Joe Salisbury, un sueño hecho realidad a los 27 años

El británico estuvo a punto de dejar el tenis hace unos años. Hoy es campeón en dobles del Abierto de Australia y el tercer mejor jugador del ranking ATP.

Joe Salisbury en plena celebración. Fuente: Getty
Joe Salisbury en plena celebración. Fuente: Getty

Entre los idas y venidas de Andy Murray, el bajón de Kyle Edmund, las desconexiones de Johanna Konta y la barrera en el ranking de Dan Evans parecía que la sonrisa del tenis británico es apagaba ligeramente en este principio de siglo por falta de un referente que le diera las alegrías de otros tiempo. Nada más lejos de la realidad, lo único que tenía que hacer el espectador era rebuscar en el circuito de dobles, donde Jamie Murray también necesita un cable para seguir portando en la élite la bandera de Reino Unido. Así es como nace la figura de Joe Salisbury, un talento de 27 años que tocó el cielo en el pasado Open de Australia y que ya se postula como un hombre a tener en cuenta de cara al futuro.

Profesional desde 2014, la carrera de un doblista no tomar temperatura hasta que levanta un Grand Slam. No debería ser así, pero Salisbury no rompió la barrera del anonimato hasta conquistar Melbourne hace unas semanas junto a Rajeev Ram. “Estaba un poco nervioso, incluso llegué a pensar que era negativo el hecho de haber tenido dos días y medio de descanso hasta la final, era demasiado tiempo para pensar. Luego, una vez llegamos a la cancha, realmente no me sentí nervioso. Desde el momento en que pisamos la pista es cuando más cómodos estamos. Debíamos salir a hacer lo nuestro, a dar nuestra mejor versión, así sucedió. Quizá no esperaba jugar tan bien como lo hicimos, sobre todo por lo nervioso que estaba antes del encuentro”, recuerda sobre su victoria rápida ante Purcell/Saville por 6-4 y 6-2.

¿Se imaginaba algún día levantando un título de este calibre? “No fue hasta Wimbledon 2018, allí lo pensé por primera vez hace un par de años, cuando llegué a semifinales. Aquel apenas era mi segundo torneo de Grand Slam, hasta ese día mi única pregunta era si algún día llegaría a ser un buen jugador de dobles. No estaba seguro de lo alto que podría llegar, si podría hacerlo siquiera. Una vez que hice aquel resultado en Wimbledon me di cuenta del nivel que tenía, vi que sí estaba capacitado para jugar. Entendí que la idea de ganar un grande algún día era posible”, confiesa el londinense.

Ahora, a las puertas de cumplir los 28 años, Joe se ha convertido en otro ejemplo de que la prisa no siempre trae buenos resultados. “Es importante que, pese a no ser uno de los mejores juniors en su momento ganando Grand Slams, o haber hecho grandes números antes de los 20 años, todavía exista una oportunidad de disfrutar de una buena carrera. Obviamente, todavía es temprano para mí, así que quiero generar confianza en otros jugadores para que sigan trabajando, al final el premio termina llegando. Nosotros hemos tenido la suerte de estar rodeados por un gran grupo de entrenadores, además de haber trabajado muy duro”, subraya el actual número 3 mundial

Y claro, con ese ranking, lo más normal es que los Juegos Olímpicos se hayan metido ya entre ceja y ceja del inglés. “Me encantaría estar en los Juegos Olímpicos, por supuesto. Ahora mismo creo que, si estás entre los diez mejores del mundo, tienes la garantía de jugar e incluso elegir a tu compañero. Obviamente, nada de esto está garantizado todavía. Necesito permanecer en el top10 hasta junio o julio. Pero sí, se ha convertido en un objetivo personal, algo que realmente disfrutaría muchísimo”, confirma desde la confianza.

Joe Salisbury, otro jugador descomunal que llega a la meta después mucho tiempo intentando romper el cascarón. “Durante mi etapa en la universidad hubo un tiempo en el que no tenía claro si quería dedicarme al tenis profesional o no, sufrí demasiadas lesiones, hasta que decidí apostarlo todo”, recuerda el británico. “Luego, durante los dos primeros años, hubo muchos momentos de inseguridad, de no ganar dinero, de buscarme la vida sin fortuna. Incluso cuando hice el cambio al circuito de dobles, me vi bastante tiempo jugando en los Challenger, no subía en el ranking con la rapidez que hubiese querido, hasta que llegó Wimbledon. Hubo muchas veces que me cuestioné si seguir o no, aunque por dentro creo que siempre lo tuve claro. Hoy estoy orgulloso de haberlo conseguido”.

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