Tsitsipas toca en la herida de Aliassime

El griego revalida su título en Marsella y confirma su maestría bajo techo, donde siempre brilla. Félix aumenta su maldición a cinco finales perdidas.

Revés antológico de Tsitsipas. Fuente: Getty
Revés antológico de Tsitsipas. Fuente: Getty

No hay manera de que Félix-Auger Aliassime gana una final en el circuito profesional. Cinco jugadas, cinco subcampeonatos. El mal de ojo del canadiense en esta ronda se acrecentó este domingo en el ATP 250 de Marsella después de que Stefanos Tsitsipas le arrebatara todas sus opciones (6-3, 6-4) y se llevara el trofeo a casa por segunda temporada consecutiva. Una función notable del griego que demuestra flotar cada vez que juega este evento. Todo lo contrario que el de Montreal, quien volvió a reflejar lagunas competitivas. El camino hasta su primera conquista se está haciendo largo, menos mal que con 19 años todavía le queda toda la vida para vengarse.

Antes de comenzar la final, todo el mundo se hacía la misma pregunta. ¿Será esta la buena para Aliassime? ¿Le veremos ganando por fin una final? La verdadera pregunta no era eso, sino esta: ¿Cómo es posible que haya perdido las cuatro que ha disputado hasta ahora? Cuatro finales que disputó ante Laslo Djere, Matteo Berrettini, Benoit Paire y Gael Monfils. En ninguna de ellas pudo sumar un solo set, imagínense si llega a estar alguno del Big3 al otro lado de la red. La cuestión es que el canadiense cuenta finales por desastres, ya sea por su inexperiencia, por falta de táctica, o por lo nervioso que se pone. Hoy en Marsella tenía ante sí el reto más complicado posible, más incluso que el de hace siete días en Rotterdam. De nuevo un top10, de nuevo el vigente campeón, un Tsitsipas que siempre saca su mejor versión bajo techo. Sin embargo, un dato podría cambiar toda la ecuación, el H2H entre ambos.

Hace meses que la rivalidad entre Féliz y Stefanos se hizo célebre debido a que el canadiense superó al griego en sus cinco primeros enfrentamientos. Ya fuera en categoría junior, en los Futures, Challengers e incluso en los ATP, Aliassime siempre terminaba ahogando a su rival. “No sé si seré capaz de ganarle algún día, para mí es el rival más fuerte”, declaró el heleno tras ceder en ese quinto enfrentamiento en los cuartos de final de Halle 2019. Cuatro meses después, en el cemento del Masters 1000 de Shanghái, por fin encontraría la manera de superarle por primera vez y esconder todos los fantasmas y complejos que arrastraba desde que eran niños. Aquel triunfo tan sufrido (7-6, 7-6) le hizo ver al ateniense que poseía las armas suficientes como para tumbar a su oponente, aunque si el duelo se jugaba en indoor, mucho mejor.

Hoy la batalla sería bajo techo, una superficie que ha visto ganar a Tsitsipas tres de sus cuatro títulos. El último, en las ATP Finals, dejó patente que todos sus golpes se multiplican siempre que se desarrollan en estas condiciones, así que el H2H desfavorable perdía relevancia por momentos. De todos modos, la primera manga estuvo abierta para los dos, con múltiples opciones de break de un lado y del otro. El griego salvaguardó todas sus opciones y el canadiense dejó una sin proteger, suficiente para darle un 6-3 de ventaja que sonaba a broma de mal gusto. Era su quinta final y todavía no había sido capaz de ganar un solo set en esos cinco partidos: nueve jugados, nueve perdidos. Y serían diez, ya que Stefanos no bajaría el ritmo en su carrera hasta el título, demostrando ser superior incluso en los momentos donde la solidez brillaba por su ausencia.

Primer título del curso para Stefanos, quien refuerza su confianza gracias a lo bien que se siente siempre que compite en indoor. En cuanto a Aliassime, la herida de las finales se hace un poco más grande, sin llegar a ser todavía preocupante. Una mala racha que le hará trabajar más duro, competir más inteligentemente y pulir esos errores en situaciones importantes. Hoy falta un día menos para verle por fin vestirse de campeón.

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