Pella: “Mi trabajo es lindo, pero este mundo no es real”

El argentino dialoga en esta entrevista sobre su evolución como jugador y como persona. “Muchas veces me peleo con esta locura que es el tenis”.

Guido Pella golpeando su revés. Fuente: Getty
Guido Pella golpeando su revés. Fuente: Getty

Desde que ganó su primer título profesional en Sao Paulo 2019, la figura de Guido Pella se convirtió en una de las más especiales del vestuario masculino. Un jugador interesante de ver pero todavía más interesante de escuchar, ya que rara es la ocasión que no deja un titular cargado de realidad y reflexión. En su última charla con Página12, horas antes de afrontar su debut en el ATP 250 de Córdoba, el actual número 22 del mundo se sincera en el mejor momento de su carrera, en cuanto a números y madurez.

Hoy lo ven cercano al top20, con títulos en las vitrinas y plata en el bolsillo, pero su historia no siempre fue de color de rosa. En su momento llegó a colgar la raqueta en busca de una felicidad que no encontraba dentro de la cancha, pero finalmente la pasión por el deporte le hizo volver. Volver para demostrar que tenía el talento suficiente no solo para competir, sino para ganarse la vida con esto. Ahora, habiendo superado ya lo más complicado, Guido por fin puede disfrutar del presente.

“Los objetivos son los mismos de siempre: mejorar y encontrar la constancia que tuve el año pasado”, señala el de Bahía Blanca. “Ahora por delante tengo un mes difícil por la cantidad de puntos que defiendo, pero quiero aprovechar esta gira porque me gusta jugar y ganar partidos en casa. Siempre es un placer volver a casa, pero lo hago menos de lo que me gustaría. También trato de viajar con mi novia o con la familia, esos momentos son los que uno disfruta, porque las giras son largas y hay que hacerlo lo mejor posible, esto es lo que nos da de comer”, resume el de 29 años.

Esa estabilidad que ganó en las últimas temporadas le llevaron a vestirse de campeón en Sao Paulo, a poner los pies en el top20 mundial, a alcanzar los cuartos de final de Wimbledon o a convertirse en uno de los fijos en la selección argentina de Copa Davis. También de ATP Cup, donde arrancó este curso haciendo cuartos de final junto al resto del equipo. Dos semanas después, Pella firmaba una tercera ronda en el Open de Australia, su mejor resultado en el primer Grand Slam del calendario. Todo buenas noticias para un hombre que ahora afronta la Gira Dorada con la tranquilidad y la emoción al mismo tiempo de haber aprendido a disfrutar dentro de la pista.

“En este momento trato de disfrutar más, aunque muchas veces peleo contra todo lo que es el tenis. Pero trato de pasarlo bien. Estoy en una posición que me permite entrar en todos los torneos y competir contra los mejores, eso me pone contento. Trato de disfrutar sabiendo que el día que vuelvo a casa soy uno más y hago las cosas que hace una persona normal. Mi trabajo es lindo pero se vive en un mundo que no es real. Uno va a estar bien mientras lo sepa y mantenga los pies sobre la tierra”, garantiza.

Esta evolución casi extrasensorial no hubiera sido posible sin la ayuda de su familia, de su pareja, de sus amigos, pero también de otros agentes que se fueron sumando en los últimos años. Por ejemplo, la figura de una psicóloga. “Muchas veces siento que tengo poco aire en la cabeza, que no puedo pensar, que tengo poca paciencia, y lo que hace la psicóloga es escucharme y decirme lo que cree que es mejor para descomprimir esa situación. Aquí no hay magia, nada es mágico, hay que trabajar duro, mantenerse sano en lo físico, y lo más descargado posible en lo mental”, sentencia antes de medirse a Corentin Moutet en octavos de final de Córdoba.

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