Los duros comienzos de Marco Cecchinato

El jugador italiano confiesa en una nueva edición de Behind The Racquet lo mal que lo pasó en sus inicios en el mundo del tenis.

Marco Cecchinato. Foto: Getty Images
Marco Cecchinato. Foto: Getty Images

El tenista italiano Marco Cecchinato fue el invitado en el día de hoy de una nueva edición de Behind The Racquet, donde confesó como fueron sus comienzos en el mundo del tenis y lo mal que lo pasó en determinados momentos, llegando incluso a pensarse en dejar el tenis. Además, reconoce que el hecho de conocer a su pareja le ayudó en el tema anímico para encontrar su mejor tenis como jugador profesional.

Sus comienzos en el mundo del tenis: "Cuando tenía diecisiete años estaba en una encrucijada. Tenía que pensar si quería seguir viviendo y entrenando en Palermo o el irme a otro lugar a encontrar nuevas metas y motivaciones. Decidí mudarme a Caldaro, una ciudad del norte de Italia y donde conseguí entrenar con mi entrenador Massimo Sartori y un joven Andreas Seppi. Ese fue el comienzo de mi etapa profesional. Los primeros meses fueron muy duros. Caldaro es una pequeña ciudad muy cerca de los Alpes italianos. Hacía frío y llovía mucho y la gran mayoría de las personas hablaban alemán y tenían un carácter bastante peculiar. El cambio de ciudades fue muy brusco y el hecho de poder estar en una ciudad nueva sin mis padres y sin mis amigos fue muy duro, pero creo que me vino muy bien dar ese paso. Sartori me creó profesionalmente y aprendí muchísimo de esa experiencia, apoyado de Seppi del que aprendí muchísimo. Para mí más que un compañero es un amigo y todo un ejemplo a seguir".

Pensó en dejar el tenis: "En Caldaro nunca me sentí como en casa. Estaba como si estuviera en un país totalmente diferente y eso fue un auténtico shock para mí. Durante mi tiempo libre cuando estaba solo, llamaba llorando a mi madre por teléfono. Otras veces me acostaba, miraba el techo y me quedaba dormido. Dejar el tenis nunca fue realmente un pensamiento concreto, pero se me pasó por la cabeza varias veces el decir basta y dejarlo todo, pero mi amor por el tenis prevalecía ante todo. Mi entrenador Sartori siempre creyó en mí y me dio esperanzas de que podría llegar a la élite si me lo proponía. Lo conseguí y no puedo estar más contento. La gente piensa que los tenistas son un poco psicópatas, pero lo que nadie sabe es que cambiamos los estados de ánimos en cuestión de semanas. Un día estás triste por un mal resultado y al otro estás feliz".

El conocer a su pareja coincidió con su mejor momento tenístico: "El conocer a mi novia Peki me cambió la vida. Dio la coincidencia de que el comenzar con ella fue cuando di el punto de inflexión en mi carrera tenística. Ahífue cuando comencé a ganar y a subir posiciones en la tabla clasificatoria. Peki es madre de dos niños, con un trabajo estable y para seguirle el ritmo tuve que crecer rápido. Puedo decir que he madurado muchísimo como persona y todo se lo debo ella. Este sentimiento me ha ayudado mucho en muchísimos partidos en estos últimos años, ya que cuando las cosas no están saliendo como uno quisiera, si no tienes una mentalidad de este tipo puede ser un auténtico calvario".

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