Marcos Baghdatis, un hombre feliz

El chipriota colgó la raqueta hace poco, pero disfruta de la vida alejada de las pistas y desvela cómo su familia ha crecido estos últimos meses

Marcos Baghdatis celebra. Fuente: Getty
Marcos Baghdatis celebra. Fuente: Getty

Marcos Baghdatis formó parte de una generación de tenistas para muchos olvidada. Llena de talento, el chipriota fue coetáneo de jugadores tan talentosos como esporádicos, tan polivalentes como irregulares. Mientras Roger Federer encontró la forma de ganarles final sí y final también, el resto llegaba a finales y "picoteaba" títulos hasta la llegada en tromba de los dos monstruos que acabarían por conformar el Big-3.

Ello no les quita un ápice de talento, y mientras Federer continúa a sus 38 años dando guerra mientras el físico le deje, sus contemporáneos han decidido, en su mayoría, dejar aparcado el tenis. Baghdatis lo hizo hace menos de un año, diciendo adiós a su travesía por las pistas en el inmaculado césped de Wimbledon. Berrettini fue su verdugo en un lugar que conoce muy bien, puesto que allí alcanzó las semifinales en el año 2006, el mejor de su carrera; no en vano estuvo a solo dos sets de tocar la gloria y coronarse en Australia. ¿En su camino? Quién si no, Roger Federer, que se repuso a un 7-5 en el primer set para dar rienda suelta a su tenis desde el fondo y dejar a Marcos con la miel en los labios.

No hubo Grand Slam, pero sí cuatro títulos ATP y la sensación de ser un tipo sencillo, campechano, con una sonrisa dibujada en su rostro cada vez que su raqueta hacía diabluras. Esa sonrisa se traslada ahora a otro terreno: el familiar, estar en casa. Como Baghdatis cuenta para la ATP, su vida ha dado un pequeño giro con el que está plenamente contento.

"Han sido tres meses increíbles para mí porque he estado mucho tiempo con mi mujer, niños, he tenido mi tercer hijo hace un mes. Soy muy afortunado de tener mi tercer hijo y, sobre todo, haber estado ahí, desde el principio, sin tener que preocuparme de nada". Con ello vienen, también, las obligaciones como padre. Eso incluye, por supuesto, tratar de inculcar algo de sangre tenística a su último descendiente: "La escuela, hacerme cargo de los niños y jugar un poco al tenis con ellos... es divertido, es diferente y me gusta. Desde que era pequeño quería formar una familia, tener hijos y estar unido a mi familia. Es especial, es todo un lujo poder disponer de tanto tiempo con ellos y disfrutarlo".

Pero no solo a cuidar de su familia se ha dedicado Baghdatis desde que se retiró. El chipriota revela cómo su mente inquieta le ha llevado a probar nuevas experiencias: "Aún no sé lo que voy a hacer en el futuro. He probado a ser comentarista, jugué en el Royal Albert Hall como parte del ATP Champions Tour... estoy probando cosas, tratando de encontrar lo que me emocione y tener el balance adecuado entre ese trabajo y mi familia. Aún es una incógnita lo que acabaré haciendo".

Sea como fuere, si algo desprende Marcos es alegría y felicidad. La misma sonrisa de satisfacción cada vez que alguna de sus dejadas traspasaba la red se ha convertido en una risa de orgullo al ver a su bebé entre manos. Ligado o despegado del tenis, Baghdatis se ha forjado su nombre en un pequeño rincón de la historia de este deporte con todas las de la ley.

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