De lucharla cada semana a ser sparring de los mejores del circuito

Luciano Doria, un remador del circuito que la pelea todos los días para dar el salto en su carrera, se dio el gusto de entrenar con los Top del Argentina Open.

Doria compartió un entrenamiento con el español Albert Ramos. Foto: Argentina Open
Doria compartió un entrenamiento con el español Albert Ramos. Foto: Argentina Open

Cuando uno tiene seis o siete años y empieza a empuñar una raqueta, se plantea ciertos sueños. “Quiero ser como Federer, Nadal o Djokovic”, repiten una y otra vez. Todas las semanas se dirigen hacia los clubes para pegarle al frontón o para aprender de sus profesores. Además, aprovechan la globalización y, en consecuencia, se sientan frente a un televisor o conectan su Smartphone para ver a sus ídolos.

Luego, los chicos crecen y las exigencias (propias y externas) aumentan. La carrera se torna más compleja y, en definitiva, se vuelve una constante pelea para poder alcanzar los objetivos. En ese sentido, la mayoría de los jugadores, esos que no son fuera de serie, luchan y luchan para encontrar el camino que los lleve a ese anhelo que tenían desde pequeños. Tal es el caso de Luciano Doria, actual 1527 del mundo (llegó a ser 1026), quien a sus 27 años no se cansa de remar para poder llegar a la orilla. Y si bien la meta final aún está lejana, esta semana se dio el gusto de –aunque sea por unos días- poder compartir entrenamientos con los jugadores que participaron del Argentina Open.

-¿Cómo te llegó el llamado para ser sparring oficial del torneo?

-A mí me contactó Santiago Blanco de la AAT (Asociación Argentina de Tenis) para ver si quería entrenar con (Jozef) Kovalik y accedí. Después, ya dentro del club fui arreglando varios entrenamientos. También mi coach, César Ciappari, conoce a la mayoría de los jugadores del circuito, lo que me favoreció.

-¿Con qué jugadores pudiste entrenar?

-Kovalik fue el primero. Después tuve la suerte de practicar con (Facundo) Bagnis, (Federico) Delbonis, Albert Ramos, Pedro Sousa [finalista del torneo], Fran Cerúndolo y (Fernando) Romboli para ayudarlo un poco con algunos esquemas del dobles.

-¿Les pediste algún consejo?

-Charlamos mucho de tenis. Siempre es bueno escuchar a los que están arriba tuyo tanto en ranking como en experiencia.

-¿Qué es lo más provechoso que le sacaste a estos entrenamientos con jugadores que están compitiendo en el más alto nivel?

-Sin dudas, haberle podido sacar toda la información posible desde cómo entrenan hasta lo que comen, cómo hacen las entradas en calor, las elongaciones y, por supuesto, el ritmo que te da para después poder volcarlo en tus partidos.

-¿Te sorprendió algo de ellos?

-Lo que me quedó fue la humildad con la que trabajan y el compromiso por eso. Te terminan contagiando muchas ganas de seguir para adelante.

La vida de un tenista no es fácil, sino más bien todo lo contrario. Es por eso que Doria –a pesar de las dificultades- seguirá girando por el mundo con su raquetero colgando sobre sus hombros con la misma ilusión de siempre. Y nada mejor que haber aprovechado esta semana para alimentar ese sueño que le recorre todos los días por la cabeza.

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