Stakhovsky confiesa que en Grand Slams también se amañan partidos

El tenista ucraniano relata un capítulo que vivió en el Open de Australia 2009, donde le ofrecieron una importante cantidad de dinero por perder en primera ronda.

Sergiy Stakhovsky en el Open de Australia. Fuente: Getty
Sergiy Stakhovsky en el Open de Australia. Fuente: Getty

No sabemos en qué momento exacto los amaños de partidos se instalaron en el circuito tenístico, posiblemente con la llegada de las casas de apuestas. Lo que tampoco sabemos es hasta dónde llega esta trama movida por mafiosos. Los Futures y los Challengers han estado altamente contaminados en estos últimos años pero, ¿qué pasa con los torneos grandes? ¿Se manipulan encuentros también en los Grand Slams, por ejemplo? ¿Necesitan los jugadores mejor clasificados este tipo de trampas para salir de paso? Necesitarlo seguramente no, pero aún así se dan casos. Sergiy Stakhovsky, uno de esos hombres que siempre habla alto y claro, ha confesado en una televisión local un capítulo que vivió en sus propias carnes hace más de una década.

“En el Open de Australia 2009 me ofrecieron 100.000 dólares por perder en primera ronda del cuadro ante Arnaud Clement. La oferta me la propusieron dos personas que se hacían llamar ‘inversores’. Aquel partido lo acabé perdiendo después de ir dos sets a uno arriba y, cuando salí de la cancha, creo que si me hubiera encontrado con esa gente les habría golpeado con mi raqueta”, asegura el tenista de 34 años sobre aquel episodio acontecido once años atrás.

En aquel momento, el de Kiev se ubicaba dentro de los 85 mejores del mundo y disputaba por primera vez en su carrera el cuadro final en Melbourne. De hecho, buscaba su primera victoria en un Grand Slam, algo que llegaría meses después en Roland Garros tras alcanzar la segunda ronda. El perfil de Stakhovsky era el ideal para tentarle, un jugador de 23 años que todavía está aterrizando en la élite y que no sabe si tendrá la fortuna de verse de nuevo en un cuadro con los mejores. Aquel día Clement se escapó vivo en una lucha de más de tres horas (6-3, 2-6, 4-6, 6-2, 6-1), por lo que Stakhovsky, pese a rechazar la jugosa oferta, terminó perdiendo el duelo tal y como le habían ordenado aquellos ‘inversores’. ¿Cuál fue su reacción?

“Nada más acabar ese encuentro me dirigí a la TIU (unidad de integridad del tenis), donde me pidieron que identificara a aquellas personas. Ahí les paré los pies y les dije: ‘Espera, ¿estáis listos para proteger a mi familia?’. Quizá aquel par de personajes solamente eran peones, pero las personas que estuvieran por encima suya serían más peligrosas, y toda mi familia reside en Ucrania. Su respuesta fue que no podían garantizarme nada”.

La respuesta sirve para explicar toda la situación que estamos vivido en el circuito en estos últimos años. ¿Cómo van a denunciar los jugadores este tipo de sucesos si ni siquiera la TIU puede luego cubrirles las espaldas en caso de que salte alguna alarma? Está claro que de aceptar un amaño a simplemente no contarlo hay un salto considerable, pero es que la TIU tiene la capacidad de sancionar por el simple hecho de guardar información, ya que todos los tenistas están obligados a contarles cualquier tipo de conversación o mensaje recibido por parte de las mafias de las apuestas.

Stakhovsky lo hizo todo bien, primero rechazando aquel amaño y luego comunicándoselo a la TIU, pero ni con esas pudo quedarse tranquilo. Una problemática de difícil solución que atañe incluso a los mejores talentos del tour.

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