Kevin Anderson y la felicidad fuera de la pista

Tras varios meses muy duros en lo profesional, con lesiones que han cortado su vuelta a las pistas, el sudafricano disfruta de su mejor momento personal

Kevin Anderson disfruta de tiempo de recuperación con su familia. Fuente: Getty
Kevin Anderson disfruta de tiempo de recuperación con su familia. Fuente: Getty

Hay una máxima clara en el tenis que dice que no se puede rendir bien en la pista si tu mente, tu vida personal fuera de ella, no está en orden. Son factores que están intrínsecamente relacionados: es muy difícil estar cien por cien centrado en el deporte de la raqueta (y en cualquier deporte, en general) si tu mente no está en el lugar ideal.

Se puede jugar a través del dolor físico, y ejemplos de ello hay a montones a lo largo de todo el circuito, en diferentes eras. Eso es algo que Kevin Anderson lleva intentando hacer durante mucho tiempo. Atrás quedaron grandísimas rachas de juego que llevaron al sudafricano a alcanzar dos finales de Grand Slam. Su prioridad en estos últimos meses ha sido, simplemente, la de poder disfrutar en la cancha sin sentir ninguna dolencia física. El sudafricano tan solo ha podido disputar ocho torneos en los últimos quince meses, una cifra que lo ha apartado de los puestos de privilegio y de la que no se va a poder recuperar en todo este tiempo sin tenis.

Ahora bien: personalmente, Kevin atraviesa probablemente el mejor momento de su vida. En septiembre del año pasado, su mujer Kelsey dio a luz a su hija Keira, toda una bendición para la familia Anderson. Esto permitió al jugador de Johannesburgo volcarse en cuidarla y criarla en lugar de estar roto mentalmente por no poder competir. Sobre su situación se sinceró para la ATP: "Todo es diferente, está claro. Esta temporada solo he podido jugar un par de torneos, decidí operarme definitivamente y ahora ha llegado el virus. No he sido capaz de vivir esa vida como padre mientras compites en el circuito. Eso sí, lo positivo es haber sido capaz de estar más tiempo en Florida, en casa, con mi familia".

Cuando Anderson habla de su hija, todo lo demás parece totalmente insignificante. El foco de su vida ahora se encuentra en la pequeña Keira, de la que está absolutamente ensimismado: "Creo que lo que más me fascina es simplemente mirarla, ver cómo hace pequeños saltitos o aprende cosas. Aún hay muchas cosas que están por venir, pero el simple hecho de escucharla hablar, cuando sonríe mientras me mira, todo eso. Verla crecer, en definitiva, y ver cómo va dando pequeños pasos ha sido lo más increíble de todo para mí".

Eso sí, si algo tiene claro Kevin es que el nacimiento de su hija no lo va a distraer ni mucho menos de dar guerra en el circuito varios años más. Tras una operación que, espera, pueda cortar de raíz todos los problemas físicos, el sudafricano tiene claro que volverá con todo cuando el circuito recupere la normalidad: "Hay muchas cosas que quiero lograr aún, para las que he luchado toda mi vida. La ambición todavía está ahí. Eso sí, después de Australia, que es cuando por primera vez he tenido este tipo de experiencia, me he dado cuenta de que ahora hay más distancia entre lo que hago en la pista con respecto a lo que pasa en casa".

Si algo sabe de buena tinta el circuito es que ser padre ayuda. Que se lo digan a Novak Djokovic, por ejemplo, que tras el nacimiento de Stefan experimentó uno de sus mejores picos de juego. "Sería genial que dentro de cinco años todavía esté dentro del circuito, cuando Keira tenga la capacidad de recordar esos momentos. Hay una parte de eso que no puedo controlar, de todos modos. Sería increíble, pero quedan muchos años aún, así que no es algo en lo que piense mucho en este momento. Diría que más bien trato de disfrutar cada paso que da, poco a poco". Y la última pregunta, obligada: ¿seguirá Keira los pasos de su padre?: "Tiene una raqueta de tenis de juguete, pero no una de verdad... todavía".

Comentarios recientes