dio entre Justine Henin, la siete veces campeona de Grand Slams, y la actual número 2 del mundo y dos veces campeona, Simona Halep. En él no solamente confesó la rumana que sentía devoción por el tenis de Justine; también debatieron sobre lo que significa conquistar por vez primera un Major.

Y es que ganar un Grand Slam es, para muchos, lo que separa a una gran tenista de una de las mejores, el hito a conseguir para entrar automáticamente en el Olimpo del tenis. No todas supieron manejarlo a la perfección; la presión después de hacerlo es inmensa, todo el mundo se fija en ti y te analiza y juzga. ¿Serás solo el producto de dos grandes semanas o tendrás la consistencia para seguir adelante? De ello habló Justine Henin, que se coronó por primera vez en la tierra batida de París.

"El primer Grand Slam fue un sueño hecho realidad, pero quería competir con las mejores y quería ir más allá, aprender más. Quería intentar exigirme más para ver dónde podía llegar. Principalmente, mi sueño era ganar Roland Garros y seguir ganando otros, pero el plan no estaba muy claro. Más tarde en aquel año (2003) gané el Us Open y unos meses más tarde conseguí el Abierto de Australia. Yo solo tenía 21 años, pero siempre tuve suerte y fui capaz de tener los pies en la tierra. Lo que estaba pasando era increíble, pero al mismo tiempo yo seguía metida en mi burbuja. Eso, el estar concentrada y ocupada en mis objetivos era algo que me ayudaba mucho.

Nunca sentí que al ganar mi primer Grand Slam podía relajarme. No va en mi personalidad. Está claro que, a posteriori, tras ganar siete y estar más años en el circuito, una sí que se relaja más, el circuito se volvió más duro, era más duro convivir con la presión. Cuando lo has dado todo por el tenis, a veces tienes la sensación de haber jugado por tu vida cada partido. Me encantaba la competición, estar ahí, y acepté que no siempre iba a ser sencillo ganar. A veces, para los jugadores jóvenes es complicado de entender que este es un viaje largo, con idas y venidas, y lo importante es ser regular en tus emociones".

Ese pequeño "palo" a la generación de los jóvenes actuales no aplica para Simona Halep, que también vivió su bautizo en las grandes ligas en Roland Garros tras muchos años buscándolo. "Había oído que algunas jugadoras, después de ganar el primer Grand Slam, se deprimen. Se imaginan que es algo increíble y, más tarde, se dan cuenta de que no es para tanto. Eso a mí no me ha pasado. Me sentí normal, nada cambió. De hecho, ya pensaba en dar el paso al siguiente nivel.

Mientras tanto, la gente venía y me decía: "ahora has ganado tu primer Grand Slam, ya puedes relajarte un poco más". Me lo decían y yo pensaba: "¡eso no es así!", porque cada partido sientes la presión. Tienes que asumirlo y fijarte en lo general, ir a lo general. Eso es algo que aprendí de Darren (Cahill), tener en cuenta todo, no solo hechos concretos. Así que después de aquel Grand Slam, te diría que vivo igual que antes y que nada ha cambiado. Me volví más segura conmigo mismo, me sentí satisfecha y orgullosa de lo que hice, pero la presión sigue ahí. De hecho, después de hablar de esto, ya siento que quiero mi tercer Grand Slam (risas)".

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