Berrettini: "La belleza del tenis está en tener al público cerca"

El italiano habló sobre cómo está llevando el confinamiento, posibles soluciones a la situación actual y sobre su relación con Tomljanovic.

Matteo Berrettini durante el Open de Australia. Fuente: Getty
Matteo Berrettini durante el Open de Australia. Fuente: Getty

Matteo Berrettini pasa el confinamiento en Florida, tranquilo. Sus fotos en las diferentes redes sociales nos hacen ver que el italiano es una persona optimista, tratando de dar mensajes positivos e incluso bromeando junto a su actual pareja, la tenista Ajla Tomljanovic. Ambos pasan la cuarentena juntos, algo que hace más llevadera una situación inédita y para la que ambos no estaban preparados.

En unas declaraciones recogidas por UbiTennis, Berrettini se sinceró sobre las distintas problemáticas que rodean al tenis actual. Eso sí, el italiano se encuentra en una situación privilegiada, ya que según cuenta, es capaz de poder pisar la cancha y hacer trabajo con la raqueta: "Tengo más suerte que otros, ya que aquí en Boca Ratón (Florida, donde Tomljanovic vive) puedo entrenar. En el jardín tenemos mancuernas y pesas, hemos construido un gimnasio artesanal. Si queremos jugar vamos a una casa privada donde nadie vive actualmente. El peligro está en repetir lo mismo cada día".

La convivencia no está siendo un problema para Matteo. El italiano se habitúa a la vida en pareja pero mantiene una buena actitud: "La convivencia es muy dura (bromea). Normalmente en los torneos solo coincidimos a la hora de comer. Ahora estamos las 24 horas juntos, así que a veces necesitamos nuestro propio espacio. A veces hay peleas, pero sirven para conocernos mejor el uno al otro. Creo firmemente en las relaciones donde podemos hablar y compartir todo, es difícil no llegar nunca a desacuerdos. Freud también dijo eso, ¿no? Si hay dos personas que siempre piensan de la misma forma, significa que una de ellos piensa por la otra". El italiano también confesó cuáles son las diferentes rutinas que ambos siguen: "Tenemos diferentes ritmos, pero la dirección y organización de la casa va genial porque ambos somos desordenados (risas). Como buen italiano yo me encargo de la cocina. Tengo buen queso, pasta y por suerte uno de mis patrocinadores me proporciona más pasta aquí. Eso sí, para mi cumpleaños Ajla me preparó una comida típica croata, el cevapcici, unas salchichas no demasiado gordas, con pan y algunas especias". Además, Berretini confesó una de los detalles que más le han gustado de su pareja: "Le dijo a Chris Evert que soy honesto, leal y gracioso. Por mi parte, pienso que ella es graciosa y muy competitiva, pero de forma positiva. Y creo que sabe cómo transmitir amor".

Pero no solo de la vida de confinamiento y pareja se sinceró el italiano. Matteo también dio su opinión sobre los próximos desafíos que afronta el circuito, empezando por uno de los más importantes: la posibilidad de jugar a puerta cerrada. "El tenis está en una situación complicada porque te fuerza a viajar. Además, no puedes decretar que jugadores de un país en concreto puedan viajar y otros que vienen de otro país no. Es necesario que toda esta situación se estabilice antes de pensar en cuándo o cómo podremos volver a jugar. Bajo mi punto de vista, creo que es importante para los tenistas tener una referencia para quienes jugar. Una pasión que cultivar, dentro de las reglas, en estos tiempos difíciles. La belleza del tenis radica en tener al público cerca, en el estadio y en la TV; si solo una de estas dos partes se cumple, hay que tener paciencia".

Por otro lado, Berrettini también dio su opinión sobre los posibles circuitos regionales que empiezan a barajarse como alternativas: "Jugar el Us Open o Roland Garros estaría genial, pero no sé si tendría sentido salvar uno o dos torneos en lo que queda de año, realmente. Me parece mejor organizar estos circuitos regionales y empezar de nuevo la próxima temporada". Eso sí, si Matteo pudiese salvar el torneo de Roma lo haría, aunque ello implicase su disputa en una zona diferente: "Cuanto más podamos jugar, mejor. Jugar en Milan o en Turín no sería el fin del mundo, e incluso sería positivo para la economía".

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