El top-100 más "viejo" del siglo

Un tercio de los 100 mejores del planeta tienen 30 años o más. Comparamos la situación a estas alturas de temporada en otros años.

Roger Federer y Feliciano López, jugadores más veteranos. Foto: gettyimages
Roger Federer y Feliciano López, jugadores más veteranos. Foto: gettyimages

La longevidad imperante en el circuito ATP es palpable desde hace años, pero nunca una estadística podría haberla mostrado con mayor contundencia. Desde hace tiempo se aprecia claramente cómo el rendimiento de los jugadores cuando cumplen la treintena no solo no disminuye, sino que aumenta. La mejora en la preparación física y nutrición ha dado lugar a que a los 30 todo tenista se siente joven y tenga la sensación de que lo mejor de su carrera está por venir. Stan Wawrinka, David Ferrer, Feliciano López, John Isner o Gael Monfils son claros ejemplos de cómo cumplir años supone una ventaja competitiva notable en lo que a adquisición de experiencia se trata. Todos ellos han alcanzado el mejor momento de su carrera cuando hace lustros, los tenistas pensaban en la retirada, y demuestran que la vida útil de los jugadores de tenis se ha alargado.

Han corrido ríos de tinta sobre la incapacidad de los jóvenes talentos por afrontar un relevo generacional y filtrars entre los mejores, pero no solo el Big3 ha conseguido perpetuarse en la élite. A su correspondiente nivel, son muchos los que han encontrado "El Dorado" a la treintena y se valen de su notable experiencia para frenar la trayectoria al alza de muchos jóvenes. En una rápida consulta al top-100, se aprecia claramente cómo los datos acompañan a las sensaciones. Un tercio de los 100 mejores del mundo (un total de 33 jugadores) tienen 30 años o más. Los más mayores son Roger Federer y Feliciano López, con 38 años, y hay hasta cuatro tenistas de 35 años o más (Gilles Simon, Andreas Seppi, Philipp Kohlschreiber y Fernando Verdasco). Además, hay que recordar que fuera de este selecto grupo hay tenistas como Juan Martín Del Potro o Andy Murray, que en caso de que no estuvieran lesionados, asegurarían incrementar aún más la presencia de treintañeros en el top-100.

Frío, gélido dato que alcanza una repercusión mucho mayor cuando se compara con la situación existente en el ranking ATP en años anteriores y, sobre todo, la tendencia. En marzo de 2015 había 27 tenistas de este rango de edad entre los 100 mejores, en 2010 tan solo 17, en 2005 la cifra se reduce a 14 mientras que en el 2000, únicamente 7 tenistas entre los mejores tenían 30 años o más. Absolutamente impresionante la clara tendencia que se ha seguido, lo cual no hace sino reafirmar la idea también de la enorme calidad de toda una generación, que aún hoy se aferra a la élite. Consultando la edad máxima de los jugadores también se percibe con claridad el incremento en el carácter longevo del tenis.

En 2015 solo había dos jugadores mayores de 35 años: Ivo Karlovic y Radek Stepanek. Aún más notable era el tema en 2010, cuando los tenistas más veteranos del top-100 eran Raine Schuettler y Nicolas Lapentti, con 33 años, ocupando ambos posiciones muy retrasadas. En 2005, André Agassi seguía siendo competitivo a los 35 años y estaba en el top-10, pero aparte del estadounidense, solo 13 tenistas más estaban en el top-100 y ninguno superaba los 33 años. Retrotrayéndonos al 2000, el inicio del siglo, la situación es flagrante. Cédric Pioline era el único de los treintañeros en el top-40, y solo otro tenista más de este rango de edad estaba entre los 50 mejores: Francisco Clavet, 42 del mundo con 31 años. El más mayor en esa fecha era Ronald Agenor, que a sus 35 años ocupaba el puesto 89 del ranking. Resulta evidente que nos encontramos en el mejor momento de la historia moderna del tenis para los veteranos, con una longevidad en su máximo apogeo.

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