Indian Wells y su primera edición suspendida

El torneo californiano ya tiene un precedente de suspensión: tuvo lugar en el año 1980. Echamos la vista atrás para recordar qué ocurrió

Indian Wells ya se canceló con anterioridad. Fuente: Getty
Indian Wells ya se canceló con anterioridad. Fuente: Getty

¿Cuántas veces se ha suspendido un torneo de tenis? En muchísimas ocasiones, los campeonatos firman su defunción meses antes de que tomen lugar por circunstancias económicas o sociales, sí. Pero cuando está todo listo para el inicio de un campeonato, o cuando se está desarrollando la acción del mismo, tienen que existir circunstancias muy especiales para que se decida poner punto y final de forma abrupta.

Nunca ha habido nada parecido al coronavirus, una situación de emergencia mundial que obliga al mundo del deporte a replantearse sus próximas citas. Con todo listo para dar el pistoletazo de salida, el torneo ha finalizado... antes, ni tan siquiera, de haber comenzado. Sin embargo, si indagamos en los libros de historia, la situación que se vive en California no es exactamente nueva para los organizadores del torneo. Aunque, claro, todo tiene sus matices.

Utilicemos la máquina del tiempo y vayámonos al año 1980. El comienzo de una nueva década con una mezcla generacional en el ático de la ATP. McEnroe era número uno del mundo, le seguía Jimmy Connors e Ivan Lendl ya asomaba la cabeza en el podio del ranking. Había representación argentina, con Jose Luis Clerc y Guillermo Vilas bien instalados dentro del top-10. Y, lo más importante, no había ninguna amenaza vírica mundial que pudiese suspender el correcto funcionamiento del circuito.

Sin embargo, aquel año la final del torneo de Indian Wells nunca llegó a disputarse. Era, hasta este 2020, la única edición en la historia del torneo que no finalizó. En primer lugar, debemos contextualizar los hechos: el torneo californiano no tenía el carácter obligatorio e importante que tiene actualmente. Si bien ofrecía un colchón económico bastante importante (nada más y nada menos que $250,000, cifra que solo podían igualar otros torneos americanos, especialmente aquellos encuadrados dentro del ya extinto World Championship Tennis) y el cuadro de individuales era de 62 jugadores, el evento californiano no era parte de la categoría posterior en importancia a los Grand Slams (en aquella época, lo más parecido a los Masters 1000 eran los Grand Prix Super Series). Hasta el año 1990, con la creación definitiva del ATP Tour, Indian Wells no dio su despegue definitivo.

Aún así, la suculenta cifra económica provocó un cartel de lujo. En Rancho Mirage se dieron cita jugadores como Jimmy Connors, Roscoe Tanner (finalista de Wimbledon el año anterior), Guillermo Vilas, Stan Smith, Ivan Lendl o Brian Gottfried. El propio Roscoe defendía su corona en una semana de tenis que se avecinaba apasionante. Las circunstancias que se fueron desarrollando, sin embargo, provocaron un final muy lejano a la realidad.

Pasaban los días de la semana y las circunstancias ajenas al control del torneo empiezan a intensificarse. Una auténtica tormenta golpea Rancho Mirage por primera vez, mientras los organizadores tratan de calmar a la gente: "El aplazamiento por lluvia no retrasará las fechas del torneo". Sin embargo, a fecha de viernes aún no se ha disputado ni tan siquiera la tercera ronda. La dirección decide aplazar la final al lunes, con la esperanza de que el tiempo mejore el fin de semana. Pero parece ser que la Madre Naturaleza no tenía intención de parar: el sábado cae una tercera bomba de agua que conlleva la primera decisión drástica: la suspensión del torneo de dobles, que estaba aún jugando su segunda ronda.

Llegados a este punto, la final se aplaza un día más, hasta el martes, pero eso compromete un calendario bastante ocupado, con diferentes eventos aún por disputarse la próxima semana. El irreverente Butch Buchholz, exsemifinalista del Open de los Estados Unidos y director de la ATP por aquel entonces, empieza a cabrearse. A pesar de sus llamadas desde Orlando, se avecinaba lo inevitable: era lunes y aún no se habían disputado las semifinales. El Consejo de la región decide que el torneo no puede seguir adelante, y con ello, el por aquel entonces llamado Congoleum Classic se suspende.

Aquella edición de recuerdos negativos para Butch fue la segunda y última vez que el torneo se jugó en Rancho Mirage, como si Indian Wells buscase alejar algún vudú. A partir de la siguiente edición, el evento pasó a disputarse en La Quinta Hotel, evitando una reubicación en Florida que la ATP buscaba con insistencia (quizás por los efectos de esa edición fantasma). ¿Qué solución se buscó para los jugadores? Jimmy Connors, Brian Teacher, Peter Fleming y Gene Mayer recibieron el dinero que les correspondía por haber alcanzado las semifinales: $11,000 para cada uno y una oportunidad perdida para haber acumulado una cantidad de dinero mucho más significativa.

Especialmente hiriente fue esta edición para Connors, que estaba en el pico de su carrera y había despedazado a todos sus rivales de camino a las semifinales. Todos los dedos apuntaban a que Jimbo se alzaría con el título en el desierto. Resulta curioso ver cómo esa especie de justicia divina volvió más tarde en cierto momento de su carrera: cuando en 1984 se suspendió su final ante Ivan Lendl en Rotterdam, por un aviso de bomba que se había recibido anónimamente. Jimmy no había ganado ni un solo juego (0-6, 0-1), pero el torneo se quedó sin ganador y ambos recibieron el dinero que les correspondía... por ser semifinalistas.

Como curiosidad, esta es la única vez en la historia en la que un torneo de tenis se ha suspendido en la ronda de semifinales. Así pues, parece que el torneo de Indian Wells tiene cierto historial con circunstancias extraordinarias, si bien la situación que nos incumbe ahora resulta de mayor gravedad. Pero, como la historia a veces nos dice, siempre podemos mirar atrás y ver que, parece, hay precedente para todo. Y en el desierto ya conocían lo que es vivir la frustración de no poder finalizar un evento.

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