Nalbandian: “Con el revés sentía que hacía lo que quería”

El argentino ofreció una entrevista de dos horas donde repasó toda su carrera y la actualidad del tenis. “A la NextGen le falta perderle el respeto al Big3”.

David Nalbandian. Fuente: Getty
David Nalbandian. Fuente: Getty

Es cierto que el confinamiento mundial por el coronavirus nos ha dejado sin el circuito de tenis durante unos cuantos meses pero, a cambio, nos ha regalado algunas buenas entrevistas a través de los lives de Instagram que tanto protagonismo han ganado. El de anoche de David Nalbandian con su buen amigo Horacio de la Peña es, sencillamente, un lujo para los oídos. El ex Nº3 del mundo rescata algunos de los momentos clave de su carrera, analiza algunas anécdotas fuera de pista y opina acerca del pulso que actualmente existe en en el tour entre el Big3 y la NextGen. La charla duró dos horas, aquí subrayamos lo más interesante.

- Capacidad de enfrentar a los mejores jugadores de tú a tú, sin huir de sus tiros dominantes.

“Me ayudó mucho empezar a jugar en canchas de cemento, donde la pelota siempre te viene más rápida, te obliga a tener más timing y aceleración, no irte para atrás. Sobre cemento, para poder contragolpear los tiros fuertes de los rivales, sí o sí tienes que estar bien posicionado, eso lo primero. Todo esto lo aprendí con mi hermano, aunque también me vino de manera natural, siempre tuve un muy buen impacto con la pelota, eso me permitió tener siempre buen contacto y buen feeling con la bola”.

- Rivalidad ante Federer.

“Cuando jugabas contra Roger sabías que te iba a matar a saques y a derechazos, pero también conocía sus defectos. Había que generar espacios, por eso le jugaba tanto a la derecha. Es cierto que de revés empezó siendo mucho más limitado de lo que terminó siendo, luego ya encontró la regularidad. Si me ganaba los puntos en dos golpes no me enfadaba, sabía que era su virtud, pero cuando se jugaba el punto largo… en el 90% de las ocasiones ese punto tenía que ser mío. Si no ganaba esos puntos entonces no había forma, no salían los números. El objetivo era hacerlo correr y, en el caso de estar bien posicionado, siempre le tiraba a la derecha para generar espacios y que él no jugara tan cómodo”.

- Su mejor golpe.

“Del lado del revés siempre fluía todo de una forma más natural, sabía que hacía lo que quería, no importaba cómo me viniera la bola. Con la derecha tenía que pensar un poco más, a veces tenía que esperar, necesitaba cierto tiempo mental para saber qué golpe tenía que ejecutar. Ese pensamiento con el golpe de derecha iba generando también un desgaste en ltu cabeza, me daba cierta tensión. Sin embargo, con el revés podía estar 60 días seguidos jugando con los ojos cerrados que no me generaba nada de desgaste”.

- Remontada ante Federer en la final del Masters 2005.

“Sentía que el partido estaba ahí, que no estaba terminado. Tuve mala suerte en los tiebreaks, podría haber estado dos sets arriba pero estaba dos sets abajo. Aparte, el historial de partidos con Roger, después de haberle ganado tanto de junior, me daba esperanza para seguir peleando. No era un tipo ante el que había perdido diez de diez. Roger es de los más grandes de la historia, eso es indiscutible, pero el hecho de haberle ganado tantas veces hacía que yo sacara el ídolo de dentro y le enfrentara como uno más. Él sabía que yo podía derrotarle, no era un partido de nombres, sino un partido de quién estaba mejor ese día. En el tercer y cuarto set él bajó mucho la intensidad de sus tiros, por eso se los gané fácil. Luego en el quinto, cuando se vio acorralado, empezó a tirar a full y recuperó su nivel normal, el de los primeros dos sets. Cuando estos tipos juegan bien, si tú no juegas perfecto, no les ganas. Y si bajan el ritmo, tienes que seguir jugando igual de bien si quieres tener oportunidades”.

- Derrota en semifinales del Open de Australia 2006 ante Baghdatis.

“Hubiera jugado la final con Federer, a quien había ganado hace un mes en el Masters. Ese partido lo tenía bien controlado, pero Marcos empezó a jugar mejor en el tercer set, jugó más plano con el revés, sin mucha velocidad pero con una bola que picaba muy bajo. Me empezó a costar coger la iniciativa de los puntos, él dio un salto de calidad en su juego y yo bajé un poco. Yo venía jugando muy bien del año anterior, además de un Open de Australia intachable, pero desde aquel momento Baghdatis empezó a ser Baghdatis, empezó a ganarle a los buenos. En aquel momento nadie esperaba que reaccionara, de hecho, apenas se le conocía. Son de esos partidos que te marcan”.

- Anécdota con Federer y Zabaleta.

“Al principio Federer tenía un muy mal impacto de revés, no era nada bueno, o la tocaba con la caña o te la dejaba franca para que cogieras la iniciativa. En polvo de ladrillo, por ejemplo, si le tiraba tres veces al revés ya le hacías daño, en su momento se lo dije a Zabaleta cuando le tocó jugar contra él en Montecarlo: ¡No puedes perder con él! Pero bueno, Mariano tampoco era capaz de tirar dos reveses cruzados seguidos (risas)”.

- El secreto de la Legión.

“Mirábamos todo. En mi caso, cuanto más veía, más aprendía. Cuanto más hablaba con la gente, más sabía. En nuestros días no había esta tecnología, así que nos dedicábamos a dialogar todo el día de táctica, hablando de tenis con gente que sabía mucho para poder mejorar. Entre ver partidos y escuchar a los entrenadores fuimos robando toda la información, además del ingrediente nuevo que le pusimos nosotros con nuestra manera de ver el tenis. La competitividad de querer ganar y el hambre fueron factores fundamentales, el no conformarnos solamente con jugar un buen partido. Nosotros no entrábamos pensando en no perder 6-0, 6-0; entrábamos a ganar”.

- Su manera de entender el tenis.

“Lo que me pasó hasta el último día de mi carrera era que, para poder tener claridad en un 4-4 o un 5-5, necesitaba tener la cabeza fresca para tomar las mejores decisiones. Esa es la clave. En mi caso, para tener eso necesitaba tomarme una tarde libre cada quince días, pero eligiendo siempre lo que a mí me gustaba hacer en ese tiempo libre. Si no lo hacía así, era imposible desconectar la cabeza de la presión que te daba el tenis. Me iba a pescar, me iba a correr un rally, a tirarme en paracaídas… luego cuando volvía lo hacía con muchas más ganas de jugar al tenis que de cualquier otra cosa. Prefiero estar entrenado 7 puntos de tenis, 6 puntos de físico y 9 puntos de cabeza. Con estos parámetros, vamos a competir”.

- El relevo que no llega.

“Hoy hay tres jugadores (Federer, Nadal, Djokovic) que para los chicos jóvenes es un peso muy grande tener que jugar contra ellos, son los tres mejores de la historia. Creo que ya ninguno está a su mejor nivel, pero a los chicos les sigue costando mucho, ya sea por inexperiencia, madurez o presión. Es como que no se animaran a ganar. En el buen sentido de la palabra, les está faltando un plus de falta de respeto hacia el rival, no idolatrarlos tanto. Ganarles un par de veces y desde ahí empezar a ganarles siempre, que los otros vayan tirando para abajo y los jóvenes vaya tirando para arriba. Quizá también pequen al pensar que esta gente se va a retirar pronto y su momento está a punto de llegar, pero tienen que dejar de esperar ese momento e ir a por él”.

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