Igor Andreev y el 15º aniversario de la misión imposible de ganar a Nadal en tierra

El ruso ganó a Nadal en Valencia tal día como hoy hace 15 años. A partir de ahí, el español encadenó 81 victorias consecutivas en tierra batida.

Igor Andreev gana a Rafael Nadal en Valencia 2005. Foto: gettyimages
Igor Andreev gana a Rafael Nadal en Valencia 2005. Foto: gettyimages

¡Qué lejos parece quedar aquel 9 de abril de 2005! El mundo del tenis suspiraba ilusionado ante la eclosión reciente de Rafael Nadal, que con apenas 18 años ya había asombrado al mundo y se proponía asaltar el poder establecido. El balear venía de caer en octavos de final del Open de Australia 2005 ante Lleyton Hewitt en un partido memorable, había levantado dos títulos con enorme autoridad (Costa do Sauipe y Acapulco) y ya había demostrado estar en disposición de amenazar el dominio de Roger Federer al forzarle a jugar cinco mangas en la final del Miami Open 2005. La acumulación de encuentros era gigante, pero la posibilidad de jugar en casa fue acicate suficiente como para que el español se desplaza al torneo de Valencia. Allí, consiguió vencer a Juan Carlos Ferrero y Guillermo García-López, antes de toparse con un Igor Andreev que no podía ser consciente del nivel mítico que adquirió su triunfo de aquel día.

El ruso fue un jugador repleto de talento, con tiros muy pesados de fondo de pista, pero una flagrante irregularidad. Consiguió llegar al top-20 en su carrera profesional y en ese 2005 ganó tres títulos, rentas algo lejanas al potencial que se adivinaba en su tenis. Aquel día, Rafa estuvo lejos de su mejor nivel, sintió la fatiga física y mental de la maratón de partidos que llevaba encima y sucumbió por 7-5 6-2 ante el que, a la postre, sería campeón del torneo, tras imponerse en semifinal a Iván Navarro y en la final a David Ferrer. Silenció el tenis español con una semana memorable que sería recordada durante mucho tiempo ¿Por qué? Por lo que hizo Rafael Nadal en los dos siguientes años.

Lo que ocurrió en tierra batida entre ese 9 de abril de 2005 y el 20 de mayo de 2007 forma parte ya de una de las gestas más brutales en la historia del tenis. Nadal no solo confirmó lo que se venía barruntando sobre su potencial, sino que superó cualquier expectativa. Ateniéndonos a la arcilla, el español encadenó 81 victorias consecutivas. Sí, repitámoslo. 81 victorias consecutivas. Tómense unos momentos para interiorizarlo. Montecarlo, Barcelona, Roma, Roland Garros, Bastad, Stuttgart y una eliminatoria ante Italia por no descender en Copa Davis, vieron a Rafa triunfar en esa misma temporada, que cerró con aquella mítica remontada ante Ljubicic en la pista dura e indoor de Madrid. Pero no nos desviemos. Volvamos a la tierra, nunca mejor dicho.

En 2006, la fiesta continuó. Montecarlo (con victoria épica en la final ante Federer), Barcelona (aún se recuerda el set y break abajo, con 1-4 en el segundo, ante Nieminen como un susto nacional), Roma (en el tiebreak del quinto set frente a Roger) y Roland Garros (Mathieu, Hewitt y Federer le arrancaron un set), para cerrar con dos partidos de Copa Davis ante Italia. Durante esa temporada ya se habló de Andreev por aquella victoria que no había podido ser emulada por nadie, y la racha siguió su curso en 2007. Montecarlo y Barcelona, sin ceder ni un set, Roma (sudando tinta para ganar a Davydenko en semifinales), y en Hamburgo se acabó lo que se daba.

Roger Federer puso fin a una de las rachas triunfales más espectaculares que se recuerdan (y que no se recuerdan) en este deporte. Se produjo en la final del torneo germano, en un ambiente repleto de humedad y con una pista muy pesada donde los tiros de Rafa no adquirían la parábola habitual ni picaban en el suelo con la violencia acostumbrada. Comenzó ganando el español (6-2 en la primera manga), pero Federer destapó el tarro de las esencias y se impuso por 6-2 6-0 en los dos siguientes.

Se había construido una leyenda en apenas dos años y con 20 años. Era el preludio de lo que vendría después. Han pasado 15 años y ese joven que tropezó en el Valencia Open 2005 ante Igor Andreev es hoy un hombre reconocido a nivel mundial, no solo por su tenis, sino por su manera de ser. Uno de los mejores deportistas de todos los tiempos que se ha ganado el cariño de todo el planeta por su deportividad en la pista y carácter fuera de ella. Lo que quizá nadie podía imaginar aquella tarde en la ciudad del Turia, es que en 2020 se recordaría esa derrota como un hecho aislado, como una hazaña inolvidable de su verdugo. Rafael Nadal, historia realizada, historia en marcha e historia por escribir.

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