Federer, Djokovic y un camino similar hacia el éxito

Roger Federer y Novak Djokovic comparten parámetros similares a la hora de conseguir éxito en la pista. Hacemos un repaso por la estadística

Federer y Djokovic tras las semifinales en Australia. Fuente: Getty
Federer y Djokovic tras las semifinales en Australia. Fuente: Getty

Es relativamente fácil etiquetar a un jugador de tenis. Encasillarlo a través de un rápido vistazo o de un análisis, quizás, algo superficial en su juego. De ahí nacen términos recientemente acuñados, tales como pasabolas, ballbasher y otros tantos que hacen referencia a un juego totalmente unidimensional. Esto es algo que ocurre, incluso, en las altas esferas de nuestro tenis.

¿Quién no ha oído alguna vez tratar a Nadal o a Djokovic como pasabolas y a Roger Federer como servebot? Por desgracia, son términos que han permanecido en la jerga tenística durante los últimos años. Sin embargo, a veces es suficiente con hacer un repaso de las estadísticas para darnos cuenta de que los patrones, esquemas y forma de jugar al tenis entre los más grandes de la raqueta son más parecidas de lo que parece.

Porque, al fin y al cabo, si han ganado tantísimo a lo largo de las temporadas es porque son jugadores increíblemente completos. Con sus más y sus menos, sus relativas limitaciones y sus mayores fortalezas, pero capaces de dejar huella en cada aspecto del juego. En este caso, analizar los números de los últimos tres años en Djokovic y Federer nos da una idea de lo pequeños y finos que son los márgenes entre ambos.

De Federer tenemos la noción de que es un tenista que finaliza por la vía rápida sus puntos. Apoyado en su enorme saque, cuando el intercambio se alarga el suizo empieza a sufrir. De Djokovic, a veces, podríamos pensar que juega un tenis defensivo, de desgastar al rival y buscar las esquinas de la pista con mayor maduración del punto. Y en realidad, el esquema base de ambos sí que se asimila a estos parámetros, pero una vez en la pista demuestran que pueden adaptarse cualquier circunstancia del juego. Un artículo de la ATP ha revelado estadísticas que así lo muestran.

Si nos vamos a los puntos solucionados entre 0 y 4 golpes, esperaríamos ver a Federer por delante de Djokovic. Las fortalezas y debilidades de ambos así lo dictaminan, ¿no? Sin embargo, al hacer caso a los números vemos que las distancias que separan a estos dos genios son mínimas. Roger ha ganado el 53,75% de los puntos (entre 2018 y 2020) que ha jugado bajo estos parámetros. ¿El serbio? Un 53,54% de los que les corresponde. Es decir, hablamos de una diferencia de apenas 0,21%, prácticamente inexistente. Esto también da fe de la mejora de Novak al servicio en los últimos tiempos, cada vez con mayor confianza y, como vimos en el pasado Open de Australia, imprimiendo una mayor fuerza con respecto a años anteriores.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando el rally se alarga? ¿Deberíamos estar ante un dominio exultante del serbio, no? Pues resulta que la ventaja que Novak saca a Federer es únicamente... del 0,10%. Como lo oyen. A la hora de tomar como muestra los intercambios de 9 o más golpes, Novak se impone en el 54,63% de dichos rallies, por el 54,53% del suizo. Habla a las claras de la, en ocasiones infravalorada, capacidad del sacrificio de Federer, además de que quizás es un indicativo de que Djokovic empieza a reciclarse como tenista cada vez más y no vence por una pura cuestión física...

Y es que, si nos fijamos en los rallies entre 5 y 8 golpes, Djokovic empieza a sacar una ligera ventaja a Federer del 2,24%. Sigue sin ser nada exagerado, pero da buena fe del rango de tiros en los que el serbio se encuentra más cómodo. Novak gana un 55,51% de estos puntos, mientras que Roger se alza con el 53,27% de los rallies. Lo que resulta curioso es echar un vistazo al líder de la categoría: ni más ni menos que Rafael Nadal, que establece además una mayor distancia al imponerse en el 59,71% de los intercambios en esta categoría.

En definitiva, a veces los números muestran que nuestras percepciones cambian con el tiempo. Nadie mejor que los tenores del circuito para redescubrir sus propias facetas y hacernos ver que sus juegos son absolutamente todoterrenos, que se adaptan a todo. Siempre, claro, por encima del 50%; al fin y al cabo, el camino puede tomar senderos diferentes, pero siempre va encaminado al éxito.

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