Roma plantea reprogramar sus fechas en 2020

Angelo Binaghi propone trasladar el evento justo antes de la celebración de Roland Garros, en septiembre. No tendrían problemas en cambiar la sede.

Después del gran paso al frente que dio Roland Garros esta semana, moviendo las fechas de su torneo a septiembre sin consultar a ningún órgano en la sala, corría el peligro de que otros torneos de la gira de tierra batida intentaran la misma jugada. Intentaran, que no consiguieran. De momento, el Internazionali BNL d’Italia, más conocido como el Masters 1000 de Roma o el WTA Premier de Roma en su versión femenina, ya piensan en seguir los pasos del segundo Grand Slam de la temporada, moviendo sus fechas hasta la gira de otoño para no dejar ese vacío en 2020 sin la celebración de su torneo.

La propuesta corre a cargo de Angelo Binaghi, actual presidente de la Federación Italiana de Tenis, el hombre que sorprendía en la jornada de ayer con unas declaraciones recogidas por Sky Sports 24. “Planeamos reprogramar los Internaciones de Roma este mismo año. Estaríamos muy contentos de ser uno de los torneos que sirvieran de preparación para el próximo Roland Garros, en el mes de septiembre. Nos gustaría que se jugase en Roma, como siempre, pero estamos dispuestos a organizarnos y concretar un cambio de lugar, incluso un cambio de superficie”.

Ya lo han escuchado, un torneo tan especial y cargado de tradición como Roma no vería con malos ojos desarrollar su torneo en otro lugar que no fuera el Foro Itálico, ni siquiera llevarlo a cabo en una superficie que no fuera la tierra batida, algo que se viene haciendo desde que comenzara a disputarse en 1969 en el calendario oficial, incluso antes. No hay obstáculo importante cuando el objetivo es tan ‘sencillo’ como encontrarle un hueco al torneo. Al precio que sea, pero que se celebre. Lejos queda esa sensación de romanticismo que reside en conectar con un lugar debido a su entorno, sus pistas, incluso su gente más cercana. Si Roma quiere tener protagonismo en este 2020, deberá olvidarse de todo lo anterior.

Puesto que de momento tan solo es una idea en la cabeza de Binaghi, faltaría por ver qué fechas pueden buscar sin afectar demasiado al resto de torneos. Por ejemplo, un buen lugar sería la semana que arranca con el 14 de septiembre, justo antes de la celebración de la Laver Cup o del nuevo Roland Garros otoñal. También habría que estudiar qué le conviene más a Roma en cuanto a la superficie, ya que para muchos jugadores ya supondría un verdadero quebradero de cabeza tener una prueba sobre polvo de ladrillo en mitad de una gira de cemento, imagínense tener dos. Y además, sin descanso, ya que esa es una de las semanas clave para recargar pilas después de un torneo tan exigente como es el US Open.

De momento no tenemos nada claro, solo la intención de mover ficha desde la capital italiana. Habrá que estar atentos a las próximas jornadas para descubrir si esa idea rocambolesca de última hora acaba convirtiéndose en una propuesta firme y mucho más consolidada. Sobre todo, lo más interesante será si tienen o no en cuenta al resto de torneos, organizaciones y jugadores involucrados. Por ejemplo, una llamada a Karolina Pliskova y Rafa Nadal, los vigentes campeones. No estaría mal preguntar antes de actuar.

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