Kenin arruina la fiesta de Barty

La estadounidense da la sorpresa y disputará su primera final en un torneo de Grand Slam. Además, se asegura salir de Australia como nueva top10 mundial.

Sofia Kenin celebra su pase a la final de Australia. Fuente: Getty
Sofia Kenin celebra su pase a la final de Australia. Fuente: Getty

El Open de Australia tendrá que esperar, como mínimo, un año más para encontrar a la sucesora de Chris O’Neil. La última campeona local del primer major del año (1978) no tendrá sucesora esta temporada después de la derrota de Ahsleigh Barty en semifinales a manos de Sofia Kenin (7-6, 7-5). Un partido que no fue brillante y donde la estadounidense compitió mejor de principio a fin, tanto en los momentos donde hubo igualdad como en los que se vio por debajo en el marcador. Su gran semana en Melbourne Park la empuja a disputar por por primera vez una final de Grand Slam con la seguridad de que, pase lo que pase, su nombre aparecerá el próximo lunes en el top10 del ranking WTA. Una nueva invitada al gran festival del circuito femenino.

Pese a que estamos ya en semifinales de un Grand Slam, los dos encuentros de este jueves en la Rod Laver Arena no tenían el mismo cartel. La jornada empezaba con la gran favorita al título, ya sea por su flamante número uno del mundo o por su condición de local. Aunque bueno, eso de jugar en casa, tratándose de un Grand Slam, no es que haya funcionado mucho por este lugar. Buscaba Barty convertirse en la primera australiana que llegaba a la final en los últimos cuarenta años y no parecía que Sofia Kenin le fuera a quitar protagonismo, pero ya saben cómo es el tenis. No siempre se cumplen los pronósticos.

De salida, pudimos ver una versión de Ashleigh muy alejada de lo que nos había mostrado durante estos días de competición. La de Ipswich llevaba la batuta del partido, pero no siempre sus puntos coincidían con la melodía de su cabeza. Demasiados errores, bajo porcentaje de primeros saques y una extraña ausencia de toque cada vez que subía a la red. Aun con eso, encorsetada en un perfil más nervioso y dubitativo, la mejor raqueta del ranking firmaba las tablas rumbo al tiebreak. El problema es que allí la situación se igualaba un poco más, tanto que al final terminó por imponerse una gran Kenin que nada tenía que perder a estas alturas. La primera semifinal empezaba con susto.

El panorama era, como mínimo, para ponerse a temblar. Barty, después de un torneo plácido donde resolvió con maestría los pequeños momentos de tensión, chocaba hoy ante la rival más complicada: ella misma. Ese número 1 del mundo pesaba, aunque también saldría a su rescate en el segundo asalto. Mucho más fresca, rápida, acertada, completamente recuperada del 7-6 en contra, Ashleigh comenzó su master class habitual en busca de unas sensaciones que hoy todavía no había encontrado. Así empezó a mover la bola y a bailar sobre la cancha, acordes que llevaron a más de uno a echar un suspiro de tranquilidad. La campeona del pueblo estaba lista, solo faltaba que su oponente aceptara sus condiciones de triunfo.

Todo parecía en orden, Barty servía con 5-4 para forzar el tercer set, lo que no esperaba era encontrarse con la versión más competitiva de Kenin justo en el momento donde más facilidades requería. La estadounidense no entregó el parcial en ningún momento y eso provocó una desconexión en la mentalidad de Ashleigh. Cedió su saque, no compareció en el juego posterior y de nuevo se mostró desorientada a la hora de servir par mantenerse en el partido. Decepción importante para el público local, además de un trago muy amargo para Barty cuando ya casi acariciaba la gran final. En cuanto a Kenin, un recorrido fantástico hasta llegar al partido por el título, estancia donde se cruzará con Simona Halep o Garbiñe Muguruza. Una nueva oportunidad para jugar liberada y sin presión.

Comentarios recientes