El ascenso de Medvedev a través de la biomecánica

El ruso colabora desde hace un par de años con una científica deportiva que estudia sus gestos en pista, los compara y los optimiza a través de una base de datos.

Al saque, Daniil Medvedev. Fuente: Getty
Al saque, Daniil Medvedev. Fuente: Getty

El camino hasta llegar a la élite del tenis mundial es tan largo y correoso que no todos los jugadores son capaces de atravesarlo. Solo algunos afortunados llegan a la meta, aunque la suerte también se busca. Son muchos los factores que intervienen en ese proceso y el mínimo detalle cuenta para dar el salto. El caso de Daniil Medvedev tiene mucho que ver con esto, una jugador con muchas piezas en su poder pero mal ordenadas. Su entrenador, Gilles Cercara, comenzó a situarlas con el viento a favor, pero necesitaba una ayuda externa. Aquí es donde aparece la figura de Caroline Martin, miembro de un laboratorio de biomecánica deportiva donde se desarrollan herramientas para optimizar el rendimiento de los profesionales.

“El laboratorio jamás se había fijado en el tenis, estaba más orientado en la natación, el balonmano o el fútbol, pero tuve la suerte de que los jefes me dieron carta blanca para desarrollar mi propio departamento para el tenis, concretamente, para estudiar la biomecánica del servicio”, explica la francesa en una entrevista publicada por Tennis Actu. Lo más complicado ya estaba hecho, conseguir la confianza dentro de un negocio que apostara en los tenistas. Ahora faltaba la segunda parte, atraerlos.

“Normalmente son los entrenadores los que se ponen en contacto conmigo. Comenzamos con una entrevista por teléfono, definimos objetivos, miro vídeos para conocer un poco al jugador y luego ya entra en juego una fase que dura cerca de dos horas. Hay veces que todo se queda en esa llamada de teléfono, nada más, pero lo ideal es que el jugador venga físicamente a colaborar con nosotros. Una vez aquí, colocamos sensores en el cuerpo del atleta y en la raqueta mediante un protocolo específico e inmediatamente comienza el entrenamiento”, señala la mujer que ha recibido las visitas de Harold Mayot, Diane Parry, Fiona Ferro o Ugo Humbert en estos últimos meses.

“Realizamos mediciones de aciertos/errores y redactamos un primer informe, aunque lo más importante viene después. Los datos son procesados por un software, el esqueleto del jugador se reconstruye y las medidas se comparan con las bases de datos según el nivel. Así es como determinamos áreas de mejora, como la altura de un golpe o la potencia. La mejora también puede estar relacionada con la técnica o la preparación física”, apunta Caroline, quien se encontró con un invitado inesperado hace aproximadamente dos años.

Daniil Medvedev, actual Nº5 del mundo, se puso en sus manos en 2018 para resolver los problemas que atravesaba con el servicio, una herida que con el tiempo se ha cerrado de manera brillante. “No es fácil de analizar, jugadores como Nadal o Djokovic han realizado también cambios técnicos a lo largo de sus carreras. Lo nuestro es optimización, ver cómo ganar unos pocos km/h o cómo subir el porcentaje de primeros saques, estos detalles son los que diferencian a los tenistas del más alto nivel. Nunca cuestionamos completamente la técnica, pero también es importante que el jugador se adhiera al sistema, de lo contrario no merece la pena”, valora la francesa, al frente de un programa revolucionario que esperar seguir dando pasos con el tiempo. Los mismos pasos que ha ido dando Medvedev.

“Siempre me gusta mirar los resultados de los jugadores que vinieron a trabajar con nosotros, a menudo recibimos comentarios de los entrenadores. Muchas veces es cuestión del nivel de confianza, aunque también de la mejora física. En el caso de Daniil, fue Gilles Cervara quien contactó con nosotros, lo hizo cuando estaba #60 del mundo y ahora está entre los cinco mejores. No quiero decir que este ascenso sea solo gracias a nosotros, es evidente que el jugador ha progresado en muchas más áreas”.

Como en cada mesa de laboratorio, algunos experimentos salen bien y otros no tanto. En el caso de Caroline, los primeros éxitos la empujan a pensar en voz alta con un par de nombres a los que encantaría ayudar. “Esta es una pregunta que me hacen muy a menudo. En los chicos, sería un sueño analizar a Roger Federer, tanto a nivel científico como a nivel de admiración. A simple vista, su técnica parece perfecta, pero sería interesante ver qué es lo que dicen nuestras herramientas. En cuanto a las mujeres, me encantaría tener a Serena Williams, es sin duda la mejor embajadora que ha tenido el tenis femenino”.

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