Halep vuelve a levantar los brazos

La rumana conquista Dubai cinco años después tras remontar una final complicadísima ante Rybakina. La rumana no ganaba un título desde Wimbledon.

Simona Halep, campeona en Dubái. Fuente. Getty
Simona Halep, campeona en Dubái. Fuente. Getty

Siete meses después, Simona Halep volverá a irse a la cama con la sensación de ser mejor que el resto. La rumana celebró este sábado una victoria muy sufrida ante Elena Rybakina (3-6, 6-4, 7-6) para reconquistar el WTA de Dubái cinco años después. Un partido apretadísimo donde tuvo que remontar ante una de las jóvenes talentos que muy pronto tocarán la puerta del top10. De momento la kazaja tendrá que esperar, mientras que la de Constanta pone el broche de oro al 20º trofeo de su trayectoria profesional. Números espectaculares para una mujer que necesitaba como el agua un triunfo así.

Hoy enfrente de la televisión había dos tipos de espectadores. Los que conocían a Elena Rybakina y los que no. He puesto espectadores por no poner aficionados, ya que si eres aficionado al tenis, sí o sí debes conoces a la kazaja. Una tenista que en enero de 2019 estaba fuera de las 150 mejores del mundo y que hoy saltaba a pista sabiendo que una victoria la metía dentro de las 16 mejores del mundo. No está mal para tener 19 años. La cuestión es que ya sabemos cómo funcionan las cosas en el circuito, la gente no te conoce hasta que la lías en un gran escenario. Esto es lo que quería firmar hoy en Dubai, sin importarle que enfrente estuviera una todoterreno del tamaño de Simona Halep.

Sobre el papel, siempre favorita la rumana, hasta que la pelota se pone en juego y vamos viendo los miedos y fortalezas de cada una. Entre las fortalezas, el servicio de Elena era de los puntos más importantes, de esos puntos que ganan finales. Claro, que con una gran restadora al otro lado no sería fácil sacarle el mayor partido. Aun así, Rybakina apenas perdió cuatro puntos con su primer servicio en todo el primer set, además de salvar las dos opciones de break que regaló. Esas dos opciones, por cierto, llegaron cuando sacaba con 5-3 para anotarse el parcial. El último acelerón de Halep amenazó con tirarle abajo todo el castillo, pero resistió como la campeona que llegará a ser algún día. Quizá fuera hoy ese día, para ello tendría que repetir esa misma actuación, al menos, durante un set más.

Algo pasó en la reanudación (quizá vio el objetivo demasiado cerca) que Rybakina se relajó. Solo un poquito, lo suficiente para que Simona le pasara por encima en apenas quince minutos. Un 4-1 poderoso le daba alas a la de Constanta, pero no todo estaba dicho. De repente, la reacción que nadie esperaba, la de la novata. Un par de juegos volvían a colocar a la kazaja con 4-3 y servicio, a un paso de devolver el partido a la igualdad, un juego que pasaría de los diez minutos de duración y que terminaría siendo un salvavidas para la rumana. Halep necesitaba sí o sí no meterse en más líos, así que rompió de nuevo el saque de su oponente y luego cerró el parcial por 6-3. El primer momento comprometido del encuentro ya estaba salvado, ahora faltaba sellar el parcial definitivo.

Después de un asalto para cada uno, el partido quedó en punto muerto, sin dueña. Era fácil que la primera en disparar fuera la más afortunada, así que Rybakina no quiso esperar más y al cuarto juego logró la ruptura. Halep, otra vez a contracorriente, volvió a sacar las uñas para recuperar el terreno cedido. El guion era de locos, con un desenlace por escribir, así que lo mejor era que la muerte súbita decidiera todo. Allí fue donde la gran favorita ganó los dos puntos más importantes, el penúltimo y el último, para cerrar su vigésima conquista. No levantaba un trofeo desde Wimbledon, así que esta función le servirá para recuperar toda la confianza desperdigada en estos últimos meses.

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