Potito Starace y una pesadilla que no acaba

Han pasado casi seis años desde que el italiano fuera apartado del circuito tras relacionarle con los amaños de partidos. A día de hoy, sigue esperando su juicio.

Potito Starace durante uno de sus partidos en Roland Garros. Fuente: Getty
Potito Starace durante uno de sus partidos en Roland Garros. Fuente: Getty

Hace muchos años que no se habla de Potito Starace, uno de esos perfiles que siempre cargaban con la responsabilidad de dar alguna que otra sorpresa en su gira favorita. En el caso del italiano, esa gira era la de tierra batida, la cual le llevó a firmar las mejores páginas de una trayectoria que llegó a su fin en el verano de 2015. Un Challenger en San Benedetto fue su última parada, justo antes de que se le apartara del circuito tras verse envuelto en una amplia polémica de amaño de partidos. Sin embargo, el reloj ha seguido girando y de momento seguimos sin saber cuál es la verdad. Esta semana, en una entrevista con Sportface, el que fuera número 27 del mundo repasó su actualidad e hizo memoria de algunos bonitos recuerdos del pasado.

Han pasado casi seis años y cuatro absoluciones. Le pedí a la ATP que me hiciera el juicio, ya que habíamos pasado de una parte civil a una parte penal, pero se inventaron otro juicio que iba más allá de la justicia deportiva italiana y la justicia penal”, menciona el ex tenista de 38 años. “Es una cosa muy seria, tanto que dejé de jugar al tenis por ese motivo. A pesar de tener ya mis años, seguro que habría podido tener una carrera más larga en el dobles, pero esto es un camino que parece no tener fin. En su día se canceló la apelación por la muerte de un juez, ahora ha sido el coronavirus lo que ha detenido todo de nuevo. Estoy experimentando una pesadilla mientras sigo esperando, pero todavía confío en la justicia”, subraya desde una herida que le quedará marcada para siempre.

Por suerte, la entrevista no se centró solo en la parte más negativa de su camino, también refrescó su temporada 2004, donde se dio a conocer al mundo entero cruzando la barrera del top100. Fue justo en aquel torneo de Gstaad donde el italiano vivió una de sus mejores anécdotas. “Perdí ante Roger Federer en semifinales pero le gané un set, jugarle de tú a tú me dio mucha confianza. Aquel fue un gran recuerdo adornado de un bonito episodio que siempre cuento. Antes de saltar a pista, Roger vino al vestuario a hablar conmigo, pese a que mi inglés todavía no era demasiado bueno: ¡quería presentarme a su madre! Me felicitó por mi juego y me dijo que tenía un nombre bastante extraño. Para mí aquello fue como un sueño, ahora guardo una buena relación con él, a veces hablamos. Me alegro de haber jugado contra el mejor de la época”.

La trayectoria de Starace tampoco se entendería sin el papel que jugó en la Copa Davis, donde lució un récord de 15/16 victorias en singles. “Para mí era muy emocionante, cada rival es muy peligroso en esta competición. En individuales solamente perdí contra Federer, pero recuerdo ganarle un partido muy complicado a Haase en indoor, donde él era favorito. También guardo con cariño los partidos en Cagliari ante Hrbáty, un jugador difícil de ganar en cualquier superficie. Pero si me preguntas por qué partido me gustaría repetir, sin duda es el que perdí con Bolelli ante los suecos Aspelin-Lindstedt, estábamos 2-0 arriba en sets y de haber ganado hubiéramos vuelto al Grupo Mundial”, confiesa el diestro.

El italiano también habló sobre el dominio del Big4 en su época y en la actual. Nadie mejor para hablar sobre el tema que alguien que se enfrentó a todos los miembros de ese selecto grupo. “Roger era el más complicado, no me dejaba tiempo para pensar, era incapaz de expresar mi juego ante él. Con Nadal, por otro lado, pude jugar más cómodo, no me molestaba tanto su estilo, aunque tampoco pude ganarle. Con Murray perdí un gran partido en Roland Garros, después de ceder el primer set recuerdo que me puso 6-2 y 5-1 arriba, de haber ganado esa tercera manga seguro que las cosas hubieran cambiado”, asegura el italiano.

Con la justicia todavía trabajando en su caso, Potito lucha a diario por cosas más importantes que una victoria en pista. De esas ya logró muchas, sobre todo en su querido torneo de Roma, un evento que debería celebrarse esta próxima semana de no ser por la llegada del coronavirus. “Desde mi debut en el Foro Itálico ya me fueron bien las cosas, ganando a Carlos Moyá, que había salido campeón en 2004. En general, allí siempre jugué bien, conseguí llegar dos veces a los octavos de final con partidos bastante reñidos. Recuerdo con mucho placer las victorias sobre Dolgopolov, Troicki, Ferrero… pero también la derrota con Davydenko con 7-5 en el tercero”, concluye.

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