Wawrinka asalta la fortaleza inquebrantable de Medvedev

Imperial encuentro del suizo que venció en cinco mangas a Medvedev haciendo gala de su mejor tenis y de una actitud de campeón.

Stan Wawrinka gana a Daniil Medvedev en Open Australia 2020. Foto: gettyimages
Stan Wawrinka gana a Daniil Medvedev en Open Australia 2020. Foto: gettyimages

Hay jugadores que independientemente del contexto en que lleguen a una cita, deben ser tomados en cuenta como candidatos a lo máximo. Stan Wawrinka es uno de ellos. El suizo sigue demostrando que posee esos intangibles característicos de los grandes campeones, y que haber ganado tres Grand Slams en la era más dorada de la historia del tenis, es el mejor aval para seguirle considerando en la batalla por el triunfo en las grandes citas. Daniil Medvedev acudía con la vitola de favorito, pero era consciente de que no podría despitarse ni un ápice frente al de Lausana. Las expectativas en torno a este partido de octavos de final del Open de Australia 2020 eran enormes y, no solo se cumplieron, sino que se superaron. La balanza terminó decantándose del lado del suizo por un resultado de 6-2 2-6 4-6 7-6 (2) 6-2.

La intensidad de ambos fue palpable desde el primer intercambio. Dos hombres que hacen de la polivalencia su mayor virtud y que entablaron una bonita batalla por encontrar el equilibrio perfecto entre agresividad y consistencia. Comenzó algo frío el primer set el tenista ruso, viéndose desbordado por una tremenda determinación de su contrincante. Alto porcentaje de primeros servicios, cambios en las direcciones con sus tiros y búsqueda inexorable de la derecha de Daniil fueron los ingredientes que sazonaron la victoria parcial de Stan, que tomó ventaja e hizo ver al mundo que Medvedev puede tener agujeros en su tenis si se buscan con ahínco.

No se hizo esperar la reacción del ruso. La rabia por su mal rendimiento en los compases iniciales fue el motor idóneo para que Medvedev reaccionara con maestría en el segundo parcial. Incrementó su porcentaje de primeros servicios, fue más agresivo con sus tiros y tan solo cedió tres puntos al saque. Stan pareció relajarse un ápice y eso fue letal para sus intereses, ya que perdió el cauce del partido. La crisis del helvético se prolongó hasta el inicio de la tercera manga, donde cedió su servicio de manera infantil. El partido volvió a equilibrarse y parecía haber atisbo de reacción, pero Daniil sofocó los intentos de Wawrinka con una admirable consistencia de fondo de pista.

En cualquier caso, daba la sensación de que Medvedev no estaba con tanta confianza como en él es habitual en los últimos tiempos. Se nutría más de los errores del rival que de lo que él proponía y eso, que le sirve para ganar a la inmensa mayoría de jugadores, no es suficiente para derribar la resistencia de un gran campeón como el suizo. Así se demostró cuando en el cuarto set, Stan elevó su nivel de nuevo y equilibró mucho el encuentro. Tan solo hubo una pelota de rotura y fue a favor de Daniil, que salvarla le sirvió al suizo para ganar aún más confianza. Después de intercambios vibrantes de poder a poder, se llegó al tiebreak, donde el tenis de Wawrinka brilló con luz propia y permitió llevar el partido a un desenlace soñado.

Y es que un duelo de esta magnitud resuelto en un quinto set supone un regalo para todos los amantes del tenis, y más teniendo en cuenta la calidad del juego que desplegaron ambos en el mismo. Se vivieron los mejores compases del partido y no hay temor en asegurar que fue uno de los mejores parciales de lo que va de torneo. Wawrinka empezó inconmensurable y con un juego esplendoroso al resto, consiguió hacer break de salida. No se arrugó Medvedev, que embistió una y otra vez al resto poniendo a prueba la resistencia del suizo. Stan atacaba a tumba abierta, su revés era un cuchillo en mantequilla y hacía añicos la resistencia numantina de Daniil.

Se vio a ese Wawrinka que fue capaz de someter al Big3 y sumar tres títulos de Grand Slam, a ese jugador que encuentra golpes ganadores con su revés de manera tan contundente como estética y, en definitva, a ese campeón a veces no tan valorado como debiera estarlo. En el séptimo juego, con 4-2 de ventaja, destapó el tarro de las esencias después de salvar tres bolas de rotura al ruso, y consiguió hacer un segundo break que le situaba a un paso de la gloria. Certificó su triunfo y terminó el encuentro con 71 golpes ganadores y 64 errores, datos que ponen de manifiesto su tremenda precisión. Stan Wawrinka consigue apear del torneo a un Daniil Medvedev que parecía llamado a luchar por el título, y se postula como candidato a todo en el Open de Australia 2020.

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