“Jannik ama este deporte, quiere ser el mejor”

Ricardo Piatti habla sobre la personalidad y ambición de su pupilo, Jannik Sinner. “Cuanto tenga 22-23 años podrá pelear por los torneos grandes”.

Jannik Sinner en acción. Fuente: Getty
Jannik Sinner en acción. Fuente: Getty

Todos sabíamos que 2020 no sería una temporada sencilla para Jannik Sinner. El italiano, después de un salto de casi 500 posiciones durante el curso anterior, afronta el nuevo calendario dentro de los cien mejores del mundo, prácticamente obligado a disputar los mayores eventos del tour. Con un balance de cuatro victorias en sus siete torneos disputados, la llegada del coronavirus ha puesto en punto muerto su evolución. Menos mal que desde ATP han aprovechado la cuarentena para hablar con Ricardo Piatti y su pupilo acerca de este viaje que están trazando. Desde sus inicios, su llegada a la élite y, por supuesto, el tremendo futuro que les aguarda por delante.

“Siempre he estado buscando un nivel superior del que tenía, preguntándome si sería lo suficientemente bueno como para vencer a los diferentes muchachos del circuito que estaban por encima de mí, a los que jugaban los Futures, Challengers y, más recientemente, los torneos ATP”, confiesa el de San Candido, actual Nº73 del ranking masculino, mostrando que la confianza es algo que también se trabaja. Mejor dicho, algo que se construye con el paso de las semanas.

Su entrenador recuerda con cariño la primera vez que supo de él. “Le vi por primera vez cuando tenía 12 años, en un torneo en Milán donde perdió por 6-1 y 6-2. Era un jugador diferente, intentaba cambiar su juego. Tenía una actitud ganadora, no intentaba solamente pasar la pelota por encima de la red. Se notaba que estaba tranquilo, que podía controlar su mente, además de golpear muy bien la bola. Su personalidad ahora es más fuerte y, a diferencia de muchos otros jugadores que he entrenado, puedo hablar abiertamente con él durante media hora después de una derrota, en lugar de tener que esperar al día siguiente. Podría hablar de tenis con él durante seis horas, le encanta. No se distrae nunca, prefiere ver un partido de Federer-Nadal que ir al cine”, celebra el técnico, uno de los más respetados del circuito.

“Me gusta mi trabajo, por eso lo llevo haciendo desde hace 40 años. Jannik es una persona muy particular, ama su deporte y quiere ser el mejor, desea mejorar cada día y está haciendo todo lo posible para eso. Está viendo muchos partidos, practicando todo el rato y no porque esté obligado a hacerlo. Él sabe muy bien qué es lo que quiere, es muy fácil dedicar tu vida a este trabajo durante una o dos temporadas, pero he estado tratando de inculcarle que necesita dedicarle su vida al deporte durante al menos quince años”, refuerza el coach de 62 años, la persona que está velando por cuidar el camino de Jannik.

“Nunca dudé sobre si era o no un buen jugador de tenis, ya que soy muy trabajador, pero antes era mucho más delgado y pequeño de lo que soy ahora”, comenta el último campeón de las ATP Next Gen Finals. “Todo sucedió muy rápido hasta llegar arriba, pero antes necesitaba de esa confianza para encontrar mi nivel. En el tenis puedes ganar partidos y torneos, pero también puedes perder cuatro primeras rondas de manera consecutiva, por lo que jugar torneos superiores a mi edad fue una gran decisión. De algún modo, seguí el camino más difícil, pero me ayudó a construir unas expectativas y a ponerme más presión. Sientes que necesitas ganar el próximo partido, o ese punto exacto, entonces te excedes. Es el camino, entender cada resultado, un proceso de aprendizaje diario”, valora el mismo jugador que hace un año, en marzo de 2019, estaba 322 de la clasificación.

Una explosión que llegó antes de tiempo, aunque Piatti supo en todo momento que el proyecto terminaría siendo un éxito. “Trabaja mucho pero apenas soñaba. Recuerdo verle perder en algunos torneos por 6-1 y 6-0, pero al día siguiente regresaba a la Academia y entrenaba con la misma actitud de siempre. Solo quería volverse bueno y seguir adelante. Comenzamos jugando Futures y Challengers, donde él mismo se sorprendió de su nivel. Cuando empezó a ganar a jugadores de mayor rango fue cuanto entendió su nivel, ya no era una sorpresa. Cuando ganó en Bergamo su primer Challenger, le dije: ‘No te sorprendas, el nivel del otro jugador era menor, tú eras mejor. Ahora necesitamos encontrar mejores rivales’. El objetivo era jugar siempre con tenistas mayores para ver si era capaz de encontrar soluciones. Quería hacerle ver que los jugadores mayores no se preocupan por él”.

Y así es como empezaron a suceder los acontecimientos, con un entorno adecuado, una confianza que iba a más y un jugador adelantado a su generación. “Estaba en buena forma, me sentía bien en la cancha, todo dependía de mi plan de juego y no tanto en la confianza que tenía: lo importante era el plan dictado, lo que debía hacer sobre la pista. Una gran multitud puede darte mucha energía, lo cual siempre es importante para el jugador, ahí es donde uno debe mantener la calma y no ponerse nervioso. Ganar el titulo en Bergamo a principios de 2019, un año después de haberme torcido el tobillo, fue sin duda un detonante para mejorar un poco más. Más tarde, cuando vencí a Monfils en el torneo de Amberes, supe hasta dónde podría llegar”, señala el italiano, marcando donde estuvieron sus puntos de inflexión.

Ahora el coronavirus nos impide ver a Sinner en acción, aunque eso no quiere decir que no sepamos cuáles serán sus pasos. De momento, sabemos que continúa con su equipo de trabajo en Montecarlo. “Regresó de los Estados Unidos el viernes pasado, desde entonces ha estado trabajando una vez por la mañana y otra por la tarde. Cuando la situación se estabilice un poco, la idea es volver a Italia, a nuestra Academia”, confirma Piatti. “Hemos decidido que no habrá tenis en pista por una semana o diez días. Como tampoco sabemos cuándo empezarán los torneos, no sabemos cuándo intensificar nuestros esfuerzos en un área u otra”, aclara el entrenador.

Ricardo sabe muy bien el tesoro que tiene entre manos y, en su momento, llegó a pecar de ilusión, confesando que Jannik debería acabar su carrera con varios Grand Slams en la maleta. Ahora que todo se ha tranquilizado un poco más, aunque todavía son 18 años del chaval, el entrenador prefiere ubicarse en los tarros del tiempo y la paciencia para evitar que las cosas se tuerzan. “El otro día un médico le hizo un estudio y se espera que crezca todavía un poco más, alrededor de cuatro centímetros. Ahora necesita jugar y trabajar a diario, pero necesitamos encontrar el equilibrio adecuado para no presionarlo demasiado. Cuando tenga 22-23 años estará listo para competir en torneos más grandes”.

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