Una prórroga inesperada

Mandy Minella confiesa en una entrevista que su idea era retirarse del tenis antes de ser madre. Hoy su hija Emma tiene 3 años y ella sigue en activo con 34.

Mandy Minella en Wimbledon. Fuente: Getty
Mandy Minella en Wimbledon. Fuente: Getty

Hace tiempo que ser madre en el circuito WTA dejó de ser la pre-sala de una retirada conveniente. ¿Por qué no pueden ser las jugadoras darse una nueva oportunidad después de ser mamás? Esto que hace veinte años hubiera parecido una locura, hoy se está convirtiendo en un proceso cada vez más habitual. Es obvio que nunca tendremos tantos casos como para trasladarlo al cajón de los acontecimientos comunes, pero sí podemos contar con ejemplos sólidos y firmes como en del Mandy Minella. La luxemburguesa cuenta en una entrevista para Tennis Magazin cómo decidió dar marcha atrás con su propia retirada una vez llegó al mundo Emma, su primera hija nacida en 2017.

“Cada vez hay más madres porque cada vez jugamos más tiempo, nos mantenemos más años en forma”, destaca la de 34 años, actualmente número 147 del mundo. “También han aumentado los premios en el tenis. No hay motivo para detenerse a los 20 años para formar una familia, pero hace algunas décadas ocurría, ya que no tenía mucho sentido seguir adelante sabiendo que solo las mejores jugadoras se repartían el dinero. Ahora hemos visto cómo muchas tenistas han demostrado ser profesionales incluso en un período de maternidad, no tiene por qué ser excluyente”, confirma con orgullo.

Eso sí, para llevar a cabo este plan se necesita un empujón que solo te lo dan los tuyos. “Se necesita ayuda, especialmente apoyo familiar, de lo contrario sería imposible por nuestra propia cuenta. En mi caso, puse el tenis en perspectiva y eso me lo puso más fácil, ahora ya no es tan importante como antes, pero lo vivo con mucha más emoción. Es mi trabajo, me divierto haciéndolo, por eso continúo en el circuito, pero ya no es lo más importante de mi vida. Cuando salgo de la pista y veo a mi hija, me olvido de todo. No pierdo el tiempo con pensamientos negativos, soy una madre normal con unas condiciones especiales”, valora la oriunda de Esch-sur-Alzette.

Pero no nos engañemos pintándolo todo de rosa, ese color solo lo tiene la habitación de su niña. Para sobrevivir en el tour, Mandy ha tenido que reinventarse a base de mucho esfuerzo y una ilusión por seguir competiendo en torneos menores. “Lo más complicado es mantener el estado físico, sin duda, estar preparada cada día para superar los partidos difíciles y no romperte en el tercer set. Mi hija Emma duerme bastante bien, aunque a menudo se despierta. Al principio lo llevas bien pero ahora está empezando a ser un poco más difícil, es habitual tener la sensación de que necesito dormir un poco más”, subraya desde la experiencia.

El gran capítulo de Minella llega cuando habla de aquel 2017 donde nada terminó ocurriendo como ella esperaba. Era el año donde sería madre por primera vez, el último año donde sería tenista. La idea de retirarse ya estaba tomado, pero los resultados modificaron el guión. “No, en absoluto era este el plan, lo improvisamos todo el tiempo. En realidad quería terminar mi carrera y luego tener hijos, pero justo cuando me quedé embarazada fue cuando obtuve mi mejor ranking. Decidimos congelar la clasificación para luego poder regresar a la gira con ese ranking protegido en ocho torneos. Quería ponerme en forma de nuevo y volver a competir, aunque la idea era jugar solamente un año más. Luego todo fue mejor de lo esperado”, recuerda la ex número 66 mundial.

Ahora el coronavirus lo ha parado todo, regalándole a Mandy una etapa tranquila en Luxemburgo donde pueda disfrutar de su familia. Eso sí, no piensen que allí recibe un trato distintivo pese a su heroica carrera. “No soy ninguna estrella en Luxemburgo porque el deporte en Luxemburgo no es tan importante como en Estados Unidos, por ejemplo. A menudo me preguntan qué estudié, aun sabiendo que soy tenista profesional desde los 14 años, allí no se contempla que haya personas que tomen riesgos y apuesten por otra cosa. Si tú trabajas para el estado o vas a la universidad, seguramente encuentres un buen trabajo en Luxemburgo. Esto te brinda una seguridad que no te lo da ser atleta”, concluye.

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