El huracán Garbiñe se desata en Melbourne

La española está en la final del Open de Australia 2020 después de un partido espectacular ante Halep, donde volvió a mostrar su mejor tenis.

Garbiñe Muguruza frente a Simona Halep en Open Australia 2020. Foto: gettyimages
Garbiñe Muguruza frente a Simona Halep en Open Australia 2020. Foto: gettyimages

El talento, tarde o temprano, acaba emergiendo y haciendo merecedora a cada tenista del potencial que ostenta. Garbiñe Muguruza se ha reencontrado con su mejor versión y en este Open de Australia 2020 consiguió engancharse a la élite ofreciendo ese tenis vibrante tan característico que emocionó a medio mundo e hizo que muchos vieran en ella a una dominadora infatigable del circuito WTA durante años. Tras más de dos temporadas de incomprensible travesía en el desierto, la hispanovenezolana volvió a honrar al tenis con un juego esplendoroso y una sublime actitud frente a Simona Halep, una de las tenistas más consistentes del mundo y con un estilo contrapuesto al de la española. El resultado fue un duelo de estilos resuelto por 7-6 (8) 7-5 a favor de Garbiñe Muguruza, que jugará la final del torneo australiano frente a Sofia Kenin.

Fue una batalla sin cuartel que emocionó a cualquiera que tuviera el honor de presenciarla y que merece ser puesta en contexto. Que dos jugadoras desplieguen un tenis como el que ofrecieron española y rumana es meritorio, pero mucho más hacerlo en unas condiciones de calor extremo que a punto estuvieron de llegar al umbral que obliga a desplegar el techo retráctil de la Rod Laver Arena. Bajo un sol de justicia, estas dos guerreras se batieron en una contienda apasionante donde ambas quisieron llevar la iniciativa e imponer su estilo, y en la que los golpes paralelos fueron el argumento más poderoso para poder desbordar a la rival en intensos peloteos.

Las alternativas en el marcador fueron constantes y el ritmo al que se jugaba obligaba a asumir la necesidad de cometer errores no forzados. La consistencia de Simona no hacía precipitarse a la hispanovenezolana, con una clarividencia suprema para atacar sin tregua y encontrar el ansiado equilibrio entre agresividad y solidez. Se jugaba profundo, se abrían ángulos y Halep no se recluía al fondo de pista, sino que buscaba mover a su rival y hacer cambios de altura y velocidad. Garbiñe fue la primera en golpear con un break mediada la primera manga, que le puso en disposición para cerrar el parcial al saque con 5-4. Sin embargo, Simona emergió con fuerza y dio la vuelta al marcador, llegando a ponerse 5-6 y 15-40.

Muguruza tiró de intangibles de gran campeona y con dos saques directos y una tremenda agresividad y acierto en sus golpes, consiguió eludir la situación crítica y llegar al tiebreak. Allí, se vivió un carrusel de emociones difícil de describir, con rachas de puntos ganados para una y otra que derivaron en un marcador de 10-8. La española salvó tres bolas de set y terminó ganando en una subida a la red que desarboló a su contrincante y le permitió cosechar una ventaja en el marcador, pero más aún importante, un influjo de moral tremendo al ver cómo volvía a ser capaz de competir a su máximo nivel y terminar sacando de quicio a una de las tenistas más estables del circuito.

No bajó el ritmo del encuentro en el segundo set, más bien todo lo contrario. Ambas presionaban sobremanera al resto, tiraban golpes paralelos con asombrosa precisión y desplazan a su rival sin cometer apenas errores. Una auténtica oda al tenis sazonada con breaks y contrabreaks, hasta que Muguruza se vio a dos puntos de perder el set, con saque para Halep. Fue en ese momento donde elevó a un estatus superior su tenis y categoría, cosechando puntos para el recuerdo poniéndose el mono de trabajo. Simona se encontró con la horma de su zapato y vio cómo en un abrir y cerrar de ojos, se le escapaba el partido ante una rival inconmensurable, que terminó con 39 golpes ganadores. Emotivo triunfo de Garbiñe Muguruza, que vuelve a hacer soñar a todos los aficionados.

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