Schwartzman: "He tenido bastantes peores cosas en mi vida que ser bajito"

Imperdible relato el del menudo tenista argentino que desgrana las grandes adversidades que tuvo que superar en su vida para llegar a ser quien es ahora.

El argentino 'rugiendo' durante el último choque en el Open de Australia. Foto: Getty
El argentino 'rugiendo' durante el último choque en el Open de Australia. Foto: Getty

La vida no es si no un camino jalonado de adversidades y contratiempos donde lo que define a cada uno es como las sortea y sale de ellas. Un magnífico ejemplo de positivismo y de crecerse ante la adversidad es el argentino Diego Schwartzman. Ampliamente conocido por su tenis pleno de tesón y garra, el de Buenos Aires ha relatado todo lo que tuvo que pasar en su niñez y juventud para acabar conviertiéndose en tenista profesional. Una lección de vida, de tenacidad, de superación la del 'Peque', que solo tiene de eso la estatura.

Schwartzman describe para la web de la ATP su peculiar y complicada historia personal, donde, como él bien dice, ser bajito era el menor de sus problemas. "He tenido problemas menores que medir 10 centímetros menos que todos los demás. Mucha gente me pregunta sobre mi estatura y les digo eso. Cuando entro en una cancha no estoy pensando en lo alto que soy o en cuanto es más alto mi oponente. Hay diferencia sí, pero, ¿qué ocurre con ello? Quizá con 15 centímetros más sacaría mejor y pegaría con más potencia. Pero mi altura no va a cambiar, no me despertaré siendo Karlovic o Isner", cuenta el argentino, que introduce la pequeña epopeya que ha sido su vida. "Tengo muchas razones por las cuales no hubiera llegado a ser tenista profesional, y ninguna de ellas tiene que ver con mi altura".

La infancia de Diego prometía ser la de un niño con todas las facilidades del mundo pero se tornó en una muy distinta en la que había que pelear y mucho por conseguir lo que se quería. Esas dificultades fueron labrando su aguerrido carácter que conocemos hoy en día en una pista de tenis. "Antes de que naciera mi familia se labraba una vida realmente buena en Sudamérica. Ganaron mucho dinero con una compañía de ropa y joyería. Su vida era asombrosa con casas, coches y vacaciones. Las cosas cambiaron después de nacer yo. Mi familia lo perdió tras reducir Argentina las importaciones en los años 90. Todo fue de mal en peor ya que mi padre gastó más dinero tratando de adquirir los productos fuera del país. Quedamos sin lujos, solo nosotros como familia, teniéndonos que ganar la vida como podíamos", explica el argentino.

"A causa de que no teníamos mucho dinero, empezar a jugar al tenis era más difícil", cuenta Diego. "Jugaba al tenis todo lo que podía. Jugaba con una raqueta para adultos aun siendo pequeño, no me gustaron nunca las raquetas pequeñas. Empecé con el fútbol pero también acabé jugando al tenis. Según pasó el tiempo me di cuenta de que en el tenis todo dependía de uno solo, no de los demás", recalca Schwartzman. "Todo dependía del esfuerzo que yo le ponía y me gustaba verme recompensado por el esfuerzo que le ponía. Además que era mejor jugando al tenis que al fútbol", admite.

Los mimbres de la carrera del argentino estaban puestos. "Mi padre nos mentía cuando viajábamos a los torneos, prometiendo que tendríamos televisión, computadora, Internet y demás facilidades. No era así después. Era lo que nos podíamos permitir", recuerda Diego. "Hacíamos lo que estuviera en nuestras manos para poder viajar a los torneos. Incluso vendíamos pulseras, competíamos hasta en eso para ver quien vendía más, fue divertido aunque ahora con el tiempo no lo parece tanto. A los 13 años empecé a viajar solo por los torneos en Ecuador o Venezuela y lloraba en los aviones echando de menos a mi familia", relata el argentino que plantea también el problema latente y evidente de su estatura. "A esa edad también se me dijo que no crecería más del 1,70 m. Yo devastado por supuesto, aunque mis padres no dejaron que me hundiera", recuerda.

"A los 15-16 años me empecé a rodear de un equipo que me pudo ayudar para los viajes y los torneos. Desde ese momento todo fue más fácil para mí", cuenta el argentino que aunque no tuvo una brillante carrera júnior acabó encaramándose al top 50 del ranking y finalmente al top 20 donde ahora está asentado.

El 'Peque' también rememora lo vivido por sus antepasados judíos y las enormes penurias que tuvieron que atravesar. "Todo lo que viví yo palidece ante lo que tuvieron que pasar mis antepasados. Tengo raíces judías, y mi bisabuelo por parte de madre fue llevado a un campo de concentración en Polonia. Uno de los vagones que los transportaba se desenganchó y posibilitó que pudieran escapar, incluido mi bisabuelo, sin ser descubiertos. Después en bote, trajo a su familia a Argentina. No hablaban español, sino hebreo. Fue complicado para ellos adaptarse. Lo consiguieron", relata Diego, que aporta un precioso cierre a esta historia.

"Me considero un afortunado. No soy el único que se ha enfrentado a la adversidad. Hay que intentar que los malos momentos no te desanimen y poder usarlos como motivación para ayudarte a transformar algo malo en algo bueno. Nunca llegué a pensar que mi carrera llegaría hasta aquí. No importa nada si crees en tí mismo, da igual que midas 1,70 m. Si yo he podido llegar lejos, tú también puedes. Da todo lo que tienes y un día también podrás cumplir tus sueños por pequeño que seas", concluye el 'Peque' más grande que se conoce.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes