Aliassime deja a Carreño sin final en Rotterdam

Victoria del canadiense que mantiene la maldición del evento holandés, donde nunca ganó un español. Félix buscará mañana levantar su primer título ATP.

Puño en alto para Felix-Auger Aliassime. Fuente: Getty
Puño en alto para Felix-Auger Aliassime. Fuente: Getty

Al final van a tener razón los encargados de las redes sociales del ATP 500 de Rotterdam: algo tiene este torneo que no les va bien a los españoles. Hace unos días ‘vacilaban’ a Pablo Carreño cuando se quedaba solo ante el peligro en los cuartos de final y esa maldición se ha confirmado este sábado en semifinales. Félix-Auger Aliassime puso fin al viaje del gijonés (7-6, 6-4) y avanzó así hacia una nueva final en el circuito, la primera para él esta temporada. Un encuentro que estuvo muy equilibrado de principio… y no tanto en el fin. El canadiense se hizo fuerte tras ganar el primer parcial y luego dio la sensación de que ya estaba todo hecho. Ahora Monfils o Krajinovic se encargarán de intentar pararle los pies mañana.

Venía Carreño de un camino lleno de peligros y hoy sabía que la situación no iba a ser distinta. Enfrente estaba Aliassime, posiblemente el mayor talento joven del circuito ATP a sus 19 años de edad. Un hombre que ya come en la mesa del top20 aunque todavía viaje con la maleta vacía de títulos. Esta tarde la igualdad sería notable bajo la cubierta holandesa, ganando mucho peso el desenlace de la primera manga. Allí se vio competitividad de la buena, en ningún momento llegó a haber un favorito claro, pero alguien se tenía que llevar el golpe. Finalmente, se lo llevó el asturiano, después de ver cómo su rival salvaba dos pelotas de break con el 5-5, las dos únicas que se habían visto hasta el momento. Luego, ya en el tiebreak, la cosa giró a favor de Felix de manera clara, quien se anotaba el primer asalto gracias a su poderío desde la línea de servicio.

Concretamente fueron dos puntos los que había perdido el canadiense con su primer saque, una barbaridad que impedía a su rival hacer más daño desde el resto. Eso sí, con el segundo saque era más drama, solo cuatro puntos ganados de los diez puestos en pista. Un balance extraño que no le restaba confianza a su programa, pero sí le hacía vulnerable en caso de despistarse. Mientras sacase bien, lo demás vendría solo. Así fue cómo arrancó el segundo parcial, con Félix salvando una nueva oportunidad de break para luego zanjar el susto con un par de saquetazos. Carreño lo intentaba pero no llegaba al objetivo, la meta siempre se le quedaba a dos palmos, suficiente para ir todo el encuentro a remolque. En el caso de ceder más terreno, el desafío tomaría unos tintes casi innegociables.

Ese trocito de terreno tardaría casi veinte minutos en llegar, lo que tardó Aliassime en romperle el servicio al español en un tercer juego interminable ya con el 1-1 en el luminoso. La montaña se ponía cuesta arriba, aunque no es Pablo ese tipo de jugador que tira la toalla o que piensa en imposibles. Claro, que esto no siempre te garantiza la remontada, sobre todo cuando al otro lado de la red hay un oponente que no regala nada. El rendimiento de Félix fue impecable, desde el inicio, pasando por los momentos de dudas, hasta llegar a ese tramo del encuentro donde por fin pudo verse favorito. En Rotterdam, después de un arranque de temporada con sus algunos altibajos, el canadiense disputará la cuarta final de su carrera profesional. No pudo ganar ninguna de las tres anteriores, ni siquiera ganar un set. Mañana puede ser un gran día para él.

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