El día que Djokovic quiso dejar el tenis

El serbio rememora uno de los peores momentos de su carrera. Fue en 2010 e hizo que se planteara retirarse del tenis porque no era feliz.

Novak Djokovic pensó dejar el tenis en 2010. Foto: gettyimages
Novak Djokovic pensó dejar el tenis en 2010. Foto: gettyimages

Suele decirse entre los grandes aficionados a este deporte que todo el que ama el tenis, lo ha odiado alguna vez. Novak Djokovic puede dar fe de ello y no ha tenido reparos a lo largo de su carrera en mostrar sus reflexiones más intimistas cuando las cosas no han ido bien. Una carrera tan exigente y dilatada en el tiempo esconde momentos oscuros, crisis existenciales que, generalmente no trascienden a los medios de comunicación, a no ser que el involucrado haga un ejercicio de honestidad y reconozca su propia debilidad como una manera de humanizarse como deportista y servir de ejemplo a los jóvenes. No es oro todo lo que reluce e incluso en las vidas más brillantes, existen momentos complicados. Uno de ellos lo vivió el de Belgrado en Roland Garros 2010, tal y como reconoce en palabras recogidas por EFE, tras perder en cuartos de final contra Jurgen Melzer, y a punto estuvo de echar por tierra su carrera profesional.

Quizá recuerden ese partido; si no es así, deben saber que Djokovic vivía un momento de cierto estancamiento. Había conseguido romper moldes ganando el Open de Australia 2008 y atesoraba ya 17 títulos en su palmarés, pero se veía lejos de Federer y Nadal. Anclado en el tercer puesto del ranking ATP, el serbio sentía que algo no funcionaba, ni en su cabeza ni en su juego. Su saque era un gran problema y decidió contratar a Todd Martin con un propósito tan ambicioso como kamikaze en un momento de poca clarividencia mental: modificar su técnica para ganar velocidad, imprimir efectos y mejorar direcciones. Salió mal, muy mal, y ese partido ante Melzer fue la clara demostración.

Dominaba por 6-3 6-2 con gran suficiencia y experimentó un apagón alarmón, que permitió al austriaco dar la vuelta al partido y terminar ganando 3-6 2-6 6-2 7-6 (3) 6-4. Djokovic abandonó la Suzanne Lenglen entre lágrimas, tras cometer 10 dobles faltas y ganar el 46% de puntos jugados con su segundo saque. "Fue un momento durísimo. Lloré al terminar el partido y lo veía todo muy negro. Sentía que no estaba feliz, tenía la sensación de dar lo máximo, pero eso no me servía para ganar a Roger y a Rafa. No era feliz jugando a tenis por lo que quería dejar el tenis, fue un momento muy negativo", afirmó un Novak que tuvo otra crisis de gran calado tras perder en Roland Garros 2017 frente a Marco Cecchinato, del que solo una excursión a la montaña con su esposa, Jelena Ristic, pudo sacarle y hacer que apenas un mes después se proclamara campeón en Wimbledon.

Toda gran leyenda se forja en la superación de momentos complicados; el propio Nadal reconoció haber tocado fondo el pasado año en el Conde de Godó 2019, tras un partido ante Leonardo Mayer, y ponerse a ver vídeos suyos en Youtube para recuperar la motivación y confianza en sí mismo. Palabras como las del balear o las de Djokovic deben ser muy valoradas por el gran público y tenidas en cuenta como un signo de humildad y trabajo duro por parte de sus ídolos. Por suerte, Novak Djokovic se repuso de aquella situación del 2010 con tremenda resiliencia y pudo construir un legado que forma ya parte de la historia de este deporte y que buscará seguir ampliando en los próximos tiempos.

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