Youzhny alucina con Shapovalov: “Puede hacer cualquier cosa en la pista"

No llevan ni medio año trabajando juntos pero la dupla canadiense-rusa ya es todo un éxito. “Denis ha cambiado su mentalidad, su actitud”, comenta el técnico.

Mokhail Youzhny, de jugador a entrenador. Fuente: Getty
Mokhail Youzhny, de jugador a entrenador. Fuente: Getty

Desde que en el pasado torneo de Winston-Salem, allá por el mes de agosto, descubrimos a Mikhail Youzhny ubicado en el palco de Denis Shapovalov, un especie de erupción emocional se desató en nuestra cabeza. Algunos lo llaman hype, quizá tengan razón. Lo que estaba claro era que el canadiense necesitaba un cambio urgente y el ruso fue el primero en tenderle la mano. Tampoco le tuvo que resultar difícil apostar por un proyecto así de atractivo, aunque como bien cuentan nuestros protagonistas en un reportaje elaborado por la ATP, no todo es tan sencillo. Seis meses después, la evolución se palpa en los resultados, pero también en la conexión que han demostrado fuera de las pistas. Lo mejor será que sean ellos quienes relaten su aventura.

“Las cosas no funciona de esta manera, no tan rápido, no va por arte de magia. No se trata de llegar al equipo y decir cuatro cosas. Para que el jugador comience a jugar mejor, hace falta mucho más”, aclara el técnico de 37 años en lo que representa su primera aventura en los banquillos desde que colgara la raqueta hace dos temporadas.

“Denis puede hacer cualquier cosa en la pista: volear, revés, servicio, etc. Por esto precisamente es por lo que sentí tanto interés en trabajar con él. Pero lo que más me gusta es que si le pido algo, si le pido que intente algo diferente, siempre trata de hacerlo. Esto es tremendamente positivo. Él nunca dice: ‘¿Esto? Pero si esto no lo necesito. ¿Esto otro? ¿Para qué me servirá?’ Siempre está abierto a cosa nuevas y eso es vital, es muy importante para llegar a descubrir los mecanismos que le lleven a elevar al máximo su nivel”, amplía el de Moscú, portador de un revés a mano a la altura del de su pupilo.

“No creo que haya sido una tecla específica, vengo trabajando durante muchos años en el pasado, construyendo mi juego”, resalta el actual número 16 mundial. “Por supuesto que Mikhail me ha ayudado mucho en estos meses, pero el conjunto total viene de antes. Incluso en la época en la que no conseguí demasiadas victorias, cuando me vi realmente en problemas, seguía saliendo a pista y trabajando cada día como el que más”.

Todo necesito de un tiempo de adaptación, aunque en este caso el rendimiento se multiplicara de la noche a la mañana. Así cerraba Shapovalov su calendario 2019: ganando en Estocolmo y haciendo final en París-Bercy. “Como digo, no pienso que haya sido algo mágico, pero sí es cierto que al final de la pasada temporada noté como un click. La forma en la que he empezado este 2020 también ha sido genial, así que espero continuar aumentando mi nivel y seguir mejorando a diario. Solamente tengo 20 años, soy muy joven todavía, siento que hay mucho margen para mejorar y diferentes áreas en las que todavía tengo que trabajar”, valora el oriundo de Tel Aviv.

Para Youzhny el cambio es total, es decir, también más allá del tenis. “Ha cambiado su mentalidad, ha cambiado su actitud, ha cambiado en sí mismo. Incluso cuando le dices lo mismo una y otra vez, algo que ya a escuchado en 100 o 1000 ocasiones también de otras personas, es capaz de trabajarlo de manera diferente, sintiéndolo como algo nuevo”, confiesa el que fuera octava raqueta del ranking en enero de 2008.

Solo estando la menta despejada y liberada es capaz un jugador de comenzar a trabajar en pista. A progresar. “Hemos trabajado mucho en bloquear un poco el inicio de los puntos, con el revés cortado pongo en muchos problemas a mis rivales, siento que ha sido una gran mejora incorporada a mi juego”, revela Denis, feliz del cambio. “Me gusta mucho su manera de trabajar, siempre me hace trabajar un poco más. Cuando creo que el entrenamiento ya terminó y me escapo a beber agua, entonces me hace estar cinco minutos extra para buscar sensaciones con la bola, sacar o cualquier otra cosa. Me entiende perfectamente, conoce la etapa por la que estoy pasando y así me lo transmite”, concluye.

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