Ricardo Sánchez afronta su reto más ilusionante

El técnico se pone a los mandos de la colombiana María Camila Osorio, de 18 años de edad. “Si mantiene los pies en el suelo, puede llegar a ser muy grande”.

Ricardo Sánchez junto a María Camila Osorio y el resto del equipo.
Ricardo Sánchez junto a María Camila Osorio y el resto del equipo.

Ricardo Sánchez es uno de esos entrenadores que no necesitan presentación. Nacido en Almería hace 60 años, el técnico acumula más de media vida en los banquillos del circuito profesional, habiendo formado parte de proyectos como Jankovic, Verdasco, Wozniacki o Massú. Pero el reloj sigue avanzando y ahora toca centrarse en una nueva generación, la que gobernará el tenis en las próximas décadas. María Camila Osorio (Colombia, 2001) es una de esas joyas que no hay que perder de vista, mucho menos sabiendo que será Richi el que dirija sus pasos en 2020. Apenas unas semanas después de comenzar a trabajar juntos, el español atiende a Punto de Break para detallar cómo ha sido el inicio de lo que podría ser un combo excepcional.

“Camila es una chica que acaba de cumplir 18 años, reciente campeona del US Open Junior, semifinalista de Roland Garros Junior y finalista del Master Junior. Está considerada como una de las mejores de su edad y, sin ninguna duda, es una de las chicas con más talento con las que yo he trabajado”, se arranca Sánchez a través de nuestra conversación telefónica. “Es impresionante todo lo que ha hecho trabajando desde aquí, en Cúcuta, ganando torneos importantes ella sola, sin la mejor preparación. Alejandro Falla hizo un gran trabajo con ella, pero ahora mismo necesita un entrenador full time a su lado. Tiene mucha proyección, es una chica que bien dirigida puede llegar a estar en el top10, siempre y cuando continúe trabajando así, dando su máximo esfuerzo”, añade el español.

Sus caminos, cruzados desde mediados de octubre, coincidieron en un momento de necesidad para ambos. “La conocí el año pasado en la Copa Colsanitas, lugar donde me hice amigo de los padres. Luego, después del US Open, se pusieron en contacto conmigo. Hace meses ya había venido el presidente de la Federación Colombiana a contactar conmigo a Benidorm, pero yo no estaba en el momento de viajar tras una mala experiencia con Akira Santillan. Más tarde, cuando la conocí en la Copa Colsanitas, se me cayó la baba al verla, rápidamente me di cuenta que era una gran oportunidad. Ahora estoy viviendo aquí en Colombia con ganas de llevar a cabo un buen trabajo”, garantiza el hombre que llevó a Jelena Jankovic a lo más alto del ranking.

¿Y cómo juega Camila? “Nosotros lo que buscamos es tener un orden parecido al de Ashleigh Barty. Ella sabe sacar, tiene buen slice, volea correcto, tiene todos los golpes. Respetando lo presente, estamos hablando de la número 1 del mundo, creo que Camila le pega más fuerte a la pelota que Barty, pero es un tenis muy parecido. Ojalá que el día de mañana pueda jugar como la australiana. De momento, nosotros estamos trabajando para que ella tenga su propio sistema, no queremos ni tenemos que imitar a nadie. Aun así, Barty es un buen ejemplo a seguir”, comenta el almeriense.

Un proyecto joven en manos de uno de los entrenadores con más experiencia del vestuario. “Con Jelena empecé a trabajar y ayudarla cuando ella tenía 17 años y estaba fuera del top100, fue uno de los proyectos más bonitos que he tenido. Ahora Dios me ha dado la posibilidad de trabajar con una de las jugadoras con más talento que yo he tenido en mi carrera deportiva, posiblemente la mejor junior del mundo. Cuando se vayan retirando las Serena, Sharapova o Azarenka serán las juveniles las que tienen que entrar y ocupar su lugar. Camila puede llegar a ser muy grande, pero manteniendo los pies en el suelo. Hay muchos juniors en la historia que no llegaron a nada. Por suerte, su padre viene del fútbol y su madre del baloncesto, entienden muy bien lo que es el deporte”, señala con la mirada de quien sabe dónde pueden estar los obstáculos a estas edades.

“Estoy muy emocionado, no es lo mismo coger a una Wozniacki que ya está 20º del mundo a coger una chica joven con el sueño de meterla en el top10. Quiero volver a demostrar a dónde puedo llevar a un jugador con mi sistema, aunque el éxito siempre dependerá del jugador. Un entrenador es tan bueno como lo es el jugador que tiene al lado. Si me das un Renault 5 yo no puedo convertirlo en un Ferrari, pero esta chica tiene un Ferrari que puede competir perfectamente en la Fórmula Uno. En mi caso, llevo 32 años de experiencia en el circuito y siempre tuve buenos resultados con mis jugadores, pero siempre estuve con jugadores que tenían mucho talento”, recuerda el coach.

Cientos de experiencias, de victorias, de sabiduría y, sin embargo, una vez más tenemos que ver cómo este andaluz tiene que buscar el trabajo fuera para poder seguir dedicándose a lo que más le gusta. “El problema de Richi Sánchez es que habla muy claro y siempre se ha ganado la vida con una raqueta en la mano. Es una pena que entrenadores como yo tengan que buscar siempre proyectos fuera del país. Yo soy una persona que ni está metida en política, ni está metida en la Junta Directiva de la Federación. ¿Con esto que quiero decir? Que no puedo aportar votos a los Presidentes o las candidaturas para que sean elegidos. De ser así, seguramente estaría ya metido de presidente en alguna federación. Lamentablemente, así funciona todo en España”, responde con crudeza.

Ricardo habla desde el dolor que representa no ser aceptado entre los tuyos, aunque su máxima preocupación va mucho más allá de sus intereses personales. “Este país se ha olvidado del tenis base, ya no salen jugadores, el único que está aportando es Rafa Nadal con su Academia, pero no todo el mundo puedo ir allí. No es agradable verte marginado todo el tiempo, pero muchas veces se me ve como la bestia negra por comentar este tipo de cosas. No quiero crear polémica, pero el día que se acabe Rafa Nadal… no viene nada detrás”.

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