África Burillo, la nueva joya de la corona española

La alicantina de 12 años termina la temporada siendo la Nº1 de España en categoría alevín. “Me encanta cómo juega Serena, quiero ser tan agresiva como ella”.

África Burillo sosteniendo uno de los títulos conquistados en 2019. Fuente: Spanish Tennis Way
África Burillo sosteniendo uno de los títulos conquistados en 2019. Fuente: Spanish Tennis Way

Dentro de todos los principios que habitan bajo la piel de Spanish Tennis Way, hay uno que siempre tuvieron claro desde un principio: el talento no tiene edad. Ni se le puede limitar, ni mucho menos clasificar o etiquetar. El talento se tiene o no se tiene, pero lo más bonito es descubrirlo. África Burillo Berezak (Alicante, 2007) apenas tiene doce años de edad, no es de las más altas de su clase, incluso parece tímida en un primer contacto. Sin embargo, tiene algo que no tiene el resto. Cuando alguien pregunte por la mejor jugadora alevín de España, solo ella podrá levantar la mano. Un talento innato que Rubén Ramírez Hidalgo y Mariano Campos no tardaron en detectar, por eso ahora guían la carrera de esta joven jugadora llamada a convertirse en una de las referentes de nuestro tenis en la próxima década.

Pero no siempre el talento encuentra su ruta, muchas veces hace falta encauzarlo. “Mi madre me apuntó con casi tres años a gimnasia rítmica y a tenis, lo sé porque tengo bastantes fotos. Recuerdo estar en pista con una raqueta que casi era más grande que yo”, explica África sobre el momento donde ella misma tuvo que convertirse en la directora de su propia película. “A los seis años me pedían tres días de práctica en gimnasia y otros tres días en tenis, así que tuve que elegir, no podía compaginar los dos. Me quedé con el tenis, lo preferí en aquel momento y también lo prefiero ahora”.

Así empezó su historia, arropada siempre por unos padres –Manuel y Najat– que dieron todo por África desde el primer momento. Aunque todo se hace más llevadero cuando tu hija es campeona de la Comunidad Valenciana, campeona de España por equipos, campeona del TTK Warriors o tricampeona del Rafa Nadal Tour. ¿Se imaginan que además fuera buena en los estudios? “Yo me siento privilegiado por la hija que nos ha tocado, África es la número dos de la Escuela Europea donde estudia: de once asignaturas ha sacado nueve sobresalientes”, confiesa Manuel, emocionado. “Cumple con todo, por eso le dan permiso en la escuela para jugar torneos en época de clases. Luego ella en los ratos libres hace sus deberes y envía sus trabajos, quiere también ser la mejor en los estudios. Cuando llegan las notas y los resultados de los torneos es cuando nos damos cuenta que nos ha tocado una hija especial, ahí se ven compensados todos los esfuerzos”, añade el padre de la figura.

“Con 10 años batió el récord del circuito TTK Warriors: jugó cinco torneos y ganó los cinco. El orgullo que uno siente como padre es tremendo. Por un hijo lo das todo, hasta la vida si fuera necesario. Con los hijos hay que ser generoso, sobre todo cuando ves que tiene un talento innato y un sueño por cumplir, ahí tienes que ayudarle en todo lo que puedas, sin ser egoísta. Yo antes jugaba todos los fines de semana una partidita de pádel con mis amigos, esto lo he sacrificado”, anuncia Manuel sobre el peaje a pagar dentro de la competición.

A nosotros nos ha cambiado la vida completamente. Se acabaron las barbacoas con los amigos en fines de semana, siempre estamos de viaje, pero lo entendemos y lo aceptamos”, subraya. “Esta es la vida de unos padres con un hijo deportista de élite, tenemos que hacer un sacrificio porque es lo que ella quiere. Algunos nos dicen que esto no es vida, pero sí lo es, es una vida distinta. Por suerte mi mujer y yo formamos parte del mismo negocio y podemos acoplarnos”, detalla desde su experiencia al frente de su gestoría inmobiliaria.

Pero no solamente los padres afrontan esta nueva realidad. En cuanto a África, su reloj suena a las 08:15 cada mañana para entrar al colegio, hasta que otro reloj marca la salida a las 16:15. Es ahí cuando se transforma en tenista y entra a pista con Rubén y Mariano, completando una jornada sin descanso en la que apenas queda tiempo para el ocio. “A veces quedo con mis amigas para ir a la piscina, pero no todas las veces que me gustaría. En el colegio, por ejemplo, nunca puedo ir a ningún cumpleaños porque siempre tengo entrenamientos, partidos, o algo así. Entre el tenis y los exámenes apenas tengo tiempo libre, pero cuando lo encuentro me gusta bastante dibujar. El móvil no es una cosa que me enganche mucho, tengo Instagram pero apenas lo uso. De hecho, siempre se lo doy a mi madre para que me lo guarde ella, solo me sirve para llamar a mis padres cuando me quedo sola en el club”, apunta con sencillez la actual Nº1 española.

“Llevo compitiendo desde los seis años, al hacerlo desde pequeño se ha convertido en una costumbre, aunque sé lo mucho que cuesta. Todo el trabajo, todo el esfuerzo […] pero al final del día compensa. Estoy haciendo lo que me gusta”, declara África, quien firmó esta temporada trece finales en veinte torneos disputados. En siete de ellos, se alzó con el título de campeona. Tal es su dedicación que ni siquiera destina tiempo a ver tenis. “Sinceramente, no me gusta verlo. O me dan ganas de jugar, o me aburre directamente. Es extraño, pero es así. Si es un partido importante, como un Federer-Nadal, ese sí lo veo, pero si es un partido normal no puedo porque me entran ganas de jugar, prefiero apagar la tele”, sorprende la alicantina.

“La televisión nunca le llamó la atención, igual alguna serie en Netflix cuando hacemos los viajes, pero dibujos no”, defiende Manuel acerca del carácter de su hija. “Siempre ha sido más madura que el resto, ella siempre busca tener la experiencia por sí misma, no quiere que le hagan las cosas. Desde pequeñita ha sido muy madura, pero ahora el tenis le ha hecho madurar más. Quizá por eso le ha ido bien. Mentalmente está en un escalón superior, no sé si será bueno en un futuro, pero para el tenis desde luego que sí. ¿Cuántos jugadores no llegaron donde tendrían que haber llegado por culpa de la cabeza?”.

Aprovechando el turno de preguntas retóricas, lanzamos una segunda cuestión. ¿Cuántos jugadores no llegaron donde tendrían que haber llegado porque sus padres no pudieron hacer frente a los gastos? “El coste es tremendo, cada torneo te puede llevar un desembolso de entre 800-1000€. Si al año juega quince torneos, pues eso”, avala su padre, quien más sufre por los números. “Nos encantaría recibir más ayudar de las RFET, pero nos dan muy poco, dicen que a partir de los 15 años es cuando dan becas y ayudas. La FTCV nos da 300€ cuando ganamos un torneo del Rafa Nadal Tour, al menos con eso ya cubres gastos, ¡pero hay que ganarlo! Por quedar Nº1 al final del año nos dan 400€, pero la mayoría del apoyo viene por patrocinios privados que nos buscamos nosotros”, incide ante la escasez de recursos.

Mientras tanto, África vive alejada de las piezas más complejas del puzle y se centra únicamente en las que están en su mano. O mejor dicho, en las piezas que algún día le encantaría poseer. “Serena Williams me gusta mucho, me encanta cómo juega. Yo también ataco mucho en pista, aunque mis padres me están intentando enseñar que no se puede atacar a todas las bolas, a veces también hay que defender. En el futuro me gustaría llegar a ser profesional como ella, estar al menos en el top10 y luego, si se puede, ganar algún torneo grande, como Roland Garros o el US Open”, apunta África con los ojos de quien sueña con llegar a lo más alto, sin restricciones.

Tras un año cargado de éxitos y de aprendizaje, ahora llega el momento de hacer balance y arriesgar. ¿Puede una niña de 12 años competir contra gente de 16? “Desde pre-benjamín siempre ha jugado con gente más mayor, jugadoras con un poco más de nivel, está acostumbrada”, valora Manuel sobre la decisión tomada de cara a 2020. “Ahora tiene doce años pero nuestra idea es que empiece a jugar ya algún torneo Marca sub16. Tiene un golpe tremendo, es una jugadora agresiva, no es de las que pasan bolas. Siempre quiere pegarle duro, es su carácter, aunque poco a a poco está aprendiendo a tener paciencia. Lo mejor que tiene es que es muy competitiva, eso le hará ganar muchísimos partidos”, concluye cargado de confianza.

Ahora ya conocen a África, conocen su entorno y conocen sus objetivos. Una Nº1 que sueña con los ojos cerrados y la televisión apagada. Que seamos nosotros quienes tengamos que encenderla para verla brillar en un futuro.

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