Djokovic acaba con Medvedev y mete a Serbia en la final

Novak terminó sufriendo ante el ruso pero deja sellada la eliminatoria. Serbia llegará invicta a la final de la ATP Cup y espera por España o por Australia.

Novak Djokovic, imparable en esta ATP Cup. Fuente: Getty
Novak Djokovic, imparable en esta ATP Cup. Fuente: Getty

Un partido que comenzó siendo una exhibición y que terminó siendo una penitencia. Así fue la jornada de Novak Djokovic este sábado ante Daniil Medvedev en el segundo partido de la eliminatoria de semifinales entre Serbia y Rusia. Antes, Dusan Lajovic había sorprendido a Khachanov, por lo que era el moscovita quien jugaba con más presión. Esa presión la llevó en la espalda durante todo el primer set, hasta que se soltó. Duelo sublime de ambos con un Novak prendido en los momentos finales (6-1, 5-7, 6-4) para impedir que su oponente le venciera por tercera ocasión consecutiva y, por supuesto, para meter a su país en la gran final de la ATP Cup.

Después de tantos años viéndoles jugar, más o menos ya tenemos controladas las mentes de los mejores jugadores del circuito. Sabemos cómo funcionan, cuándo aceleran, cómo ejecutan, incluso qué días entran a pista con más ambición de la habitual. Hoy era uno de esos partidos que Novak Djokovic no quería perder por nada del mundo, circunstancia que suele darse en los choques donde hay cuentas pendientes entre ambos contendientes. Medvedev, el jugador revelación de 2019, le había ganado al serbio sus dos últimos cruces (Montecarlo y Cincinnati), así que ya podéis imaginar las ansias de venganza que traía el balcánico. Se le veía en los ojitos y pronto se vio también en el marcador, con un 6-1 en media horita de reloj.

El baile en Sydney estaba siendo memorable, con el Nº2 jugando a placer con el Nº4. En el ranking no había mucha diferencia entre ellos, pero en la pista parecían un profesional peloteando con un junior. Hubo momentos de tanta superioridad que incluso asustaba ver el nivel que puede llegar a alcanzar el de Belgrado cuando está motivado, aunque a esto ya nos tenga acostumbrados en cada mes de enero. Un ejercicio perfecto que dejó al ruso tiritando, buscando un lugar donde esconderse, refugiándose en el descanso para tratar de extraer una lectura positiva de lo que había sucedido. El marcador nos hizo recordar una consulta de Daniil al fisioterapeuta en el segundo juego del partido, quizá la respuesta al tremendo repaso al que estaba siendo sometido.

Todo el mundo daba por muerto a Medvedev, ¿les suena? Efectivamente, era el momento de resucitar. Djokovic saltó a pista de nuevo y lo primero que hizo fue un break, por si acaso alguno tenía dudas. Quién le iba a decir que media hora después el resultado del segundo set estaría 1-4 en su contra. La reacción de Medvedev llegó gracias a un juego interminable que acabó cayendo de su lado y un quiebre a continuación que incluso sacó los demonios de Djokovic. Su raqueta, la que menos culpa tenía, terminó destrozada después de tres mamporrazos contra el suelo. En esta ocasión, era el Big3 el que emulaba las diabluras de la NextGen. Ese gesto reflejaba lo que comentábamos hace unos párrafos: Novak quería hoy una victoria perfecta, algo que se estaba torciendo con ese 1-4 sorprendente.

Igual hasta le vino bien al serbio un ratito de humanidad, de nervios, que entendiera que no siempre puede competir con todas sus cartas al máximo nivel. A base de tesón y mucha concentración, Nole fue extendiendo de nuevo su tela de araña hasta colocar el 4-4, recuperando todo el terreno perdido en esos últimos juegos de pasión. El juego estaba controlado, pero el peligro seguía estando ahí. Avanzaron los juegos con la máxima tensión y en la cabeza de Novak comenzaron a entrar los fantasmas. Nadie estaba más cerca de la victoria que él, pero Daniil fue quien mejor lidió con el abismo y así lo demostró en el momento crítico, dibujando un 7-5 que representaba un golpe directo al estómago de su oponente.

Llegados a este punto, la montaña rusa de los acontecimientos estaba dispuesta a llevarse por delante al menos experimentado. Así empezaron los puntos más espectaculares, las miradas agrias en los intercambios, el juego con el público cada vez que concluía un punto importante. En esa liga es difícil estar por encima de Djokovic, quien se hizo grande gracias a un par de líneas que le empujaron prácticamente a la victoria con un break en el quinto juego. Era una mínima ventaja, pero suficiente para zanjar uno de los mejores duelos del torneo. Cinco partidos, cinco victorias. Este es el balance individual de Novak en este 2020, el hombre que ha colocado a Serbia en la gran final.

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