Andreescu cambia la raqueta por la guitarra

La canadiense explica en una entrevista a qué está dedicando el tiempo en esta cuarentena, donde destaca su nueva vertiente creativa musical.

Bianca Andreescu en un acto publicitario. Fuente: @Bandreescu_
Bianca Andreescu en un acto publicitario. Fuente: @Bandreescu_

A estas alturas todos los tenistas han entendido que el parón del circuito será más largo de lo que esperaban, quizá tanto que no tengan ni la opción de volver a competir en 2020. Mientras pasan los días y vamos asimilando esta realidad, los jugadores van compartiendo su pensamiento humano acerca de la pandemia y aportando sus actividad de confinamiento para ir superando semanas. En una entrevista con la revista Fashion, Bianca Andreescu nos ofrece un punto de vista que roza lo filosófico, al mismo tiempo que enumera qué hobbys le están ayudando a soportar mejor la distancia con el tenis.

“Es difícil estar lejos de lo que amas pero, con lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo, cualquier situación de aquí en adelante está más allá de nuestro control. ¿Por qué está pasando esto? ¿Cuándo terminará? ¿Qué más podemos hacer como ciudadanos?”, se pregunta la canadiense a lo largo del texto. “Muchas veces me digo a mí misma que realmente estamos en una película, pero no, lamentablemente no es así. Esta es la vida real y es muy difícil ver a algunas personas que no se toman en serio las advertencias y el distanciamiento social. Está en nuestras manos actuar con fuerza y unidad, usando el conocimiento y la seguridad para todos”, manifiesta la actual Nº6 del mundo.

A sus 19 años, Andreescu no solo demuestra que tiene el talento para ganar Grand Slams, también lo tiene para mostrar su madurez ante un panorama tan desconocido como éste. “Podemos utilizar este tiempo para estar con nuestras familias, formar conexiones que tal vez antes no existían o fortalecer nuestras relaciones habituales, creando recuerdos nuevos. Este es el momento perfecto para explorar cosas que nunca antes habíamos hecho, quién sabe, tal vez encontremos una nueva pasión o pasatiempo de cara al futuro. También podemos trabajar en nosotros mismos. Por ejemplo, yo he comenzado un programa de desarrollo personal el cual ya está empezando a cambiar mi vida a mejor”, afirma la de Ontario.

¿Y qué hace Bianca en los ratos que antes destinaba al tenis? “Estoy leyendo mucho, sobre todo libros de desarrollo personal, los que tratan aspectos de la vida. Por supuesto, también amo las series de Netflix y HBO, actualmente estoy siguiendo Ozark, Narcos, Euphoria y Friends. Me suelo enganchar a cualquier tipo de documental, especialmente antes de irme a la cama”, expresa la última campeona del US Open. Pero sin duda alguna, la gran revelación llega cuando Andreescu destapa su reciente conexión con la música.

“Incluso he comenzado a hacer música, trabajando en ritmos con un aroma a R&B, rap y hip-hop, lo cual tiene sentido porque esos son mis géneros favoritos, lo que más escucho. También he comenzado a tocar la guitarra nuevamente, algo que no hacía desde hace cuatro años, cuando comencé mi entrenamiento más serio en el tenis. Debido a mis horarios y mis viajes me fue imposible seguir practicando, pero ahora poco a poco me estoy desoxidando, es increíble ver que todavía sé como hacerlo. Ya solo me falta hacerme una cuenta en TikTok”, comenta entre risas.

Por delante asoma todavía un tiempo ausente de tenis, pero también asoma un horizonte diferente para todos los seres humanos. Al menos, así lo entiende la jugadora. “Realmente creo que hay un significado espiritual detrás de todo esto, una razón profunda y subyacente. Mientras reflexionamos, es buen momento para recordar tres vitales. Lo primero es que todos somos iguales como humanos, independientemente de nuestra raza, cultura, género, religión u ocupación. Aquí la enfermedad no distingue, no discrimina, es hora de que lo entendamos de una vez. En segundo lugar, nunca se debe dar nada por sentado en términos de salud, debemos estar agradecidos cada día por la buena salud que tenemos y seguir apoyando a todos los que la hacen posible. Y por último, subrayar que todos estamos conectados, algo que afecta a una persona nos acaba afectando a todos, de una forma u otra”.

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