De Sampras a Fritz, pasando por Federer

Paul Annacone, uno de los entrenadores más prestigiosos del tour, destaca cómo utiliza su experiencia del pasado para ayudar en la actualidad a Taylor Fritz.

Paul Annacone junto a Taylor Fritz y David Naikin. Fuente: Getty
Paul Annacone junto a Taylor Fritz y David Naikin. Fuente: Getty

Cuando Paul Annacone decidió retirarse del circuito profesional seguramente lo haría con orgullo de haber puesto su nombre dentro de los 15 mejores del ranking o haber levantado tres trofeos en la élite. Lo que seguro que no se imaginaba era que años después, en su etapa como entrenador, iba a destacar todavía más que dentro de la pista. La raqueta la seguía llevando en la mano, solo que ahora para dar instrucciones a gente como Pete Sampras, Tim Henman, Roger Federer o Sloane Stephens. Actualmente, el estadounidense forma parte del equipo Taylor Fritz, una de las grandes promesas del país. No sabemos dónde puede estar su techo, pero Paul sueña con recorrer ese camino una vez más y volver a tocar el cielo con su jugador.

“Taylor es una de las personas más decididas que conozco, eso puede ser algo bueno y malo al mismo tiempo”, explica el de Southampton en un reportaje para ATP. “Es todo un desafío convencerle de algo en lo que no cree, pero también es bueno para afrontar la adversidad, cuando está en la cancha y las cosas no van bien. Es uno de los mejores competidores que existen, nunca se detiene, le he visto incluso ganar partidos estando enfermo. Estos ingredientes son claves para que alcance todo su potencia”, valora el técnico de 57 años.

Pero Annacone no está solo en esta aventura, David Naikin le acompaña como el otro pilar fundamental en el desarrollo de Fritz. “Se está manteniendo bien, hablamos todos los días. Ahora está con un programa completo de fuerza y acondicionamiento, es un buen momento para ello, hay mucho tiempo para realizar actividades que antes no teníamos tiempo. Con 22 años tiene mucha energía, sabe perfectamente que estamos viviendo un momento único en la historia, no solo para el tenis, así que necesita enfocarlo en algo positivo. Está trabajando duro, espero que vuelva de la mejor manera posible”, subraya uno de los técnicos más carismáticos del tour.

En su espalda pesan las gratas experiencias del pasado que ahora le obligan a volver a tener éxito, aunque Paul sabe que cada proyecto es un mundo. “Cada época es distinta. Uno siempre quiere utilizar lo que le ha dado éxito en el pasado, pero a veces te toca traducirlo a un nuevo idioma. Mis filosofías de entrenamiento no han cambiado mucho, me baso en la capacidad de adaptarme y ajustarme a lo que ha hecho para que todo siga funcionando, estemos en 1990, 2004 o 2020. Debo ser fluido, estar atento y ser muy consciente del jugador con el que estás trabajando. Taylor tiene 22 años, Roger y Tim tenían poco más de 20, Pete tenía 23 pero ya era Nº2 del mundo. Lo que más claro tiene Fritz en estos momentos es que desea descubrir todo lo bueno que puede llegar a ser”, asegura el ex número 12 del mundo.

Al cambio de jugador se le suma el cambio de época, como bien destaca Annacone, pero hay cosas que nunca cambian. “Como entrenador, el mayor desafío es descubrir cómo transmitir lo que quieres hacer y cómo lo recibirá el jugador. Esta es la gran prueba en los deportes individuales en diferencia con los deportes de equipo. Los equipos generalmente se ajustan a la filosofía de un entrenador, pero si eres un entrenador individual exitoso vas a tener dificultades si tienes una filosofía monotemática o que solo se puede enfocar de una manera. Independientemente del jugador con el que estés trabajando, incluso del sexo, la clave está en las personalidades”, insiste el neoyorquino.

Solamente sus etapas con Sampras y Federer ya le darían para escribir varios libros. De momento, le sirven para seguir aprendiendo y, de vez en cuando, recordar viejas batallas. “Roger siempre ha sido muy consciente de sí mismo, por eso se hacía tan fácil entrenarlo. No tienes mucho de lo que convencerle, él ya lo hace de una manera pragmática y eso no afecta a su confianza. Esa es una de las razones por las que ha seguido brillando durante tanto tiempo, porque se siente cómodo en su propia piel. Puede llegar a ser muy realista acerca de lo que está haciendo bien y lo que no. Para convencer a Roger necesitabas demostrárselo, explicarle siempre el por qué. De lo contrario, el método no resultaría. Pete era más conciso, quería una dirección clara y directa, salir fuera con un plan sencillo en mente. Tienes que descubrir qué necesita cada jugador, esa es una de las artes del coaching y una de las razones por las que me gusta tanto entrenar”.

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