Análisis final ATP Cup 2020: Serbia vs. España

El primer torneo del año nos dejará mañana el duelo número 55 entre Novak Djokovic y Rafa Nadal. Cualquiera de los dos podría decantar la final.

Nadal y Djokovic se medirán en la final de la ATP Cup. Fuente: ATP Cup
Nadal y Djokovic se medirán en la final de la ATP Cup. Fuente: ATP Cup

Siempre lo suelo decir pero es que, afortunadamente, en la mayoría de los casos se cumple. Mañana, en la primera edición de esta nueva ATP Cup, tendremos la mejor final posible. Sí, ya sé que muchos apoyabais a Australia por ser local, u otros que os encandilaba del conjunto ruso pero, a día de hoy, existen dos hombres que marcan el rumbo de cualquier cuadro, sin importar qué elementos aparezcan al otro lado. Hablo de Rafa Nadal y Novak Djokovic, de España y Serbia. Los dos países más fuertes en esta primer torneo del calendario que lucharán mañana por el título gracias al papel de sus leyendas y, sobre todo, al papel de sus dos actores secundarios: Roberto Bautista y Dusan Lajovic. Vamos ya con el desarrollo.

Como tampoco nos vamos a engañar, no mentiremos si decimos que toda la final girará en torneo a Nadal y Djokovic. Balear y balcánico se enfrentarán mañana en el segundo turno en el que será su duelo número 55, estando la balance 28-26 a favor de Nole. No está la balance demasiado desequilibrada, aunque sí es cierto que de los últimos 17 encuentros, el de Belgrado ganó 13. Teniendo en cuenta esta dinámica, sumando que se juega en Australia (un lugar fetiche para el actual Nº2 mundial) y que además será en superficie rápida, la lógica nos obliga a darle una mínima ventaja a su perfil. Tan mínima que se pueda torcer con el más mínimo detalle, cualquier aspecto mental que te haga retroceder, dudar o equivocarte. Así es como se deciden la mayoría de pulsos entres estas dos leyendas, la rivalidad más repetida de la historia del tenis.

Una rivalidad que, curiosamente, solo tuvo dos combates entre ambos con sus países de por medio. Es decir, jugando para algo más que sus interés personales. Además, fueron seguidos. El primero de ellos tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Beijing (2008), lugar donde los caminos de Djokovic y Nadal se cruzaron en semifinales, un partido que aseguraba una medalla. Allí el español, pese a ser pista dura, se impuso en tres mangas (6-4, 1-6, 6-4) para un día más tarde colgarse el oro. Al año siguiente, en primera ronda de la Copa Davis (2009), de nuevo ambos contendientes se reunieron sobre la tierra batida de Benidorm para obtener otra victoria del balear, en esta ocasión sin ceder un solo set (6-4, 6-4, 6-1). Cabe destacar la seguridad que siempre otorga Nadal cada vez que juega un single en una competición por equipos, habiendo perdido solamente dos partidos en su carrera. El segundo, hace unos días con Goffin.

Claro, que igual nos estamos adelantando un poco. Antes de que llegue el partido de los extraterrestres, el pulso del que todo el mundo habla, antes viene el encuentro que de verdad importa. No solamente porque abra la eliminatoria, sino porque será el que mande, bien a Nadal, bien a Djokovic, con un extra de presión en el caso de verse 0-1 abajo. Esa presión de saber que, si pierdes, tu país está fuera. Y aquí los protagonistas serán Bautista y Lajovic, dos perfiles muy diferentes que se conocen bien. Cinco precedentes entre ambos, tres de ellos en el profesionalismo y otros dos en circuito Challenger. Siempre ganó Roberto. Es una estadística que no necesitábamos para poner al castellonense como favorito en el partido pero, en caso de duda ayuda a decantarse. Su invicto en el torneo solo está a la altura del invicto de Djokovic, aunque mal haríamos si no tuviéramos en cuenta a un Lajovic que viene de cargarse a Harris, Jarry, Aliassime y Khachanov. Es decir, aumentado su nivel cada jornada que pasa.

Como pueden ver, los cuatro individualistas vienen con la muñeca caliente, por lo que es bastante posible que la serie se decida en el punto de dobles, algo que no lograron forzar ni Rusia, ni Australia. Aquí las posibilidades se abren, ya que las parejas de Feliciano/Carreño y Troicki/Cacic podrían verse modificadas por la entrada de Nadal y Djokovic, obligados a multiplicar su trabajo en busca de la última bala que les diera el título. Pase lo que pase, el espectáculo estará garantizado con estos dos equipos. España llega a la final con un balance de 14-1 en partidos disputados, mientras que Serbia lo hace con un balance de 13-2, casi a la par. Números de escándalo que demuestran que algo bien ha hecho la organización, poniendo las piezas en buen orden para que el plato más jugoso se sirva en el último acto.

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