Yannick Hanfmann, el primer campeón en la era del coronavirus

Tras salir vencedor del torneo de exhibición celebrado en Höhr-Grenzhausen, el alemán hizo balance de los aspectos positivos y negativos que le dejó la experiencia.

Yannick Hanfmann con su 'trofeo' de campeón. Fuente: Getty
Yannick Hanfmann con su 'trofeo' de campeón. Fuente: Getty

Se cumple justo una semana desde que todos los ojos del tenis mundial estuvieran puestos en un mismo lugar: Höhr-Grenzhausen. Una localidad que no alcanza los 10.000 habitantes fue la encargada de llevar a cabo el primer torneo de tenis desde que el coronavirus detuviera en seco el circuito ATP/WTA. Alemania, siempre a la vanguardia, reunió a ocho jugadores y los puso a competir en una exhibición bajo una normativa diseñada desde la precaución y la seguridad frente a la pandemia que ha alterado nuestras vidas. Y de ahí salió un campeón, Yannick Hanfmann, el hombre que habló con Tennis Magazin para ofrecer su punto de vista sobre este primer fin de semana de mayo. Más allá del título, el actual #143 del ranking subrayó varios aspectos positivos de su experiencia.

- Campeón, una palabra que siempre sienta bien

“Ganar un torneo siempre es algo positivo, pero no es momento de exagerar. Me alegro de no haberme olvidado de jugar al tenis, de ser capaz de seguir mejorando. Al final, el factor diversión y el factor competición fueron la mejor experiencia durante esos cuatro días. El tenis fue lo que más extrañé en el tiempo libre que estuve en casa. Respecto al trofeo (un rollo de papel higiénico), lo veo como algo lleno de ironía, es el mejor trofeo que se puede obtener en esta etapa”.

- La rutina previa al reto

“La preparación de cara al torneo fue la habitual, comencé a entrenar en la base de Oberhaching, donde tuve tres buenas semanas de entrenamiento en las que busqué recuperar mi ritmo e integrar de nuevo todos los automatismos dentro de la pista. No llevé a cabo ninguna preparación específica, y eso que el director del torneo, Rodney Rapson, me informó sobre el evento hacía unas cuantas semanas. Una vez que las autoridades dieron luz verde me puse muy feliz de que pensaran en mí para jugar. No lo pensé mucho, acepté directamente”.

- Jugar sin todas las piezas sobre la pista

“Tuvimos un juez de silla que se encargó un poco de todo el panorama, en general. Sí es cierto que faltaban los recogepelotas, aunque el espacio era pequeño, así que tampoco fuer un problema grave. Además, al jugar sobre tierra batida, la ausencia de jueces de línea tampoco supuso ningún dolor de cabeza, nosotros mismos fuimos capaces de determinar las marcas y regular todo por nuestra cuenta”.

- Foco mundial apuntando a Alemania

“Fue genial recibir tanto interés a escala internacional, fuimos vistos por todo el mundo. Creo que jugadores como Dustin Brown o yo mismo, al tener algo más de nombre, recibimos bastante atención. También tuve bastante movimiento en redes sociales, algo que no suele ser habitual en mi día a día, sobre todo en Twitter e Instagram. Al final incluso me acabó agobiando (risas). Fue fantástico que una exhibición en Höhr-Grenzhausen llamara tanto la atención, pero también fue agotador”.

- Máxima seguridad en cada movimiento

“Además de quedarnos en cabañas donde comíamos cada día, también tuvimos que usar mascarilla. Los desinfectantes estaban en todas partes, en cuanto nos movíamos hacia otro lugar, los empleados nos seguían de cerca para limpiarlo todo. En todo momento era importante mantener la distancia. Si era posible, debíamos estar en las instalaciones una hora antes de nuestro partido y al terminarlo debíamos regresar directamente al hotel. Por supuesto, la policía estuvo presente durante todo el fin de semana para ver que todas las personas se comportaban correctamente”.

- Ideas a tener en cuenta para los torneos profesionales

“Para algunos torneos ATP sí que se podía considerar la introducción de sets rápidos, o la regla de recortar los descansos. Lo que sí haría es retomarlo todo cuando el público pudiera estar presente, no me gustó mucho el ambiente en silencio durante los partidos. El público debería venir cuando quiera, sin la necesidad de estar callados, incluso deberían poder cambiar de asiento durante los puntos, como en el tenis universitario, a mí ese pequeño ruido no me resulta molesto. Se podría experimentar un poco más con todo esto, la verdad. Por otro lado, la experiencia de los auriculares para hablar con tu entrenador también me gustó, algo que ya hemos visto en las ATP Next Gen Finals. Le da un plus a este deporte para comentarlo por televisión”.

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